Historia

McBURNEY, ROBERT ROSS (1837-1898)

Robert Ross McBurney, secretario general para la ciudad de Nueva York de la YMCA, nació en Castleblaney (a 19 kilómetros al sudeste de Monaghan), County Monaghan, Irlanda, el 31 de marzo de 1837 y murió en Clifton Springs, Nueva York, el 27 de diciembre de 1898.

Robert Ross McBurney
Robert Ross McBurney
Era hijo de un reputado médico. A los diecisiete años fue a Nueva York, donde aprendió el negocio de la sombrerería. Ocho años después era "bibliotecario" de la YMCA de Nueva York, que entonces ocupaba dependencias en la segunda planta de 658 Broadway. Aquí conoció a un grupo de jóvenes que después serían destacados hombres de negocios en la ciudad, siendo decisivo con ellos en la edificación de la organización, hasta que en diciembre de 1869 se terminó y ocupó su primer edificio en la calle 23 de la Cuarta Avenida.

McBurney fue durante treinta años miembro del comité internacional del YMCA, convocando la primera convención del Estado de Nueva York a la que sirvió durante tres años como presidente. Siete veces fue delegado de la conferencia mundial trienal, celebrada en Europa; en 1871 fue uno de los fundadores y hasta su muerte dirigente destacado de la asociación de secretarios generales de Norteamérica. También fue activo fuera de la asociación; durante muchos años fue oficial y miembro durante toda la vida de la Iglesia episcopal metodista St. Paul; desde 1867 perteneció al comité ejecutivo de la Alianza Evangélica. Además de esas actividades, participó y dirigió en muchas empresas e instituciones de carácter filantrópico y religioso. No obtuvo una titulación académica, pero sus lecturas eran amplias y escogidas. Fue un celoso estudiante de la Biblia y un fructífero maestro. Viajó extensamente por América, visitando Europa muchas veces y haciendo una visita a Egipto y Tierra Santa. Se distinguió por su tenaz carácter escocés, fuerte sentido común, energía, tacto y capacidad ejecutiva, con una integridad y escrupulosidad que nunca fueron cuestionadas. Por encima de todo amó a la juventud, siendo de gran corazón y simpatía práctica. Tal vez nadie de su generación supo ayudar tanto a tantos jóvenes.