Historia

MENDOZA, PEDRO GONZÁLEZ DE (1428-1495)

Pedro González de Mendoza, prelado y diplomático español, llamado en su tiempo el "tercer rey de España", nació en Guadalajara el 3 de mayo de 1428 y murió en esa misma ciudad el 11 de enero de 1495.

Don Pedro González de MendozaBiblioteca Colombina, Sevilla
Don Pedro González de Mendoza
Biblioteca Colombina, Sevilla
Era el quinto hijo del poeta Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, y estudió en la universidad de Salamanca. Tras ser ordenado sacerdote fue cura de Hita, de patronazgo de su familia, tras lo cual volvió a Guadalajara con la dignidad de arcediano de aquella ciudad, sirviendo luego como capellán del rey Juan II, quien le nombró obispo de Calahorra (1454). Su talento y energía le valieron nuevas dignidades y beneficios, como la administración perpetua del obispado de Sigüenza (1467), la de Osma, la abadía de Valladolid y el arzobispado de Sevilla (1474), de Toledo y primado de España (1482). En 1473, por influencia de Rodrigo Borgia, futuro Alejandro VI, fue hecho cardenal. Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla, lo introdujo en la corte de Castilla, prestando Mendoza su apoyo y el de su poderosa familia a Enrique IV en sus luchas con los nobles. Como la paternidad de la hija y heredera natural de Enrique, Juana, estaba en entredicho, no se resolvió su sucesión. Mendoza dio su apoyo a las pretensiones de la hermanastra de Enrique, Isabel, quien en 1469 se casó con Fernando de Aragón. A la muerte de Enrique (1474), Isabel se proclamó reina, confirmando a Mendoza como canciller de Castilla, puesto que ya había recibido de Enrique un año antes. Tras una guerra por la sucesión, que terminó con la victoria para Fernando e Isabel, Mendoza ayudó a ésta a fortalecer la monarquía, dando paz al reino al pacificar a los nobles disidentes y negociar con algunos de los más turbulentos dignatarios en Andalucía. Participó militarmente en el sitio de Zamora, en la batalla de Toro y en la guerra de Granada. Pero agotadas sus fuerzas y sintiéndose viejo, se refugió en su ciudad natal, donde vivió respetado de todos y mereciendo que los reyes fuesen a visitarle en junio de 1494, testimoniándole así su gran afecto.

Mendoza ayudó a Cristóbal Colón y también promovió las artes. Fue un humanista y tradujo a Homero y Salustio para beneficio de su padre. En 1483 fundó el colegio de Santa Cruz, Valladolid, como parte del nuevo sistema educativo del clero. Ayudó a Isabel en la reforma del episcopado español, aconsejándola que nombrara obispos de la clase media. Sus tareas políticas y eclesiásticas no le impidieron dedicarse al cultivo de las letras, escribiendo las siguientes obras: Razonamiento hecho por el cardenal de España al rey de Castilla en su Consejo para que no se otorgasen las treguas que pedía el rey de Portugal; Catecismo de la doctrina cristiana (Sevilla, 1478?); Constitutiones Collegii Sancta Crucis oppidi Valis oletani quod construxit a solo erexis Petrus de Mendoça, magnus quondam Hispaniarum Cardinalis, etc. (Valladolid, 1576); Carta del Cardenal don Pedro González de Mendoza, arzobispo de Toledo y obispo de Sigüenza a los visitadores de ambas diócesis, en la Institución muy provechosa para los visitadores (Alcalá, 1530); Poesías de don Pedro Gonçález, cardenal de Spaña; Traducción de varios clásicos, Homero, Ovidio, Salustio y Virgilio y Memorial del linace de Haro.