Historia
MILCÍADES
Milcíades fue un filósofo que, habiéndose convertido al cristianismo, se hizo nombre hacia 160 o 170 en toda la Iglesia por sus escritos no sólo contra los paganos y herejes, sino también como anti-montanista al comienzo de esta controversia. El desconocido escritor anti-montanista de Asia Menor de cuya obra, escrita en 192 o 193, Eusebio da extractos (Hist. eccl., V, xvi. y sig.) cita una obra montanista escrita en respuesta a una del "hermano Milcíades". La tesis de éste se apoyaba en que un profeta no debe hablar en éxtasis. En el denominado "Pequeño Laberinto" el autor (¿Hipólito?) nombra a Milcíades entre los primeros testigos de la divinidad de Cristo y al principio del tercer siglo Tertuliano ("Contra los valentinianos", capítulo v) lo menciona bajo el título de "Milcíades el sofista de las iglesias", entre Justino e Ireneo, como uno de sus propios predecesores en la oposición a los valentinianos. La tesis citada antes en cuanto a la profecía es el primer ejemplo de esta idea en la Iglesia gentil. Milcíades debe haber sido uno de los nuevos teólogos que determinó el gran cambio en las ideas teológicas marcado por el surgimiento de la controversia montanista. Su posición cristológica fue también notablemente considerada por la generación posterior en oposición a la idea dinámica de la morada de Dios en Jesús. El nombre de "sofista", no necesariamente un término de reproche, tiene en boca de Tertuliano un tono poco favorecedor. Su libro De ecstasi parece que continuó la polémica contra Milcíades comenzada en Asia Menor. Eusebio, que había tenido libros de Milcíades, es el último en mencionarlo, atribuyéndole tratados completos tanto contra judíos como paganos y una apología de su fe dirigida "a los gobernantes del mundo", frase por la que hay que entender a los emperadores, ya sean Antonino Pío y Marco Aurelio, o éste y Lucio Vero, o menos probablemente Marco Aurelio y Cómodo. Hay razones para pensar que escribió un tratado especial contra los valentinianos que Eusebio no conocía; hay un nombre ilegible en el Fragmento Muratoriano que podría fácilmente ser el de Milcíades y Richardson avanzó la teoría de que cuatro obras suyas entraron en la literatura pseudo-Clementina.