Historia

MARÍA ESTUARDO (1542-1587)

María Estuardo, reina de Escocia (1542–67) y reina consorte de Francia (1559–60), nació en Linlithgow Palace, West Lothian, Escocia, el 8 de diciembre de 1542 y murió en Fotheringhay Castle, Northamptonshire, Inglaterra, el 8 de febrero de 1587.

María Estuardo
María Estuardo
Primeros años.
María Estuardo fue la única hija de Jacobo V de Escocia y su esposa francesa, María de Guisa. La muerte de su padre a los seis años de nacer ella, hizo a María reina de Escocia. Aunque el rey Enrique VIII de Inglaterra hizo infructíferos esfuerzos para controlarla (María llevaba sangre Tudor en sus venas por su abuela, hermana de Enrique VIII), su madre se hizo cargo de la regencia del reino. Con cinco años María fue enviada a Francia por su madre, creciendo allí en la corte de Enrique II y su esposa Catalina de Médicis, junto a su propia familia, los poderosos Guisa. A pesar de una infancia encantadora de gran lujo, incluyendo frecuentes cacerías y bailes, no se pasó por alto su educación, aprendiendo latín, italiano, español y algo de griego. El francés se convirtió en su primera lengua y en otros aspectos María creció más como francesa que como escocesa.

Por su destacada belleza, esbelta figura, cabello pelirrojo, ojos color ámbar y su gusto por la música y la poesía, María reflejaba el ideal contemporáneo de las princesas renacentistas en el tiempo de su casamiento con Francisco, el hijo mayor de Enrique y Catalina, en abril de 1558. Aunque era un emparejamiento político con miras a la unión de Francia y Escocia, María estaba sinceramente orgullosa de su joven marido, aunque el matrimonio posiblemente nunca se consumó. La ascensión de Isabel I al trono de Inglaterra en noviembre de 1558 significó que María era, en virtud de su sangre, la siguiente en linaje al trono inglés. Los católicos que consideraban a Isabel ilegítima, por ser el divorcio de Enrique de Catalina de Aragón y su nuevo casamiento con Ana Bolena inválido, estimaban a María como la verdadera reina. De ese modo, el suegro de María, Enrique II de Francia, podía reclamar el trono de Inglaterra para sí. Pero su muerte en 1559 elevó a Francisco al trono francés e hizo de María una rutilante reina consorte de Francia, hasta que la prematura muerte de Francisco en diciembre de 1560 la dejó viuda con 18 años.

Reina de Escocia.
Al regresar a Escocia en agosto de 1561, María descubrió que su cuidada crianza francesa no le era de ayuda para capear la serie de problemas que ahora tenía que enfrentar. Sus antiguas pretensiones al trono inglés habían suscitado la hostilidad de Isabel, quien no quiso reconocer a María como su heredera, aunque ésta apreciaba sus derechos ingleses. Si bien María era católica, la fe oficial de Escocia era ahora el protestantismo, por lo que muchos, incluyendo al destacado predicador calvinista John Knox, la consideraban una reina extranjera de una creencia extraña. Lo más difícil de todo eran los nobles escoceses; partidistas y turbulentos tras una serie de minorías de edad reales, cuidaban más de sus feudos privados y engrandecimiento personal que de apoyar a la corona. No obstante, durante los primeros años de su reinado, María se las arregló bien, con la ayuda de su hermanastro bastardo Jacobo, conde de Moray, y sostenida en particular por su política de tolerancia religiosa. No todos los escoceses eran adversos al espectáculo de una bonita joven, creadora de una alegre corte y disfrutando de su progreso en todo el país.

Los monarcas de Inglaterra y Escocia en los siglos XVI y XVII

Henry Stewart Darnley
Henry Stewart Darnley
Fue el segundo matrimonio de María en julio de 1565 con su primo Henry Stewart (Estuardo), conde de Darnley, hijo de Matthew Stewart, cuarto conde de Lennox, lo que inició la fatal cadena de sucesos que culminaron en su destrucción. María se casó con el apuesto Darnley imprudentemente por amor. Fue una desastrosa decisión, porque por su matrimonio se ponía en contra de todos los elementos interesados en la estructura de poder en Escocia, incluyendo a Isabel, quien desaprobó el matrimonio de María con otro Tudor, y a su hermanastro Jacobo, quien, celoso de la ascendencia de la familia Lennox, se rebeló inmediatamente. El carácter de Darnley no cuadraba con su compostura física, al ser débil, vicioso y ambicioso. El cruel asesinato del secretario y confidente de María, David Riccio, ante sus propios ojos, en marzo de 1566, por Darnley y un grupo de nobles, convenció a María de que su marido buscaba su vida. El nacimiento de su heredero Jacobo en junio no logró reconciliar a la pareja, y María, respaldada ahora con el ansiado heredero, ideó algunos medios para librarse de una situación intolerable.

Los siguientes ocho meses constituyen el periodo más enmarañado y controversial de la vida de María. Según sus detractores, fue durante este periodo cuando tuvo un enredo amoroso con James Hepburn, cuarto conde de Bothwell, planeando con él la muerte de Darnley, para casarse luego ambos. Sin embargo, no hay evidencia contemporánea de este amorío antes de la muerte de Darnley, salvo las muy dudosas denominadas Casket Letters, poemas y cartas supuestamente escritas por María a Bothwell, pero que los historiadores no consideran con evidencia suficiente. Lo que sí es evidente es que María pensó divorciarse de Darnley, tras una seria enfermedad de ella en octubre de 1566 que le dejó su salud quebrantada y su espíritu alicaído. En la noche del 9 de febrero de 1567, la casa en Kirk o' Field en las inmediaciones de Edimburgo, donde Darnley se recuperaba de una enfermedad, fue atacada y Darnley estrangulado mientras intentaba escapar. Se han fabricado muchas teorías para explicar los conflictivos relatos del crimen, incluyendo la posibilidad de que Darnley planeara matar a María, que estaba a la sazón en el lugar, cayendo en su propia trampa. Pero la explicación más plausible es que los responsables fueron los nobles, que odiaban a Darnley.

Isabel I firma la sentencia de muerte de María Estuardopor Sándor Liezen-Meyer. Museo de Colonia
Isabel I firma la sentencia de muerte de María Estuardo
por Sándor Liezen-Meyer. Museo de Colonia
Dejando a un lado el conocimiento que pudiera tener María del crimen de su marido, su conducta fue fatalmente imprudente, mostrando cuánta falta tenía de sabios consejeros en Escocia. Pasados tres meses, se casó con Bothwell, el principal sospechoso, después que la raptó y la violó. Si se rechaza la pasión como el motivo, la conducta de María se puede atribuir a su creciente desesperación, exacerbada por su mala salud, ante su incapacidad para manejar los asuntos de la tempestuosa Escocia sin un brazo fuerte en el que apoyarse. Pero Bothwell, como consorte, no demostró ser mejor ante la celosa nobleza escocesa que el malogrado Darnely lo había sido. María y Bothwell se separaron para siempre en Carberry Hill el 15 de junio de 1567, yendo él al exilio y la cárcel, donde murió en 1578, y ella al encarcelamiento en la pequeña isla de Loch Leven, donde fue formalmente desposeída en favor de su hijo de un año Jacobo. Tras una breve aventura de libertad al año siguiente, la derrota de sus ayudantes en una batalla en Langside le dio la oportunidad una vez más de escapar. Impulsivamente buscó refugio en Inglaterra, con su prima Isabel. Pero ésta, con toda la agudeza política que a María le faltaba, usó una serie de excusas relacionadas con el asesinato de Darnley para tener a María en cautividad en Inglaterra, en varias prisiones durante los siguientes 18 años. Mientras tanto, Moray, el hermano de María, era regente en Escocia.

Cautiverio en Inglaterra.
El cautiverio de María fue largo y pesado, aliviado sólo parcialmente por los consuelos de la religión y, a nivel mundano, por su habilidad para bordar y su amor a las mascotas, como perros falderos y pájaros cantores. Su salud se resintió por la falta de ejercicio físico, su silueta adelgazó y su belleza disminuyó, como se aprecia en los cuadros de 1578 donde aparece con terciopelo negro y velo blanco. Naturalmente, concentró sus energías en liberarse de un encarcelamiento que consideraba injustificado, al principio mediante ruegos y posteriormente por conspiración. Pero para su desgracia, María, al ser católica, era el foco natural para las esperanzas de los católicos ingleses que deseaban que sustituyera a la protestante Isabel en el trono. El descubrimiento en 1586 de una trama para asesinar a Isabel y provocar un levantamiento católico, convenció a Isabel de que, mientras viviera, María siempre constituiría un peligro.

Ejecución de María Estuardo, grabado de Adam Blackwood enMartyre de la royne d'Escosse, douairiere de France, 1589.
Ejecución de María Estuardo, grabado de Adam Blackwood en
Martyre de la royne d'Escosse, douairiere de France, 1589.
A pesar de que era la soberana de otro país, María fue juzgada y condenada por un tribunal inglés; su hijo, Jacobo, quien no había visto a su madre desde la infancia y tenía sus ojos puestos en el trono inglés, no puso objeciones. María fue ejecutada en 1587 en el gran salón en Fotheringhay Castle, cerca de Peterborough; tenía 44 años. Fue una escena escalofriante, redimida por la gran dignidad con la que María enfrentó su destino. Su cuerpo finalmente descansó en la abadía de Westminster, en un grandioso monumento que Jacobo I levantó a su madre, una vez que ascendió al trono de Inglaterra.

Para sus seguidores fue una figura romántica y trágica; para sus enemigos una intrigante adúltera o asesina, levantando su figura controversia ya en vida, durante la cual su prima Isabel la denominó correctamente "hija del debate."