Historia

MARÍA, MADRE DE JESUCRISTO

María en el Nuevo Testamento

La Virgen con las tres Marías y San Juan, camino del Calvario,por Valdés Leal. Museo de Bellas Artes, Sevilla.
La Virgen con las tres Marías y San Juan, camino del Calvario,
por Valdés Leal. Museo de Bellas Artes, Sevilla.
Relaciones familiares.
La pregunta que surge primeramente de forma natural en torno a la figura de María es sobre su ascendencia, cosa que ha sido muy discutida y no resuelta decisivamente. Las dos genealogías de Jesús al comienzo de los evangelios de Mateo y Lucas demuestran la descendencia por José, no de María, de David; pero el mismo carácter incompleto de las listas tiende a apoyar la teoría de que la descendencia de María de David fue un hecho presupuesto por los evangelistas. Su descendencia de la tribu sacerdotal de Leví se puede suponer porque Elisabet, esposa del sacerdote Zacarías, era su prima, según Y he aquí, tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril.[…]Lucas 1:36, aunque ello no necesite ser referido a una relación más cercana que la surgida por el matrimonio entre un antecesor sacerdotal de Elisabet con alguien descendiente de David. Por tanto, se puede deducir una doble genealogía de Jesús, de David por José y de la familia sacerdotal por su madre. La cuestión de su relación maternal con Jesús por un lado y la de los "hermanos de Jesús" por otro es una dificultad menor. La designación de Jesús como su "primogénito" (Y dio a luz a su hijo primogénito; le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.[…]Lucas 2:7) y la declaración sobre sus relaciones con José (y la conservó virgen hasta que dio a luz un hijo; y le puso por nombre Jesús.[…]Mateo 1:25: comp. Zorobabel engendró a Abiud, Abiud a Eliaquim, y Eliaquim a Azor;[…]Mateo 1:13) parecen desembocar en la conclusión de que las personas llamadas en los evangelios y en Todos éstos estaban unánimes, entregados de continuo a la oración junto con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con los hermanos de El.[…]Hechos 1:14 los hermanos del Señor fueron hijos más jóvenes de José y María. La teoría de Jerónimo de que eran primos y la de Epifanio de que eran hijos de José por un matrimonio anterior, son insostenibles por varias razones. El lector no prejuiciado del Nuevo Testamento no puede evitar la idea representada por Helvidio en la antigüedad y catalogada como herejía tras Jerónimo y Ambrosio, de que eran hijos de José y María, mientras que Jesús era hijo de María en una manera milagrosa, por el Espíritu Santo. Esta noción del nacimiento virginal descansa en distintos pasajes (18 Y el nacimiento de Jesucristo fue como sigue. Estando su madre María desposada con José, antes de que se consumara el matrimonio, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo. 19 Y José su marido, siendo un hombre justo y no queriendo […]Mateo 1:18-25; 26 Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando el ángel, […]Lucas 1:26-38; 2:7-14), mientras que la idea racionalista y ebionita de que era hijo de José y María no encuentra apoyo en los evangelios ni en ninguna parte del Nuevo Testamento. El hecho fundamental de un nacimiento sobrenatural no fue cuestionado por Pablo, lo cual se desprende de pasajes como Porque EL HA PUESTO TODO EN SUJECION BAJO SUS PIES. Pero cuando dice que todas las cosas le están sujetas, es evidente que se exceptúa a aquel que ha sometido a El todas las cosas.[…]1 Corintios 15:27; Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a vosotros se hizo pobre, para que vosotros por medio de su pobreza llegarais a ser ricos.[…]2 Corintios 8:9; Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre,[…]Filipenses 2:9 y especialmente Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,[…]Gálatas 4:4, donde la mención del nacimiento de Cristo simplemente "de mujer" se explica porque Pablo sabía que no tenía padre terrenal.

Su carácter.
Pero mientras que el Nuevo Testamento es claro en favor del nacimiento sobrenatural, está igualmente libre de la decoración con que la leyenda posterior adornó el relato del nacimiento e infancia de Jesús y la historia de su madre. Los evangelios no dicen nada del nacimiento e infancia de María, ni la sitúan en un lugar destacado durante el ministerio terrenal de Jesús. Es descrita como una doncella pura, llena de inocencia infantil y piedad humilde. Es notable que entiende tan poco como José sobre el significado de las profundas palabras de su hijo a los doce años. En la celebración de Caná lo presiona en impaciencia amorosa para que anticipe la revelación de su poder, siendo corregida por él. Al menos en apariencia permanece pasiva, cuando sus hermanos no creen en él, quedando incluida en la reprobación que hace de ellos (46 Mientras El aún estaba hablando a la multitud, he aquí, su madre y sus hermanos estaban afuera, deseando hablar con El. 47 Y alguien le dijo: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera deseando hablar contigo. 48 Pero respondiendo El al que se […]Mateo 12:46-50). Su comportamiento al pie de la cruz es humano y maternal, encomendándola Jesús a Juan como evidencia de su amor y reverencia filial hacia ella (25 Por eso los soldados hicieron esto. Y junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, la mujer de Cleofas, y María Magdalena. 26 Y cuando Jesús vio a su madre, y al discípulo a quien El amaba que estaba allí cerca, dijo[…]Juan 19:25-27). Tras la ascensión aparece en el círculo de los apóstoles (Todos éstos estaban unánimes, entregados de continuo a la oración junto con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con los hermanos de El.[…]Hechos 1:14), pero sin ninguna posición prominente. Por tanto, el Nuevo Testamento no proporciona base para la indebida exaltación de María que posteriormente sería común. De hecho, Jesús pronuncia un aviso (27 Y sucedió que mientras decía estas cosas, una de las mujeres en la multitud alzó su voz y le dijo: ¡Dichosa la matriz que te concibió y los senos que te criaron! 28 Pero El dijo: Al contrario, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan.[…]Lucas 11:27-28) que debería ser suficiente.

Crecimiento inicial de la devoción a ella

Causas del incremento de la veneración.
La primera tendencia hacia esta exageración de su importancia procedió del desarrollo cristológico. Según el sobrecogimiento y la reverencia de la Iglesia antigua hacia el Dios-hombre procuraba encontrar expresión, fue lo más natural que una porción se trasladara a su madre, el vehículo de su encarnación redentora. Ya a mediados del siglo II aparece como el anti-tipo de Eva, trayendo vida al mundo, así como Eva trajo la muerte (Justino, Diálogo, comp., Ireneo, III, xxii. 4, V, xix. 1; Tertuliano, De carne Christi, vii); posteriormente la Iglesia occidental le aplicó a ella Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; él te herirá en la cabeza, y tú lo herirás en el calcañar.[…]Génesis 3:15 (que en la Vulgata tiene el pronombre femenino, ipsa conteret caput tuum). Un impulso posterior se dio a la devoción a María por la exagerada reverencia hacia la vida ascética y el celibato, difundido por el monasticismo desde el siglo IV. María se convirtió en el tipo e ideal de la virginidad. Tertuliano había admitido su matrimonio (De monogamia, viii) y Basilio había reconocido (Homilia in Christi generationem, v) que el sentido natural de y la conservó virgen hasta que dio a luz un hijo; y le puso por nombre Jesús.[…]Mateo 1:25 favorecía esta idea. Pero Epifanio (Hær., lxxviii) catalogó como herejes (bajo el nombre de antidicomarianitas) a los que dijeran que se había casado con José y tenido hijos con él. Desde ese tiempo el título de "Virgen" se convirtió en predicado inseparable suyo. El papa Siricio (c. 392) confirmó la sentencia de los obispos ilíricos contra Bonoso por compartir la herejía de Helvidio. La teoría de un matrimonio meramente nominal fue la generalmente aceptada; Orígenes la explica por la necesidad de esconder el misterio del nacimiento virginal al príncipe de este mundo (Homilia in Lucam, vi).

El nacimiento de la Virgen, 1640, de José Leonardo. Museo del Prado, Madrid
El nacimiento de la Virgen, 1640, de José Leonardo.
Museo del Prado, Madrid
Leyendas apócrifas.
Estas ideas tomaron forma en una larga serie de narrativas apócrifas. La más importante es la del Protoevangelo de Santiago, del que algunas características fueron conocidas a Justino y Tertuliano. Según ese escrito, Joaquín y Ana, que no podían tener hijos, rogaron fervientemente a Dios para tener descendencia, prometiendo dedicar a su criatura, una vez naciera, a su servicio. Al nacer, María fue solemnemente dedicada. Cuando tenía doce años todos los viudos se congregaron en el templo, siendo sus báculos bendecidos. Del de José surgió una paloma que se posó sobre su cabeza, designándolo como guardián de la niña. Hubo señales milagrosas que acompañaron el nacimiento de su hijo, pero en lugar de la huida a Egipto se esconde al niño en un rincón del pesebre, viniendo luego el milagroso rescate de Elisabet y Juan el Bautista y el asesinato de Zacarías por orden de Herodes. Aunque la literatura apócrifa fue oficialmente repudiada, no pocas características suyas penetraron en la tradición de la Iglesia, tales como el nombre de los padres de María, su educación en el templo y el matrimonio nominal con José, que ya era un hombre viejo. Una serie de leyendas añadidas tratan de la vida de María tras la ascensión, especialmente en la narrativa apócrifa del De transitu Mariæ, que procede del siglo IV. En las diferentes versiones la duración de su vida tras la ascensión duró de dos a veinticuatro años. Una tradición que asigna su vida posterior (bajo el cuidado del apóstol Juan) y muerte a Éfeso fue conocida por Epifanio (Hær., lxxviii, 11); otra antigua tradición la ubica en Jerusalén para ambos acontecimientos. Pero a pesar de todo este desarrollo de tradición glorificadora, no hubo una tendencia anterior al siglo IV para promover un culto regular de la Virgen ni para dirigirle oraciones a ella. El cambio que tuvo lugar hacia ese tiempo se pudo deber parcialmente a la gran influencia de paganos en la Iglesia. Sus antiguas religiones, surgidas en buena medida de la adoración de la naturaleza, que subrayaban la oposición de los sexos, pasaron por una fácil transición a las gnósticas syzigiai, y de ahí a la idea de la cooperación de un principio creado en la obra de redención. Este principio naturalmente se encontró en María, la segunda Eva. Epifanio (Hær., lxxix) condena a las coliridianas, una secta de mujeres fanáticas que se denominaban sacerdotisas de María, quienes en un día festivo solemne le ofrecían pasteles y luego la festejaban, como en las paganas tesmoforias y en Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, las mujeres preparan la masa para hacer tortas a la reina del cielo, y derraman libaciones a otros dioses para ofenderme.[…]Jeremías 7:18, 44:59.

Las controversias sobre el Theotokos e iconoclasta.
La controversia nestoriana marcó el punto de inflexión en el desarrollo de la devoción a María. Aunque en esencia era cristológica, se centró sobre la cuestión debatida entre las escuelas alejandrina y antioquena sobre la base de sus diferencias acerca de las dos naturalezas en Cristo y la comunicabilidad de los atributos divinos a su humanidad, y si a María se le podía llamar madre de Dios (theotokos) o meramente madre de Cristo. Se adoptó la primera expresión en el concilio de Éfeso en 431, incrementándose la devoción por toda la Iglesia a medida que pasaba el tiempo. La veneración de los mártires ya había adquirido tal extensión que era una simple añadidura colocar a María a su cabeza, como reina de las huestes celestiales. La oración a ella se hizo costumbre universal. Se construyeron iglesias y altares en su honor, siendo su imagen expuesta para la veneración. Cuando, a pesar del dogma de Calcedonia, la humanidad de Cristo quedó, en la mentalidad popular, absorbida en la divinidad, se hizo sentir la necesidad de una mediación humana añadida, por la que fuera posible aproximarse a la Majestad divina y la severidad del temible Juez fuera mitigada. De ser un recipiente humilde de la gracia, María pasó a ser fuente y dadora de la gracia. La controversia iconoclasta sirvió aún más para fortalecer su veneración. El segundo concilio de Nicea (787) declaró que la veneración dada a su imagen pasaba a ella y que el que adoraba (ho proskunōn) a la imagen, adoraba el original. Aumentó una tradición regular en cuanto a su aspecto; la pintura más célebre de María se atribuía a San Lucas, existiendo en numerosas copias, cada una con su propia tradición; otras existentes en Italia y España se afirmaba que habían sido pintadas por ángeles.

Veneración de la Virgen María en la Edad Media
Veneración de la Virgen María en la Edad Media
Edad Media.
La reverencia hacia la mujer, mencionada por Tácito entre las características de los pueblos germánicos, se desarrolló en el servicio romántico de la caballería medieval, siendo María exaltada todavía más como la corona de gloria de la feminidad, entronizada incluso sobre los ángeles. Entre los escritores eclesiásticos Ildefonso († 697) demostró su virginidad perpetua una vez más contra Joviniano y Helvidio y contra los judíos en su libro De illibata beatæ virginis virginitate. Ratramno escribió hacia el año 845 contra los que afirmaban que Jesús nació en alguna manera milagrosa diferente de la ordinaria; pero esta idea fue defendida por Pascasio Radberto. Un nivel superior de devoción se alcanzó en el siglo XI. Pedro Damián canta las alabanzas de María como la criatura perfecta, afirma que nada le es imposible y dice que restaura la esperanza al desesperado. Bernardo de Clairvaux (Sermo in nativitem, iv) pregunta: "¿Temes la divina majestad en el Hijo? ¿Hallarás un abogado ante él? Corre a María; en ella la humanidad es pura. El Hijo escuchará a la madre y el Padre al Hijo." Muchas expresiones similares se pueden hallar en los teólogos medievales y las fórmulas litúrgicas caminan al paso de la enseñanza teológica. El escolasticismo intentó satisfacer las conciencias escrupulosas haciendo una distinción entre latría, la adoración debida a Dios solamente, y dulía, la veneración que se puede ofrecer lícitamente a los santos y objetos sagrados; la forma más elevada de la segunda, la hyperdulia, se asignó a María. Desde el siglo XI se recitó en los monasterios un oficio especial de la Bienaventurada Virgen, que el sínodo de Clermont (1095) extendió al clero en general. Sin embargo, nada contribuyó tanto a la difusión de la devoción diaria a ella como la introducción del Ave María o salutación angélica complementaria normal al Padrenuestro en las devociones populares. Tras mediados del siglo XII se esparció desde Francia, donde Bernardo promovió su difusión, a Alemania, Inglaterra, España y otros países, siendo prácticamente universal a finales del siglo XIII en la cristiandad occidental. La introducción de la recitación del Ángelus tres veces al día y del rosario, con sus diez Ave Marías, por cada Padrenuestro, tendió a incrementar la influencia de esta clase de oración, fácilmente memorizable. La devoción a María la promovieron celosamente las órdenes religiosas. Los caballeros teutónicos la escogieron como patrona; los dominicos ayudaron con el rosario desde 1270; los franciscanos fueron ardientes abogados de la doctrina de la Inmaculada Concepción; los carmelita se jactaban de su especial favor, afirmando que su sexto general, Simon Stock, había tenido una visión (1246) en la que ella le daba un escapulario con la promesa de que el que muriera llevándolo sería librado del fuego eterno.

Eclesiásticos arrodillados ante la Virgen y el Niño
Eclesiásticos arrodillados ante la Virgen y el Niño
Fiestas de María
El desarrollo del culto a María está marcado por la multiplicación de festividades en su honor. La fiesta de la Anunciación, la conmemoración anual de la encarnación, ya se observó probablemente en el siglo IV. La fiesta de la Purificación de la Virgen María, o de la presentación de Cristo en el templo (conocida como Candelaria) y basada en Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor[…]Lucas 2:22 y sig., ocurre cuarenta días después de Navidad (2 de febrero), según 2 Habla a los hijos de Israel y diles: "Cuando una mujer dé a luz y tenga varón, quedará impura por siete días; como en los días de su menstruación, será impura. 3 "Al octavo día la carne del prepucio del niño será circuncidada. 4 "Y ella permanecerá[…]Levítico 12:2-7. Georgius Hamartolus y Cedrenus afirman que fue instituida bajo Justino I (c. 526) y Nicéforo bajo Justiniano en 541. Los escritores occidentales (Ildefonso y posteriormente Durando) la relacionan con las antiguas lustraciones romanas que Numa instituyó en febrero en honor de Februus, el dios purificador. En tiempo de Beda era usual ir en procesión por los pueblos con velas encendidas. La fiesta de la Natividad de María se desconocía en el tiempo de Agustín. Antiguas evidencias de su existencia son Andrés de Creta (c. 650), para Roma el Calendarium Frontonis, Ildefonso para España y Pascasio Radberto para Francia. Se desconoce la razón de su fijación el 8 de septiembre. La fiesta de la Asunción conmemora la asunción o traslación corporal de María al cielo tras su muerte. La festividad se basa en fuentes apócrifas que datan del año 400. La leyenda contenida en esos escritos (cuyo uso eclesiástico fue prohibido por Gelasio I) fue aceptada como auténtica por el pseudo-Dionisio y por Gregorio de Tours, quien la relata de la siguiente manera. Todos los apóstoles estaban congregados en la casa de María velando su lecho de muerte, cuando Jesús apareció con sus ángeles, recibió su alma y se la entregó al arcángel Miguel. Cuando al día siguiente iban a transportar el cadáver a la tumba, Jesús apareció de nuevo y lo tomó en una nube al paraíso, donde fue reunido con su alma. La leyenda aparece en una forma más extendida en Juan de Damasco, estando no sólo los ángeles sino también los patriarcas alrededor de su lecho de muerte, e incluso Adán y Eva estaban allí, llamando a su descendiente bienaventurada por remover la maldición que por ellos vino al mundo. La fiesta de la Presentación, atestiguada en el siglo IX por las homilías de Gregorio de Nicomedia, fue ordenado en el siglo XII para todo el imperio oriental por Manuel Comneno. En 1372, a solicitud del rey Carlos IV, fue sancionada por Gregorio XI para Francia y fijada el 21 de noviembre. Conmemora, siguiendo los evangelios apócrifos, la presentación de María en el templo a la edad de tres años, en cumplimiento de un voto de sus padres. La Visitación, que sólo se celebra en la Iglesia occidental, conmemora la visita de María a Elisabet, encontrándose por vez primera en la lista de festividades elaborada por el sínodo de Mans en 1247. Una vez que los franciscanos la hubieron adoptado como fiesta de la orden en el capítulo general en Pisa en 1263, Urbano VI la extendió a toda la cristiandad en 1389. La fiesta de los desposorios de María con José se ha celebrado el 23 de febrero desde el siglo XIV. Se extendió a toda la cristiandad por Benedicto XIII en 1725. La de los Siete Dolores se celebra el viernes antes del Domingo de Ramos. Están diversamente relacionadas con la profecía de Simeón y la huida a Egipto, o con la separación de Jesús y su madre al comienzo de la pasión, acabando en ambos casos con la crucifixión y sepultura. Entre los numeroso himnos escritos para esta festividad desde el siglo XIII, que parece haberse originado en la orden servita, el más famoso es el Stabat Mater del franciscano Jacopone da Todi. La fiesta de los Gozos de María (24 de septiembre) es una conmemoración paralela sugerida por los "misterios gozosos" del rosario. La festividad de Santa María de las Nieves es una fiesta romana local celebrada el 5 de agosto, en memoria de la fundación de la iglesia de Santa María la Mayor. La leyenda afirma que el patricio Juan y su esposa fueron dirigidos por una visión para construir la iglesia en un cierto punto sobre el Esquilino, a causa de la milagrosa nevada en pleno verano. Otras festividades, como la Espera de María (18 de diciembre), el santo nombre de María (domingo después de Navidad), Nuestra Señora del Monte Carmelo o del Escapulario (16 de julio), Nuestra Señora del Rescate (24 de septiembre), el Patrocinio de Nuestra Señora (tercer domingo de noviembre), son de importancia menor. La fiesta de la Inmaculada Concepción, que ha asumido gran importancia desde la Reforma, es puramente occidental.

Devoción a María desde la Reforma

En las iglesias protestantes.
Las iglesias de la Reforma regresaron en su estimación a la posición del cristianismo primitivo. Aunque Lutero estaba en 1516 todavía bajo la influencia de la tradición escotista, hasta el punto de llamar a María (con un juego de palabras sobre una interpretación de su nombre) "la única gota pura en el océano de perdición humana", en 1521, en su exposición del Magnificat, subraya la humildad de esta doncella de Dios, "que no es diosa auxiliadora, que no nos da nada, en quien más bien Dios es el único dador de todas la cosas que ha de ser alabado." El que sostuviera la creencia tradicional en la perpetua virginidad de María no aminoró su decidida oposición a la práctica de buscar su intercesión. La suya fue la misma posición que tomaron otros dirigentes principales de la Reforma alemana.

La Virgen y el Niño entre las virtudes teologales y santos,por Claudio Coello. Museo del Prado, Madrid
La Virgen y el Niño entre las virtudes teologales y santos,
por Claudio Coello. Museo del Prado, Madrid
Aumento de la devoción católica.
Sin embargo, en los países católicos la devoción a María experimentó un escaso y temporal freno. La orden jesuita la acometió con renovado entusiasmo, fortaleciéndose la tendencia con la fundación de numerosas órdenes religiosas femeninas, que llevaban su nombre o estaban especialmente dedicadas a ella, durante los siglos XVI y XVII. Una cierta reacción contra esta actitud fue el resultado del espíritu más libre del jansenismo y movimientos similares y de empresas literarias tras mediados del siglo XVII, tales como la de Théophile Raynaud (Diptycha Mariana, Grenoble, 1643), J. de Launoy (1676) y A. Baillet (1693). Esta oposición fue llevada adelante por el movimiento reformista del emperador José II. Por sus órdenes en 1784 los corazones de oro y plata, manos y pies y otras ofrendas votivas fueron retiradas de los santuarios de María y de las iglesias, prohibiéndose la distribución de escapularios, medallas y otros objetos. Sin embargo, tras el Congreso de Ems y el sínodo de Pistoja en 1786 Pío VI derrotó a la oposición anti-ultramontanista, extinguiéndose las esperanzas de quienes habían esperado la erradicación del espíritu jesuítico de la Iglesia católica. Especialmente en Italia meridional la devoción más exagerada ha sobrepasado incluso a las más atrevidas afirmaciones de los teólogos medievales. En el Glorie di Maria de Ligorio, que tuvo amplia circulación fuera de Italia, María es considerada un poder mediador más grande que el propio Hijo. Todo esto preparó el camino para el triunfo completo de los defensores de la teoría de la inmaculada ioncepción, en el decreto de Pío IX de 1854. Sin embargo, el creciente entusiasmo de los católicos en la devoción a María no fue promovido tanto por esta decisión como por otros factores, especialmente la institución de la Fiesta del Rosario, el primer domingo de octubre (una institución dominica, extendida a toda la Iglesia por Gregorio XIII en 1683) y la introducción por los jesuitas de las Devociones de Mayo, por las que el mes de mayo adquirió el carácter de una época consagrada en honor de la Virgen. Surgió como una antítesis eclesiástica a finales del siglo XVIII frente a los irreligiosos festivales primaverales introducidos por la Revolución Francesa, esparciéndose gradualmente por Francia, Bélgica, Austria y Alemania. Pío VII ordenó la costumbre por un breve de 21 de marzo de 1815, asociándola a numerosas indulgencias. Una ulterior ayuda a la promoción de la devoción a María han sido las cofradías y hermandades dedicadas a su culto, orginarias del siglo XVI pero florecientes especialmente en la época de la influencia jesuita.

Lourdes, por José Garnelo y Alda
Lourdes, por José Garnelo y Alda
Lugares de peregrinación
Es imposible enumerar los lugares de peregrinación que sirven como centros locales de culto, debido a las imágenes o las reliquias milagrosas. Cada siglo desde la Edad Media ha sido testigo del surgimiento de nuevos lugares de esta clase. Ya en 1672 el Atlas Marianus de Gumppenberg describe más de mil imágenes milagrosas, de las que la mitad estaban en Alemania. Por supuesto, muchas de ellas han decaído desde entonces; pero otras, especialmente las más nuevas, retienen su atracción a pesar de toda crítica. La imagen milagrosa de la Madonna di Pompeii, comprada originalmente a un anticuario por cuatro francos, ahora reposa en un trono de valor incalculable, habiendo sido solemnemente coronada por el cardenal Valetta en 1887 ante una multitud de devotos. En Polonia la milagrosa Madonna de Częstochowa es venerada como "reina de Polonia" y protectora de la nación. En Francia la famosa gruta de Lourdes atrae miles de peregrinos cada año. Entre las más antiguas que han preservado su fama incólume a lo largo de los siglos, se puede hacer mención de la de Asís (la Porciúncula) y Loreto en Italia central, de María Einsiedeln y María Stein en Suiza, de Montserrat, el Pilar y Guadalupe en España, de Hall en Bélgica y en Alemania de Kevelaer, con su imagen milagrosa muy visitada desde 1642, y Aachen, donde durante mil años la supuesta indumentaria de la Virgen y pañales del niño Jesús se han preservado y mostrado ocasionalmente.

La glorificación de María en el arte

Primeras etapas.
La fecha de las primeras representaciones artísticas de la Virgen han estado sujetas a controversia entre los escritores católicos y protestantes. Los segundos usualmente fijan en el periodo de la controversia theotokos, siglo V, aquellas que pueden apropiadamente ser llamadas Madonnas, mientras que los primeros fijan la fecha anterior a la herejía nestoriana, retrocediendo algunos incluso hasta el periodo sub-apostólico. La verdadera solución de esta diferencia de opinión se encuentra probablemente en la idea de que el periodo pre-nestoriano produjo un número de imágenes en las que María aparecía como parte de un grupo, pero que el origen de las imágenes separadas de ella para usarse con fines de veneración religiosa no puede ser situado antes. En las obras más antiguas de arte cristiano, María aparece invariablemente como un miembro del conjunto, esto es, relacionada con escenas de la vida de Jesús, especialmente la Anunciación, la adoración de los magos o la presentación en el templo. La representaciones más antiguas de la Anunciación, incluyendo la famosa de la catacumba de Priscila (anterior al tiempo de Constantino), se mantiene dentro de un esquema bíblico y lo mismo se puede decir de las numerosas representaciones de la adoración de los magos, tales como las de la catacumba de Domitila y en San Pedro e Marcelino. Ni siquiera donde María aparece con su Hijo o en la Sagrada Familia hay huellas en esos antiguos días de su elevación a una dignidad sobrenatural, entrando las influencias de las leyendas apócrifas comparativamente tarde en el arte. La conmemoración de María mediante monumentos arquitectónicos dedicados a ella no se puede demostrar claramente antes del siglo V, especialmente en el tiempo del triunfo de la doctrina del theotokos en Éfeso en 431. La iglesia en la que se celebró ese concilio fue dedicada en ese tiempo a "la santa Madre de Dios." La primera iglesia con su dedicación en Roma, Santa María la Mayor, fue construida poco después del año 432 por Sixto III en el lugar de una basílica construida un siglo antes a la Virgen por Sixto. Medio siglo más antigua es la de Santa María en Trastevere, de la que el primer registro escrito es del año 499. No fue hasta el siglo IX que la leyenda de la Asunción comenzó a hacer mella en la imaginación de los artistas. Hacia el mismo tiempo se hicieron representaciones de la figura de María entronizada en el cielo mirando a su Hijo, tales como los mosaicos colocados por Pascual I en las iglesias de Santa Cecilia y Santa María della Navicella. Pero la imputación de atributos regios todavía no ocurre en este periodo de transición a la Edad Media.

Inmaculada Concepción de Soult, por Bartolomé Esteban Murillo. Museo del Prado, Madrid
Inmaculada Concepción de Soult,
por Bartolomé Esteban Murillo. Museo del Prado
Desarrollo de tipos en la pintura.
Tras la controversia iconoclasta hay una acentuada separación entre las tradiciones artísticas del este y del oeste sobre el asunto. El tipo bizantino de la Madonna no da señales de desarrollo ulterior tras la terminación de esta controversia a mediados del siglo IX. Sin embargo, en la iglesia occidental hubo un constante progreso que siguió las líneas de la arquitectura eclesiástica, al pasar por los periodos bizantino, románico, gótico y renacentista. En representaciones pictóricas de la Madonna es posible trazar definidamente los mismos cuatro periodos citados, sólo que la duración del primero o tipo bizantino se extiende parcialmente más allá en la Edad Media que lo que sucede con la arquitectura, existiendo hasta el final de las cruzadas. El segundo, con su tendencia a humanizar el ideal de la Madonna coincide con el siglo XIV; el tercero, cuya característica principal es el énfasis puesto en la impecable virginidad de María, es contemporáneo con el gótico, cubriendo prácticamente el siglo XV; mientras que el cuarto, distinguido por un tipo casi totalmente naturalista de Madonna se corresponde en noción y época con el Renacimiento. Del primer periodo penas si se han preservado nombres de artistas. En el segundo, los nombres destacados son los de Giotto y los dos pintores de Siena, Guido y Simone Martini. Fra Angélico muestra una transición al siguiente periodo, marcado por los nombres de Masaccio, Mantegna, Perugino, Pinturicchio y Felippi Lippi en Italia, el maestro Stephen, el desconocido pintor del gran cuadro en la catedral de Colonia y Hans Memling en Alemania. Con todas las variedades de invención artística en los siglos XVI y XVII, hay una constante tendencia a subordinar el factor religioso al realista. Rafael, Correggio y Tiziano invisten a sus modelos italianas con la plenitud del encanto humano y en los dos últimos la devoción religiosa está casi ausente. En las Madonnas de Durero y Holbein el fervor de la devoción es menos prominente que el sentimiento casto y piadoso de sus ideales alemanes de vida familiar. Murillo, en ardiente sometimiento al tipo de devoción franciscana y jesuita, logra transfigurar las delicadas características de sus modelos españoles hasta aproximarse, con el uso de símbolos apocalípticos, a la realización del misterio de la inmaculada concepción.