Historia

MATEO EL EVANGELISTA

Mateo el apóstol, grabado de Lucas Cranach el Viejo
Mateo el apóstol, grabado de Lucas Cranach el Viejo
El apóstol
En todas las listas de los apóstoles en el Nuevo Testamento, Mateo aparece como uno de los doce, ocupando en Marcos y Lucas el séptimo lugar y en Mateo y los Hechos el octavo. Por el apelativo "publicano" (Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Jacobo, el hijo de Alfeo, y Tadeo;[…]Mateo 10:3) ha de ser identificado con el Mateo de 9:9 y sig., y sin duda con el Leví de Y al pasar, vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: Sígueme. Y levantándose, le siguió.[…]Marcos 2:14 y Después de esto, Jesús salió y se fijó en un recaudador de impuestos llamado Leví, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo: Sígueme.[…]Lucas 5:27 y sig., añadiendo Marcos que su padre era Alfeo; posiblemente Marcos y Lucas usaron su anterior nombre, siendo Mateo el que adoptó tras ser discípulo. Indudablemente era judío, como su nombre indica, contrariamente a la declaración de Julio Africano. Nada añadido sobre su vida se dice en Mateo o Hechos. Su historia se desarrolló en la tradición. Por ejemplo, Clemente de Alejandría lo llama vegetariano ("El Pedagaggo, II, i) y lo sitúa en la lista de aquellos que no sufrieron el martirio; la tradición posterior lo hace mártir en la hoguera, decapitado o apedreado; se dice que predicó primero a su propio pueblo y luego en tierras extranjeras (Eusebio, Hist. eccl., III, xxiv. 6). Los relatos sobre su tumba y sus reliquias se pueden encontrar en R. A. Lipsius, Die apokryphen Apostelgeschichten, p. 217, Brunswick, 1890.

El evangelio

Testimonio externo.
En la Iglesia antigua la autoría del primer evangelio fue universalmente atribuida a Mateo. La tradición de autoridad apostólica surgió muy pronto y este evangelio fue la fuente principal usada por los Padres apostólicos, mientras que Papías es expresamente citado al afirmar el origen de Mateo ("Mateo escribió los logia en lengua hebrea y cada cual los interpretó como pudo" Eusebio, Hist. eccl., III, xxxix. 16). Por la afirmación de que los logia estaban en hebreo no quiere decir en hebreo clásico del Antiguo Testamento, sino en el dialecto siríaco que fue la lengua materna de Mateo y Jesús, implicando que las traducciones (en griego) son más numerosas de lo que podría desearse por su inseguridad.

Página del evangelio de Mateo, siglo VI. The Granger Collection, Nueva York
Página del evangelio de Mateo, siglo VI.
The Granger Collection, Nueva York
Con esta sentencia de Papías comienza el testimonio externo de la autoría del primer evangelio. Escritores posteriores nunca contradicen a Papías sino más bien lo copian o corroboran (Eusebio, Hist. eccl., III, xxiv. 6, V, viii. 2; VI, xxv. 4). El hecho de un Mateo hebreo recibe confirmación de otras fuentes. Por ello no se entiende ni lo que se relata en los Hechos apócrifos de Bernabé (Lipsius, Die apokryphen Apostelgeschichten, ii.2 página 270 y sig., 291 y sig.) sobre el hallazgo de una copia autógrafa de Mateo con los restos de Bernabé, ni una sugestión de que los evangelios orientales se hayan pensado construir, contrariamente al hecho, sobre un original hebreo. Eusebio informa (Hist. eccl., V, x. 3) que Panteno, un antiguo apóstol a la India, halló entre los cristianos una copia del Mateo en hebreo que había sido dejada por el apóstol Bartolomé y preservada durante un siglo. Jerónimo dice (De vir. ill., iii) que entre 392-393 d. C. en la biblioteca de Pánfilo en Cesarea hubo una copia del texto hebreo original y que él tuvo un rescripto de otra copia que los nazarenos le habían prestado. Pero esto no se puede llevar más allá de que Panteno es un testigo de la existencia del evangelio en letras hebreas que se decía era el Mateo hebreo, mientras que el evangelio referido por Jerónimo es indudablemente el Evangelio según los Hebreos tantas veces mencionado por él, el que Eusebio afirma que Hegesipo usó (Hist., eccl., IV, xxii. 8) y al que se refieren Clemente de Alejandría, Orígenes y Epifanio, que divergía ampliamente del Mateo canónico. Jerónimo lo describe escrito "en lengua caldea y siríaca, pero en letras hebreas" y como el único evangelio usado por los cristianos de Tierra Santa que hablaban hebreo. Es probable que el evangelio usado por los nazarenos fuera ese de Mateo; que usaran éste solamente y no los cuatro evangelios se debía a su pobreza y que de acuerdo con la ingenuidad de los tiempos ellos lo "corrigieron" para que se adaptara a sus propias tendencias doctrinales. Pero el Evangelio según los Hebreos no proporciona un testimonio seguro del Mateo hebreo original.

Contenido, estructura y propósito.
Zahn piensa que Mateo quiso que su libro fuera leído especialmente por los judíos, aunque todavía inconversos. Pero este libro iba destinado más bien a los fieles, demostrando que en Jesús se realizaban las profecías y promesas del Antiguo Testamento. No es una narrativa producida para el deleite del autor, ni un escrito polémico contra el Israel incrédulo; es una justificación positiva del evangelio de Cristo, cuya enérgica apologética va dirigida menos contra el reproche antagonista que contra las dudas particulares y menos aún contra facciones heréticas. Por tanto, la genealogía, ordenada en tres partes de catorce eslabones cada una, de Abraham hasta David y luego hasta Jeconías, procura demostrar que con el nacimiento de Jesús había comenzado una nueva era. Más aún, en sus palabras finales es distintivamente universalista y reconoce que fuera de Cristo no hay salvación (25:1-13).