Historia
MARCOS EUGÉNICO († 1443)
Marcos Eugénico, metropolitano de Éfeso, nació en Constantinopla en la segunda mitad del siglo XIV y murió en 1443 (según otros 1447 o 1449). Fue educado por el famoso Joseph Bryennios y a la edad de veinticinco años se hizo monje. Hacia 1436, contra su voluntad, el emperador le hizo metropolitano de Éfeso, y tanto en esta capacidad como siendo representante del patriarca de Antioquía asistió al concilio de Ferrara y Florencia. Tras su regreso residió al principio en Constantinopla, pero su política eclesiástica lo excluyó de esa ciudad y de Éfeso. Buscó refugio en Athos, pero al final fue encarcelado. En saber era inferior a eruditos como Genadio y Gemistos Plethon, a pesar de su completa preparación en la teología y filosofía de sus paisanos. Sin embargo, fue un poderoso aunque sencillo orador, caracterizado por su firmeza invariable. Su importancia en la historia de la Iglesia se debe a su oposición a la unión con la cristiandad latina, rehusando antes y después del concilio de Florencia firmar el decreto de unión, a menos que el papa permitiera el uso de pan con levadura en el sacramento, o que eliminara el filioque del credo. Según su panegirista Syropulus se defendió ante el emperador, el patriarca y el papa, pero parece dudoso, pues Hierotheus de Monembasia señala que huyó a Constantinopla. Su inquebrantable oposición a la unión fue probablemente la causa de su fracaso. Su naturaleza polémica se aprecia en la mayoría de sus escritos (recogidos en MPG, clx), en los que considera casi todos los puntos de controversia con los latinos, tales como la doctrina de la Trinidad, la cuestión del purgatorio, la importancia de la Epiklesis en la eucaristía y el problema de la luz del Tabor. El respeto en el que fue tenido se desprende porque se le consideró entre los santos en fecha muy temprana. Una Acoluthia se compuso en su honor en el siglo XV y un decreto del sínodo convocado por el patriarca Serafín en 1734 expresamente lo denominó santo.