Miguel VII Ducas, emperador de oriente que gobernó desde 1071 hasta 1078, nació hacia 1050 y murió después de 1090.
Miguel VII; moneda del siglo XI. Museo BritánicoEra el primogénito de Constantino IX Ducas y de Eudoxia, y después de la muerte de su padre aprovechó Eudoxia la juventud de Miguel para elevar al poder al general Romano Diógenes, con el que se casó. Ejerció éste un poder absoluto hasta el año 1071, en que Romano sufrió una tremenda derrota por parte de los turcos. El sultán seléucida Alp Arslan le hizo prisionero e invadió Asia, venciendo a los generales Isaac y Alejo Comneno. Eudoxia fue entonces encerrada en un claustro y Miguel pudo vestir la púrpura imperial, pero demostró escasas condiciones para el ejercicio del poder, no sabiendo aprovecharse de las lecciones de su preceptor Psellus. El imperio atravesaba un situación difícil: Eslavos, musulmanes y normandos lo atacaban por diferentes lados y el gobierno era de hecho ejercido por el tío de Miguel, Juan. Hubo que suspender la guerra contra los turcos para pelear contra las huestes del aventurero escocés Ursel, el cual trataba de erigirse soberano independiente de Armenia. Se tuvo que combatir también a los búlgaros, contra los cuales envió Miguel, en 1072, al general Nicéforo Bryennios, quien logró someterlos, y prestó a su país otros servicios importantes. Estos triunfos excitaron su ambición y se hizo proclamar emperador (1077) al propio tiempo. Nicéforo Botaniato, jefe del ejército que peleaba en Asia, hizo lo propio, por lo cual Miguel, no contando con fuerzas suficientes para combatir a estos dos generales, abdicó la corona en favor de su hermano Constantino, que no quiso aceptarla. Miguel abrazó entonces el estado eclesiástico y llegó a ser arzobispo de Éfeso.