John Frederick Denison Maurice, teólogo anglicano, nació en Normasnton, cerca de Lowestoft, a 32 kilómetros al sudoeste de Norwich, Suffolk, Inglaterra, el 29 de agosto de 1805 y murió en Londres el 1 de abril de 1872.
John Frederick Denison Maurice
Se matriculó en Cambridge en 1823, pero se fue en 1827 sin obtener una titulación porque no pudo suscribirla; pero se fue a Oxford en 1830 y fue ordenado para el ministerio de la Iglesia anglicana en 1834. Fue capellán de Guy Hospital, 1836-46; profesor de literatura e historia inglesa en King College, Londres, 1840; fue conferenciante Boyle, 1846-47 y Warburton, 1846; fue capellán en Lincoln Inn, 1846; ayudó en la fundación de Queen College, 1848, y del instituto para trabajadores, Londres, 1854, del que luego sería rector; fue designado para St. Peter, Vere Street, Londres, 1860; fue profesor Knightbridge de casuística, teología moral y filosofía moral en Cambridge, 1866, conservando el cargo de St. Peter hasta 1869; fue nombrado para St. Edward, Cambridge, 1870, y fue predicador Cambridge en Whitehall, 1871-72. Maurice venía de una familia unitaria y sus primeros pasos en su carrera se vieron perjudicados por los escrúpulos y limitaciones que ello suponía. Pero bajo la influencia de los escritos de Coleridge encontró su camino hacia una posición evangélica, aunque los cambios en su actitud personal le indispusieron siempre para asociarse con ninguna facción en la Iglesia. El resultado fue que durante su vida la independencia de su pensamiento, expresada a veces polémicamente, así como su disidencia hacia los extremos de las dos ramas en la Iglesia anglicana, le ocasionaron muchas molestias por los ataques a los que se vio enfrentado. Tenía una aptitud natural para la metafísica y en el desarrollo de su teología su popularidad se vio a veces obstaculizada por la profundidad de sus declaraciones. Fue uno de los hombres que influyeron profundamente en Inglaterra y América. Ello se debió no sólo a que fue un voluminoso escritor sino también a su sinceridad y seriedad, estando siempre dispuesto a dejar un puesto antes que ser insincero en mantenerlo y por su disposición pacífica.
Su laboriosidad es notable, como lo atestigua la cantidad de sus obras (comp. G. J. Gray, Bibliography of the Writings of F. D. Maurice, Londres, 1885). Las más importantes son: The Kingdom of Christ, or Hints to a Quaker Respecting the Principle Constitution, and Ordinances of the Catholic Church (3 volúmenes, Londres, 1837); The Epistle to the Hebrews (conferencias Warburton; 1846); The Religions of the World and their Relations to Christianity (conferencias Boyle; Cambridge, 1847); The Old Testament, Nineteen Sermons (Londres, 1851; 2ª edición publicada como Patriarchs and Lawgivers of the Old Testament, Cambridge, 1855); Theological Essays (Londres, 1853); The Prophets and Kings of the Old Testament (Cambridge, 1853); Ecclesiastical History of the First and Second Centuries (1854); Claims of the Bible and of Science (sobre la controversia con Colenso; 1863); The Gospel of the Kingdom of Heaven; a Course of Lectures on the Gospel of Luke (1864); The Conscience; Lectures on Casuistry (Londres, 1868); Moral and Metaphysical Philosophy (2 volúmenes, 1871-72) y The Friendship of Books, and Other Lectures, edición de T. Hughes (1874). La declaración de Matthew Arnold de que Maurice estuvo siempre dando rodeos sin ir al grano la aceptan muchos, que piensan que Maurice ha sido sobrevalorado y que su "profundidad" está frecuentemente aliada con la oscuridad.