Historia
MASHTOZ, MESROP (c. 360-440)

Las persecuciones políticas y religiosas que desencadenó el rey persa, tras la muerte de Vramshapuh, obligaron a Sahag y Mesrop a irse a la Armenia griega durante un tiempo. Tras el apaciguamiento de esos disturbios ambos regresaron a su propia región, acometiendo la tarea de traducir al armenio obras patrísticas siríacas y griegas. Se enviaron alumnos a Alejandría y Atenas para establecer un fundamento para un conocimiento seguro del griego, a fin de traducir correctamente las obras al armenio.
Mesrop fue un celoso enemigo de la herejía, haciendo que fueran mandados al exilio los maestros heréticos Barbariano y Teodio. Fue activo en promover la vida monástica, construyéndose muchos monasterios por su iniciativa. El alfabeto armenio inventado por él tiene treinta y seis caracteres, dispuestos en general según el orden del alfabeto griego, pero con signos peculiares adaptados a la fonética armenia. No se basó ni en el siríaco ni en el persa medio, sino en el griego. La escritura se escribe de izquierda a derecha.
El siguiente pasaje procede de su obra Discurso 2:
¡El Creador ha organizado también la tarea de cuidar sus criaturas, tanto las visibles como las invisibles. Por encima de todas las visibles ha colocado al hombre, dueño y señor de las realidades terrenas, artista y constructor mediante su inteligencia. Dios ha creado de la nada todas las cosas y sobre ellas ha puesto y levantado al hombre como rey, a fin de que así Él, que es el Creador, fuese reconocido y por siempre glorificado, es decir, que el hombre reconociese la gloria del Señor, que lo había elevado desde su bajeza a un honor que supera el de todas las demás creaturas. Con su ingenio de constructor, recibido del Creador, el hombre sabe servirse de todos los seres, animados e inanimados, y así todo lo que él con pleno dominio emplea en sus menesteres o en sus construcciones, para su adorno o su esplendor, en todo pone de manifiesto el fruto de su pericia. Mas, en la posesión de este dominio regio él debe siempre glorificar a su bienhechor. Los hombres, en efecto, han llegado a alcanzar el mismo honor que tienen los espíritus incorpóreos e inmortales. Dios ha hecho a los hombres ensayadores y panegiristas de su creación, los cuales por siempre lo deben alabar mediante la observancia de la ley, a fin de que con libre voluntad siempre y firmemente crean en la verdad y establezcan siempre la debida distinción entre el Creador y las criaturas, entre el que sostiene y los seres que son sustentados, entre el que da la vida y todos los demás vivientes, puesto que él sacia las necesidades de todo lo creado.'