Historia

MATHER, INCREASE (1639-1723)

Increase Mather, clérigo puritano americano, nació en Dorchester, Massachusetts, el 21 de junio de 1639 y murió en Boston, el 23 de agosto de 1723.

Increase Mather
Increase Mather
Era el sexto y último hijo de Richard y Katherine (Holt) Mather y fue criado en el estricto puritanismo de su hogar. Su primera educación la recibió allí y en una escuela de Boston. En 1651 ingresó en Harvard, pero durante la mayor parte del curso vivió en Ipswich o en Boston, estudiando bajo la tutoría del reverendo John Norton. Se graduó en Harvard en 1656 en la misma clase con su hermano Eleazer. Con diecinueve años predicó en Dorchester y doce días más tarde zarpó para Inglaterra y de allí fue a Irlanda, ingresando en Trinity College, Dublín, y recibiendo el máster en humanidades en 1658. El clima irlandés le era perjudicial y rechazando un puesto docente en Trinity regresó a Inglaterra. Allí John Howe, uno de los capellanes de Cromwell y uno de los más famosos puritanos ingleses, delegó al joven bostoniano para que predicara en su lugar en Great Torrington, Devonshire. En 1659 Howe volvió a su propia iglesia y Mather fue como capellán a la guarnición en Guernsey. De allí fue llamado a Gloucester, donde se hubiera quedado con agrado, pero los indicios de la Restauración hicieron que se fuera otra vez a Guernsey. Llegó en abril de 1660 y el último día de mayo Carlos II fue proclamado rey. Mather no quiso alegrarse ni manifestar confianza en los Estuardo. Su actitud no fue tolerada y a principios de 1661 fue a Weymouth y Dorchester, en Dorset, donde trabajó para fundar iglesias congregacionales. Pero aunque encontró Inglaterra más para su gusto que Massachusetts se dio cuenta que a menos que aceptara el anglicanismo, al que fue tentado mediante sustanciales ofertas, su única oportunidad como ministro laico estaba en la tierra de su nacimiento.

Llegó a Boston en septiembre de 1661 e inmediatamente media docena de iglesias le llamaron, pero se quedó en Dorchester con su padre. En marzo de 1662 se casó con Maria Cotton, su hermanastra, hija del reverendo John Cotton. Luego ese mismo año hizo su primera aparición pública importante como delegado de Dorchester en un sínodo eclesiástico. Se opuso a su padre y a la mayor parte del clero al razonar contra el Pacto del Medio Camino que, en su opinión, debilitaba la prístina fuerza del congregacionalismo al relajar las pruebas de admisión a la membresía de la iglesia. Sin embargo, la experiencia práctica le convenció pronto de que las iglesias no prosperarían a menos que sus normas hicieran posible la obtención de nuevos miembros, convirtiéndose en un defensor del Pacto del Medio Camino. En 1675 publicó dos libros defendiéndolo.

Fue maestro de la segunda iglesia en Boston en 1664 y en 1674 fue nombrado uno de los licenciadores de la imprenta y miembro del consejo rector de Harvard College. Siete años después fue elegido presidente de esa institución, pero, adherido a un principio del que nunca se desvió, puso su deber a su iglesia ante que nada y declinó la oferta de Cambridge porque su congregación de Boston no quería que se fuera. En 1683 había publicado más de 25 libros, que, junto con su habilidad para predicar, le dieron reconocimiento como uno de los teólogos destacados de su tiempo y lugar. Organizó en Boston una sociedad para la discusión de asuntos científicos y su interés en tales temas se muestra en su Essay for the Recording of Illustrious Providences (1684). Superficialmente el libro trata como muchas otras colecciones de relatos piadosos sobre la intervención de Dios en los asuntos humanos, pero difiere de ellos en su método científico y en la dedicación de algo de espacio a la explosión de la superstición y al tratamiento de temas puramente científicos.

La crisis producida en 1683 por el quo warranto contra el estatuto de Massachusetts le metió en política. Exhortó a los ciudadanos de Boston a no someterse a las órdenes del rey. En 1685 fue nombrado presidente interino de Harvard y un año después se hizo cargo definitivamente del puesto con el título de rector. Animó el estudio de la ciencia y mostró disposición para hacer de la institución algo más que una escuela preparatoria ministerial, aunque al mismo tiempo resistió los esfuerzos para debilitar su congregacionalismo. Se ganó la enemistad de los defensores de la política real en Massachusetts, pero cuando en 1688 pareció deseable recuperar el estatuto apelando a Jacobo II, Mather fue escogido para llevar la petición de las iglesias congregacionales en la colonia al rey. Naturalmente Edward Randolph y los oficiales reales en Boston se opusieron a que fuera. Tenían acusaciones contra él, basadas en un libelo que supuestamente él había escrito. La carta era una falsificación, por lo que fue absuelto, pero Randolph le amenazó de nuevo con arrestarlo por lo que en abril de 1688, cuando zarpó para Inglaterra, lo hizo disfrazado.

En Londres reclutó para su causa a muchos de los no conformistas, que tenían por el momento influencia política. Obtuvo la atención de Sir Nicholas Butler, Lord Culpeper, el conde de Sunderland, William Penn, Lord Bellasis, Powis y otros poderosos en la corte. También le ayudó la condesa de Anglesey y Mrs. Blathwayt, cuyo marido, secretario del consejo privado, estaba bien dispuesto hacia la causa de Mather. La primera etapa de su indagación acabó con la caída de Jacobo II, quien no tuvo tiempo de efectuar las grandes promesas que había hecho. Mather había tenido cinco entrevistas con él y Guillermo II apenas había llegado a Londres cuando el emisario colonial obtuvo una audiencia. Sus garantías de la lealtad de Nueva Inglaterra al nuevo rey y su censura del gobernador Andros fueron atendidas y cuando una orden real confirmó en el poder a la mayoría de los gobernadores coloniales, orden que hacía que la posición de Andros fuera inexpugnable, Massachusetts fue expresamente exceptuada. En 1689 los ciudadanos de Boston se levantaron contra el gobernador real y Mather explicó esta acción al rey no como deslealtad a la autoridad inglesa sino simplemente en contra del tirano Jacobo II. Hasta 1690 Mather no fue representante oficial del gobierno colonial, pero fue nombrado uno de los cuatro agentes de Massachusetts. Sus colegas eran dos bostonianos, Elisha Cooke y Thomas Oakes, y Sir Henry Ashurst de Londres. Los planes para restaurar el estatuto por un acta del parlamento quedaron en nada y a pesar de las presiones de los agentes se hizo evidente que se promulgaría un nuevo estatuto. Mather y sus colegas tuvieron que decidir si al negarse a aceptar el nuevo estatuto elaborado por Guillermo II escaparían de la culpa por alguna de sus cláusulas que podían ser impopulares en las colonias o si se reunirían con el rey para intentar ganar concesiones para sus compatriotas. Cooke escogió el primer camino; Mather y Ashurst el segundo.

La sabiduría de la política de Mather se demostró por sus resultados. Aunque el nuevo estatuto quitó a los colonos el derecho a elegir sus propios gobernadores, sus peticiones ayudaron a preservar la mayor parte del poder de la asamblea representativa elegida por los votantes. En lugar de objetar a la disposición, que él podía haber lamentado, que removía la anterior restricción del sufragio a los miembros de la iglesia, pidió más poder para los representantes del pueblo y contra la autoridad del rey para vetar sus actos. Sabiendo que al aceptar el nuevo estatuto dejaba lo que eran tan querido para los congregacionales más estrechos y en otras maneras se arriesgaba a la hostilidad popular, sabía también que si el antiguo estatuto pudiera haber sido retomado muchos de los 'derechos' que se disfrutaron bajo el mismo no serían ejercidos y que el plan de Guillermo II tenía el mérito de dar por vez primera sanción legal a ciertas 'libertades' queridas por los colonos. El rey otorgó a Mather el privilegio de nombrar al gobernador y también los otros oficiales serían nombrados para el primer año del nuevo gobierno. El plan que elaboró fue aceptado, dándosele una autoridad única en la política de Massachusetts.

Durante su representación su inexperiencia y una o dos explosiones temperamentales fueron grandemente suavizadas por cierta habilidad diplomática y mucha persuasión personal. Wood, el anticuario, que odiaba a los puritanos, destacó que entre ellos Mather era el único indefectiblemente cortés con él, comentario que ayuda a entender el éxito del representante colonial. No sabía de derecho, pero recibió el consejo de eminentes abogados ingleses; los panfletos que escribió y publicó en Londres muestran disposición varonil en el debate político. Sin embargo, la negociación política no era su único interés. Hizo amistad con Robert Boyle, el científico, y Richard Baxter, el famoso puritano. Éste le dedicó su Glorious Kingdom of Christ (1691) a Mather, testificando de su respeto por el saber de Nueva Inglaterra. Hizo mucho por Harvard, persuadiendo a varios ingleses a hacer legados y plantar la semilla que daría fruto en la generosidad de Thomas Hollis con el colegio. En los círculos no conformistas era bien recibido y respetado, teniendo gran participación en el plan para la unión de presbiterianos y congregacionales elaborado en 1691. Además tuvo la oportunidad de comprar en Londres muchos libros, de los que un considerable número trataban con la ciencia y la política.

Volvió a Boston en mayo de 1692 con Sir William Phips, el gobernador real que él había propuesto. Oficialmente fueron bien recibidos y el trabajo de Mather en Inglaterra fue valorado. Pero Cooke y los otros que consideraban el viejo estatuto como el fundamento de las libertades de Massachusetts, junto con quienes se resentían de la influencia política de Mather y otros congregacionales ortodoxos, pronto reunieron una considerable facción que estaba dispuesta a desacreditarle. Su política era defender el nuevo estatuto y ahora que el gobierno ya no estaba solamente en manos de los miembros de la iglesia, educar a los votantes a elegir sólo a los piadosos. Como rector de Harvard intentó educar a los jóvenes colonos a reverenciar las antiguas normas. Para salvaguardar su congregacionalismo y proporcionarle estabilidad procuró un estatuto para Harvard, queriendo ir de nuevo a Londres a pedirle uno al rey. Sus enemigos impidieron su maniobra y centraron su ataque en un intento de echarle del cargo en el colegio. A pesar de todo, mantuvo la rectoría hasta 1701 e incluso entonces si hubiera estado dispuesto a comprometer lo que él creía que era su prioridad con su iglesia, podría haber mantenido el puesto.

Juicio de las brujas de Salem, por T.H. Matteson
Juicio de las brujas de Salem, por T.H. Matteson
El surgimiento de supuesta brujería en Salem ocurrió cuando Mather estaba en Inglaterra y cuando desembarcó en Boston muchos reputados agentes del diablo estaban bajo arresto. Un tribunal nombrado por Phips quiso admitir la 'evidencia espectral', perjudicial para los presos, dándole más peso que el que Mather y la mayoría de los otros ministros creían que era justo darle. Salvo por la firma del aviso de los ministros al tribunal, escrito por su hijo Cotton, y publicado en junio, Increase Mather no hizo protesta pública contra los juicios hasta el otoño. Thomas Brattle, también oponente de los métodos de los jueces, expresó sus ideas en una carta privada, nombrando a Mather como uno de los que estaban de acuerdo con él. En octubre los ministros hicieron una declaración explícita de su opinión. Fue escrita por Mather y publicada como Cases of Conscience Concerning Evil Spirits. La versión impresa es de 1693, pero el manuscrito circuló e incluso tal vez se imprimió a finales de 1692. El libro era específico en su desaprobación sobre la prueba de la 'evidencia espectral' durante los juicios de Salem. Cotton Mather mantiene que ayudó a terminar las ejecuciones por brujería en Massachusetts. Phips informó a Inglaterra que la opinión de Increase Mather le indujo a parar de ejecutar sentencias impuestas a 'brujas' convictas. Ambas declaraciones son verdaderas, al menos en parte. Cases of Conscience fue la declaración pública más directa y casi ciertamente la primera en oposición a la práctica del tribunal.

Más cauto que su hijo, Increase Mather, aunque nunca cuestionó la realidad de la brujería, escribió y predicó sobre el asunto de manera comparativamente rara y durante los juicios no exacerbó los ánimos. Resumió su actitud cuando dijo que creía que era mejor que escapara una bruja culpable que muriera una persona inocente. Robert Calef en su More Wonders of the Invisible World (1700), acusó a Cotton Mather de responsabilidad en la muerte de víctimas inocentes, atacando también a Increase Mather, aunque criticándole principalmente por su política como representante de la colonia en Inglaterra.

El prestigio político de Mather, como el de su hijo, declinó tras 1692 y por las mismas razones. Se había comprometido con el nuevo estatuto que había ayudado a obtener y a apoyar al gobernador Phips a quien había propuesto. Al ser impopulares el estatuto y el gobernador, Mather fue censurado; su oposición a la política propuesta por los fundadores de la iglesia Brattle Street también le ganó su enemistad y la de sus amigos. Sus enemigos lograron que en 1701 le fuera imposible seguir como presidente de Harvard a menos que dejara su iglesia y viviera en Cambridge, escogiendo dejar el cargo. A partir de entonces se mezcló menos en política, aunque participó en la infructuosa campaña de su hijo contra el gobernador Dudley. Con todo, continuó escribiendo y realizando su ministerio. Se interesó en Yale, que esperaba fuera una fortaleza de la ortodoxia y en los concilios del congregacionalismo de Massachusetts fue el dirigente hasta el final. En 1721 su apertura vital al progreso científico dio fruto en su defensa de la impopular vacuna de la viruela.

Dos años después murió y la extensión del lamento y los honores rendidos prueban que no había perdido su fama ni la aprobación de su pueblo. Uno de sus antiguos enemigos dijo: 'Fue el patriarca y profeta entre nosotros, si alguien puede ser llamado así' y los comentarios de sus contemporáneos y de historiadores posteriores concuerdan en describirlo como sin par en reputación y poder para cualquier puritano americano de su generación. Su ardoroso temperamento, su confianza en su propia sabiduría y en su derecho para gobernar a otros y su gusto por el poder tienden a alejar la simpatía hacia él. Como portavoz del congregacionalismo de Massachusetts y, durante un corto periodo, de un partido político, se enzarzó a veces en la controversia, pero con pocas excepciones manejó sus debates con menos virulencia personal que lo hicieron sus adversarios. Lo que parece ambición en él pudo haber sido en parte el producto de su creencia de que sólo en lugares de autoridad podía hacer oír su voz en defensa de los ideales que sinceramente creyó eran para el bien público. En ninguna manera fue implacable hacia quienes discordaron con él, predicando en una reunión de reconciliación entre las congregaciones ortodoxas de Boston y la iglesia de Brattle Street; en 1718 ayudó a ordenar a un ministro bautista. Se desplazó de la democracia de los independientes originales a una especie de sistema eclesiástico presbiteriano, pareciendo haber preferido siempre una oligarquía dominada por los más entendidos y devotos, aunque en asuntos civiles procuró la preservación de las instituciones democráticas. Dio mucho para la beneficencia y el joven bostoniano que contempló su última aparición en el púlpito y declaró que el rostro del viejo predicador era para su audiencia 'el rostro de un ángel', sin duda manifestó un afecto que compartían otros en su congregación.

Como autor dominaba un estilo vigoroso en su sencillez y directo, aunque usualmente sin brillo; el número y variedad de sus publicaciones, existiendo unos 130 libros o panfletos y unos 65 prefacios o contribuciones a libros de otros, le hacen merecidamente reconocido. Los más interesantes sos sus tratados políticos, escritos en relación a su representación; sus dos historias, A Brief History of the Warr with the Indians (1676) y A Relation of the Troubles Which Have Hapned in New-England by Reason of the Indians There (1677); su Life and Death of that Reverend Man of God, Mr. Richard Mather (1670), y dos sermones, The Great Blessing, of Primitive Counsellours (1693) y The Surest Way to the Greatest Honour (1699), bosquejan su posición política tras 1692.

Con su primera esposa tuvo tres hijos y siete hijas, de los que uno murió joven. Su hijo mayor, Cotton, se hizo famoso a su vez y fue siempre el estrecho aliado de su padre. El tercer hijo, Samuel, también fue ministro, pasó mucho tiempo en Inglaterra, predicando en Witney, Oxfordshire; una hija, Elizabeth, sería la madre del reverendo Mather Byles. En 1714 su primera esposa murió y al año siguiente se casó con Ann (Lake) Cotton, viuda de su sobrino.