Historia

MARTINEAU, JAMES (1805-1900)

James Martineau, filósofo unitario y educador inglés, nació en Norwich el 21 de abril de 1805 y murió en Londres el 11 de enero de 1900.

James Martineau, por Charles Agar
James Martineau, por Charles Agar
Su vida.
Fue educado en la escuela de Norwich, en la escuela privada de Lant Carpenter en Bristol y en Manchester College, luego en York (1827). Durante un año enseñó en la escuela en Bristol, siendo en 1828 ministro junior en la iglesia "presbiteriana" Eustace Street en Dublín; a la muerte de su colega, en 1831, Martineau hubiera accedido a la labor pastoral pleno de no haber tenido escrúpulos sobre el regium donum (un obsequio originario en un don de Carlos II, consistente en 100 libras anuales), por lo que dimitió; inmediatamente fue llamado como co-pastor a Paradise Street Chapel, Liverpool, siendo el único pastor en 1835-57, con un intervalo de estudio en Alemania (1848-49); fue ministro de Little Portland Street Chapel, Londres, 1859-72. Mientras tanto, fue profesor de filosofía mental y moral en Manchester New College en 1840 y rector en 1869, dimitiendo de ambos puestos en 1885, aunque durante 1886-87 fue de nuevo rector. Durante todo este tiempo su actividad literaria fue grande, apareciendo una destacada serie de ensayos, críticas y reseñas de su pluma en varios periódicos dedicados a temas literarios y filosóficos.

Su filosofía y teología.
El desarrollo intelectual y espiritual de Martineau comenzó con su contacto en la escuela con Lent Carpenter. Su juventud la pasó en instituciones unitarias y en medio de la lucha por los plenos derechos civiles y religiosos llevada a cabo por los disidentes en Inglaterra durante el primer tercio del siglo XIX, a cuya resolución él contribuyó. Fue a su primera labor pastoral siendo un ardiente discípulo de Joseph Priestley, sosteniendo las doctrinas normales del unitarismo, creyendo en Cristo como mediador entre Dios y el hombre que había abierto por su vida y muerte un camino nuevo y vivo de salvación. Las doctrinas de la Trinidad y la expiación no las rechazaba por ser contrarias a la razón sino a la Escritura. La revelación era una comunicación de la fe certificada por los milagros. En ese tiempo la idea de Martineau del universo era de necesidad y su prueba del carácter utilitarista. De esta posición, normal para el unitarismo, Martineau disintió primero en Rationale of Religious Enquiry (Londres, 1836), donde insistía en la supremacía de la razón para juzgar cualquier declaración: "Ninguna inspiración plausible puede establecer nada contrario a la razón... contra cuyos juicios la Escritura no tiene ninguna autoridad." En 1839, en conferencias pronunciadas en Liverpool, puso al cuarto evangelio sobre los sinópticos en valor histórico; en otras conferencias pronunciadas en 1845 le quitó la autoridad apostólica a este evangelio, sosteniendo que era una composición posterior al tiempo de Justino Mártir. En 1840 puso el poder de Cristo como revelador del carácter divino no en sus preceptos sino en su persona. Su filosofía madurada se encuentra en: A Study of Spinoza (1882); Types of Ethical Theory (2 volúmenes, Oxford, 1885); Study of Religion (2 volúmenes, 1888); Seat of Authority in Religion (Londres, 1890) y Essays, Reviews and Addresses (4 volúmenes, Londres, 1890-91). En esas obras hizo efectuó grandes contribuciones a la epistemología, exponiendo los puntos débiles del idealismo sensitivo, estableciendo una base firme para un teísmo filosófico, ofreciendo una exhaustiva crítica del agnosticismo y materialismo representado por Herbert Spencer y el profesor Tyndall, atacando con igual fuerza el dogmatismo irracional en teología y los postulados antiteístas en la ciencia. Su teísmo estaba edificado sobre la idea de que Dios se revela principalmente en la naturaleza racional, moral y espiritual del hombre, subrayando lo ético. Dios es la voluntad eterna de la que el mundo natural depende para su existencia y las únicas causas en el universo son Dios y los seres racionales, excluyéndose las causas secundarias inconscientes. En su oposición al panteísmo (Study of Spinoza) Martineau admite la inmanencia de Dios, pero insiste vigorosamente en que el ser divino trasciende su manifestación en el universo. Su filosofía suponía una causa espiritual adecuada para el cosmos y la experincia ética de una presencia y autoridad sobrehumana en la conciencia. De esta manera elaboró la declaración de la armonía entre la religión de la naturaleza y la religión de la conciencia, siendo ambas expresiones de una actividad dirigida al propósito consciente. En los asuntos prácticos de la vida afirma que la moralidad no es siempre la elección de un bien moral sobre un bien natural o entre un bien absoluto y un mal absoluto; a veces es entre lo mejor y lo no tan bueno. La depravación absoluta del hombre y su incapacidad moral lo consideraba dogmas absolutamente incompatibles con la naturaleza intuitiva del hombre.

Actividades generales.
La intensa actividad literaria que desplegó, llevada a cabo hasta su novena década de vida, es sólo una parte de su vida. Estuvo interesado en el desarrollo del conocimiento científico y también del lado filosófico. Su interés en la temperancia fue vital y activo, trabajando ardientemente en favor de las primeras campañas por la paz internacional. Además de las obras citadas, publicó tres himnarios, uno para su iglesia en Dublín (1831), Hymns for the Christian Church and Home (1840) y Hymns of Praise and Prayer (1874). Además escribió gra parte de Unitarianism Defended (Liverpool, 1839), una obra controversial hecha en réplica a los ataques contra el unitarismo hechos por los clérigos anglicanos; Endeavours after the Christian Life (2 volúmenes, Londres, 1843-47), sermones; Miscellanies (edición de T. S. King, Boston, 1852); Essays, Philosophical and Theological (1866) y Hours of Thought on Sacred Themes (2 volúmenes, 1876-80).