John McCloskey, cardenal americano, nació en Brooklyn el 20 de marzo de 1810 y murió en Nueva York el 10 de octubre de 1885.
John McCloskeyEstudió en Mount St. Mary's College, Emmitsburg, Maryland, siendo ordenadosacerdote en 1834 y prosiguiendo luego estudios de postgraduado en teología en el Colegio Romano. Al regresar a América en 1837 se le asignó la parroquia de St. Joseph's Church, Nueva York. Cuando se abrió en 1841 St. John College, Fordham, fue nombrado primer presidente, pero al año regresó a su tarea parroquial en St. Joseph. En 1844 fue nombrado coadjutor del obispoHughes de la diócesis de Nueva York, siendo hecho obispo titular de Axiere, in pártibus infidelium. Fue consagrado el 10 de marzo y aunque ayudó al obispo en sus funciones episcopales, retuvo su función como pastor de la parroquia de St. Joseph. En 1847 fue trasladado de Nueva York para ser el primer obispo de la recién creada diócesis de Albany, ocupando este puesto los siguientes diecisiete años. La nueva diócesis incluía casi todas las porciones septentrionales y orientales del Estado de Nueva York, siendo pocos en este vasto territorio los católicos y sin recursos; había sólo cuarenta iglesias y muchas sin sacerdotes. Durante su administración mejoraron grandemente las condiciones, lográndose mediante la organización y el desarrollo. En Albany construyó la bella catedral de la Inmaculada Concepción, que fue dedicada en 1852; se establecieron nuevas parroquias en grandes números por toda la diócesis; se construyeron escuelas y casas y en 1864 se abrió en Troy el St. Joseph's Provincial Seminary, para la preparación de estudiantes eclesiásticos. En mayo de ese mismo año fue nombrado para suceder al arzobispo Hughes en la sede metropolitana de Nueva York. En esta capacidad asistió al concilio Vaticano I en 1870, siendo miembro del comité sobre disciplina eclesiástica. En 1875 fue hecho cardenal por Pío IX con el título de Sancta Maria supra Minervam. A la muerte del papa en 1878 salió para Roma, a fin de asistir al cónclave en el que sería elegido León XIII, pero llegó demasiado tarde para tomar parte en los procedimientos. Tuvo una distinguida carrera como eclesiástico, habiendo tomado parte importante en el notorio desarrollo de la Iglesia católica en Nueva York durante ese periodo. Fue un prelado de erudición más que ordinaria y aunque manso y dulce en carácter, poseyó la firmeza necesaria del dirigente, junto a gran habilidad ejecutiva.