Historia
MILNOR, JAMES (1773-1845)

En 1800 fue elegido miembro del consejo de la ciudad, posición que tuvo desde 1805 a 1809, siendo durante el último año su presidente. Fue extremadamente popular entre todas las clases, por lo que fue elegido en 1810 para un escaño en el congreso por el voto federal en su distrito, cargo que desempeñó hasta 1813, siendo un consistente oponente de la guerra y las beligerantes medidas de la administración. Participó en los debates y a causa de un informe de una de sus alocuciones, que apareció en un periódico de Filadelfia, Henry Clay, presidente de la cámara, le retó a un duelo. Milnor se negó, primero porque Clay no tenía derecho a llamarle la atención por sus actos públicos y segundo porque se oponía por principio a la práctica del duelo. Allí acabó el asunto, pero años después, cuando Milnor era un eminente ministro del evangelio, él y el gran estadista se encontraron en los términos más amistosos.
Fue durante su carrera en el congreso que las verdades espirituales captaron con más fuerza su atención. Durante muchos años había vivido descuidadamente; luego estuvo dudando entre la doctrina de la salvación universal y la ortodoxia, pero cuando su periodo de servicio en el consejo nacional terminó, su mente captó esas grandes verdades que posteriormente proclamaría y abandonando la profesión de leyes se preparó para el ministerio cristiano. Fue admitido a la comunión episcopal por el obispo White, siendo ordenado diácono por ese prelado en agosto de 1814. Doce meses después fue ordenado presbítero, trabajando durante un año como ministro ayudante en iglesias asociadas en Filadelfia. En 1816 fue llamado a la rectoría de St. George, Nueva York, y comenzó sus labores allí en septiembre de ese año. El obispo de la diócesis (Hobart) había sido su compañero de juegos en la infancia y Milnor pensaba que tendría buenas relaciones con él, esperanza que no se vio cumplida. El rector de St. George hizo oraciones improvisadas en varias reuniones y también se unió con otras denominaciones cristianas, tras su llegada a Nueva York, en la formación de la Sociedad Bíblica. Durante el resto de su vida estuvo continuamente asociado con cristianos diversos en obras de benevolencia. A los ojos del obispo se trataba de graves ofensas, por lo que nunca hubo armonía entre el prelado y el presbítero.
Milnor fue muy activo en la promoción de planes de benevolencia cristiana. Fue uno de los fundadores de American Tract Society en 1824 y continuó siendo uno de sus miembros activos hasta su muerte. Participó en Instituion for the Deaf and Dumb; Orpham Asylumm Home for aged indigent Females y muchas instituciones de ese tipo. En 1830 fue a Inglaterra como delegado de la Sociedad Bíblica Americana. Visitó París, la isla de Wight e hizo una gira por Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda. Regresó en otoño del mismo año, llevando una vasta información para las asociaciones con las que estuvo relacionado. En la perturbación producida por el tractarianismo, mantuvo firmemente la verdad evangélica, aunque de forma conciliadora. Trabajó celosamente hasta la primavera de 1845, cuando se presentó súbitamente una enfermedad que ya había llamado dos veces a su puerta. Murió tras una reunión de los directores de la institución para sordos.