Historia
MOFFAT, ROBERT (1795-1883)

En el verano de 1816 Moffat fue aceptado por la Sociedad como misionero, y el 30 de septiembre fue apartado para el ministerio en la capilla de Surrey, Londres. El 18 de octubre se embarcó en la nave Alacrity, del capitán Findlay, para Sudáfrica, llegando a Ciudad del Cabo el 13 de enero de 1817. Moffat iba destinado a Namaqualand, más allá de la frontera de la colonia, pero el permiso para ir allí fue rechazado temporalmente por el gobernador por razones políticas, y Moffat fue a Stellenbooch a aprender holandés. El 22 de septiembre se le dio permiso para cruzar la frontera y Moffat partió para el interior con algunos otros misioneros. Moffat fue al poblado del jefe Afrikaner en Vredeburg. Se quedó en Namaqualand poco más de un año, viviendo como un nativo. Una larga expedición al norte con Afrikaner convenció a Moffat de que no había ninguna esperanza de formar un punto misionero en esa región. También hizo un viaje hacia el este, a través del desierto del Kalahari, hasta Griquatown y Lattakoo. A su regreso, era el único europeo en Namaqualand, ya que el Sr. Ebner, un misionero que lo había acompañado a Vredeburg desde Ciudad del Cabo, y era el único otro europeo al norte del río Orange, estaba dejando el país.

Una delegación de la London Missionary Society, consistente del doctor Philip y John Campbell, llegó a Ciudad del Cabo al término de 1819. Designaron superintendente a Moffat en Lattakoo, partiendo pronto en 1820 con su esposa y llegando a Lattakoo, a unos cien kilómetros de Griquatown, a finales de marzo. Poco después de su llegada hicieron una expedición hacia el oeste, a lo largo del cauce del río Kuruman, entre los poblados de los botswanas. A su regreso a Lattakoo fueron informados por carta desde Ciudad del Cabo que no se les había concedido permiso para quedarse allí, yéndose a Griquatown, entonces habitado por una mezcolanza de griquas, korannas, hotentotes, bakwanas y bosquimanos, para ayudar al Sr. Helm a organizar allí la misión. Al llegar el permiso de Ciudad del Cabo, Moffat regresó a Lattakoo el 17 de mayo de 1821, dedicándose al trabajo misionero y adquiriendo conocimiento del idioma.
Sin embargo, pronto comenzaron los problemas. La guerra de la tribu matabele, al mando de Mosilikatse, alcanzó la región de Kwathlamba y expulsó a muchos de las tribus bapedi y bakwana, esparciéndose los fugitivos por los bakwanas occidentales. Moffat, que había oído solo vagos rumores de lo que estaba pasando, hizo un reconocimiento al noreste. Al llegar a Mosite, después de algunos días de viaje, se enteró de que los mantatees, como se llamaba a las tribus fugitivas, estaban en posesión real de los poblados de Baralong cercanos al este de la misión y que se dirigían a Lattakoo. Moffat se apresuró a su casa, avisó a su propia gente y se dieron prisa en llegar a Griquatown para buscar ayuda de los griquas. Para cuando el comisario del gobierno, el Sr. Melville, y el jefe de los griqua, Waterboer, con un centenar de hombres, llegaron a la estación, los mantatees ocuparon Ledocong, a solo treinta y seis kilómetros de distancia. Los dos europeos, Moffat y Melville, con Waterboer y sus hombres, se reunieron con ellos a orillas del río Matlwaring, y después de intentar hablar con ellos, tuvieron que retroceder, viéndose obligados a defenderse. Cerca de quinientos mantatees cayeron muertos y algunos miles puestos en fuga. La misión se salvó y los invasores se retiraron para no regresar. Moffat se había distinguido por su devoción a heridos, mujeres y niños, ganando una ascendencia personal que nunca perdió entre las tribus que había protegido.
Sin embargo, las circunstancias parecían todavía tan amenazantes que Moffat envió a su esposa y sus hijos durante un tiempo a Griquatown y hacia finales de año (1823) les llevó en dos meses de viaje a Ciudad del Cabo, donde obtuvo suministros y se entrevistó con el doctor Philip acerca del traslado de la misión de Lattakoo a Kuruman. Regresaron a su estación en mayo (1824). Moffat emprendió el 1 de julio una largamente prometida visita a Makaba, el jefe de los bangwaketsi, en Kwakwe. Durante su ausencia, su esposa quedó en una situación de gran ansiedad. Una horda de malvados merodeadores, de Cape Colony, con korannas, bosquimanos y namaquas, se había establecido en las montañas al oeste de Griquatown, y se había unido a griquas renegados, armados con armas de fuego, que se resentían del mando de Waterboer y los otros jefes griqua. Tan grande era la inquietud y el miedo a un ataque contra Lattakoo que, por segunda vez, Moffat y su familia buscaron refugio en Griquatown.

Desde el comienzo, una impasible indiferencia hacia la obra había reinado entre los nativos. Pero los misioneros siguieron trabajando, animados principalmente por el temperamento entusiasta de Mary Moffat. En 1829 vino el despertar deseado. Los cultos estaban abarrotados, las escuelas florecían y gradualmente y con mucha cautela, algunos de los nativos fueron admitidos al bautismo, siendo construida por los nativos una escuela permanente y una iglesia sin costo para la sociedad. Moffat ya podía disfrutar de suficiente tiempo libre para traducir al setswana el evangelio de Lucas y una selección de otras Escrituras. El mismo año, Mosilikatse, jefe de los matabeles, envió mensajeros para examinar los modales y enseñanza de los hombres blancos en Kuruman. Moffat les prestó toda la atención y cuando surgieron dificultades en cuanto a su regreso a un país ocupado por tribus que temían y odiaban a Mosilikatse, los escoltó hasta las orillas del Oori, un largo viaje a través de un país que, aunque una vez había contenido una población densa, había quedado tan devastado que se había convertido en hogar de bestias salvajes y reptiles venenosos. Moffat permaneció ocho días con Mosilikatse, por quien fue recibido con muchas muestras de amistad, regresando a Kuruman después de una ausencia de dos meses.
En junio de 1830 los Moffats visitaron Grahamstown para llevar a sus hijos mayores a la escuela, y, dejando a su esposa para seguir por mar, Moffat fue a Ciudad del Cabo, recorriendo unas cuatrocientos millas en nueve días, para comenzar la impresión de las partes del Nuevo Testamento que había traducido. En Ciudad del Cabo no pudo encontrar ninguna imprenta capaz de emprender la obra. Pero el gobierno puso a su disposición su propia imprenta, aunque no pudo suministrar obreros, y Moffat y otro misionero, el Sr. Edwards, con la orientación que el hombre a cargo podía darles, realizaron el trabajo ellos mismos. Si embargo, el esfuerzo le costó una enfermedad y Moffat tuvo que ser llevado a bordo del barco en su viaje de regreso a la bahía de Algoa. Él y su esposa llegaron a Kuruman a fines de junio de 1831, llevando consigo una imprenta.
A principios de 1835, una expedición científica, encabezada por el doctor Andrew Smith, llegó de Cape Colony, y Moffat los acompañó en mayo al territorio de Mosilikatse, para abrir una vía al trabajo misionero entre el pueblo del jefe y obtener madera para techar la iglesia de Kuruman. En 1836 Moffat, después de ver a su esposa a lo largo del río Vaal en su camino a Ciudad del Cabo, se desvió en su regreso a Kuruman para visitar a Mothibi, el viejo jefe de los batlaping. Su viaje fue en sazón, alegrándose por el interés tomado en su enseñanza. Al llegar algunos misioneros estadounidenses a Mosilikatse, se completó un volumen de 443 páginas de traducción de la Escritura al setswana, antes del regreso de su esposa en julio.

Al haber aumentado el personal de la misión, los misioneros más jóvenes fueron enviados unas doscientas o trescientas millas más hacia el interior, a varias tribus de los bakwanas. Livingstone, que fue a Mabotsa, regresó a Kuruman después de un accidente, siendo atendido por los Moffats y casándose con su hija mayor, Mary, en 1844. Los Livingstone luego fueron a Chonwane, y para esta y las otras estaciones distantes, Kuruman fue un centro de administración del cual procedían suministros y asistencia. Durante varios años después de 1845, Moffat trabajó duro en la traducción al setswana del libro de Isaías, otras partes del Antiguo Testamento, y Pilgrim Progress, que se publicaron en la colonia. También visitó algunas tribus bakwanas. El 1 de mayo de 1854, acompañado por dos jóvenes ingleses, James Chapman y Samuel Edwards, Moffat cruzó el borde del desierto del Kalahari, encontrando a Sechele y su gente entre los precipicios de Lethubaruba, recorriendo más de 120 millas de desierto hasta Shoshong, la residencia de Sekhomi, jefe de la tribu bamangwato; luego con una brújula, por un territorio desconocido y deshabitado, en dirección al noreste durante dieciocho días, hasta que llegó a Mosilikatse y Matabele. El jefe estaba enfermo de hidropesía, pero acompañó a Moffat en un viaje a los poblados de la tribu, con la esperanza de recibir noticias de Livingstone. Al final, los obstáculos resultaron insuperables, y Moffat tuvo que conformarse con que el jefe se haría cargo de los suministros de Livingstone y los entregaría a los makololo. Moffat hizo su viaje de regreso de setecientas millas a Kuruman sin incidentes.
En 1857 se terminó la traducción del Antiguo Testamento, siendo impresa y distribuida toda la Biblia en el idioma setswana. En el mismo año, por orden de las autoridades de la misión, Moffat regresó a los matabeles, obteniendo el consentimiento del jefe para establecer una estación entre ellos. Siguió una reunión con Livingstone en el Cabo para definir sus esferas de trabajo, y después de un retraso en Kuruman, debido a las disputas entre los boers y los nativos, durante el cual Moffat imprimió un nuevo himnario, él, con tres compañeros, incluido su hijo menor, llegó a la aldea del jefe Mosilikatse, de los matabele, a finales de octubre de 1859. Al principio, el jefe estuvo lejos de ser cordial, ya que había oído hablar de los actos de los boers del Transvaal, que a menudo seguían el rastro de los misioneros. Sin embargo, en diciembre se formó una estación en Inyati y Moffat trabajó arduamente en la construcción de los edificios necesarios, hasta que en junio la misión se estableció lo suficiente como para dejarlo solo.
Problemas de salud y domésticos llevaron a Moffat a abandonar finalmente África, embarcándose para Inglaterra el 10 de junio de 1870. Fue cálidamente recibido. Su esposa murió en Brixton en enero de 1871, y Moffat posteriormente, hasta su muerte, viajó por todo el Reino Unido predicando y presentando la causa de las misiones. También revisó la traducción setswana del Antiguo Testamento. En 1872 se le otorgó el doctorado en teología por la universidad de Edimburgo. En 1873 se instaló en Knowle Road, Brixton, al sur de Londres, obsequiándole sus amigos con más de 5.000 libras. En 1874 fue a Southampton para identificar los restos de Livingstone, estando presente en el funeral en la abadía de Westminster. En agosto de 1876 estuvo presente en la inauguración de la estatua de Livingstone en Edimburgo, cuando la reina, que estaba en Holyrood, lo mandó llamar y tuvo una breve entrevista. En abril de 1877, por invitación de la Sociedad Misionera Francesa, visitó París y, a través de Theodore Monod, se dirigió a cuatro mil niños franceses. En noviembre de 1879 se mudó a Leigh, cerca de Tunbridge. Estaba profundamente interesado en la guerra del Transvaal, y, creyendo en las ventajas del gobierno británico para los nativos, se sorprendió enormemente por el triunfo de los boers y la aquiescencia del gobierno inglés en la derrota. El 7 de mayo de 1881 fue invitado a Mansion House de Londres, en una cena ofrecida por el alcalde en su honor, a la que asistieron el arzobispo de Canterbury, representantes de ambas cámaras del parlamento y todos los dirigentes del mundo religioso y filantrópico. En 1882 visitó al jefe zulú Ketchwayo, que estaba entonces en Inglaterra, y pudo conversar con uno de sus ayudantes en el idioma setswana. Moffat murió pacíficamente y fue enterrado en el cementerio de Norwood, junto a su esposa. Un monumento fue erigido en su memoria en Ormiston, su lugar de nacimiento en East Lothian.
Robert, el hijo mayor de Moffat, y su hija, la Sra. Livingstone, murieron ambos en 1862. Otra hija, Bessie, se casó en octubre de 1861 con el misionero africano, Roger Price. Su segunda hija se casó con Jean Fredoux, un misionero francés, que fue asesinado en 1866, dejando a su viuda y siete hijos desprovistos de todo.
Alto y fornido, cabello desgreñado y barba, rasgos bien definidos y ojos penetrantes, el porte exterior de Moffat impresionó a los nativos, mientras que su espíritu infantil y modesto y naturaleza desinteresada le aseguró una influencia dominante. Fue el padre y el pionero de la obra misionera sudafricana, y es recordado como un fiel amigo de los nativos, un laborioso traductor, un maestro perseverante y un hábil organizador.
Moffat fue autor de: Translation of the Gospel of St. Luke into setswana, 1830; Translation into setswana of parts of the Old Testament, 1831; A Book of Hymns in setswana, Schlapi dialect, 80 pages, Kuruman, 1838; Africa, or Gospel Light shining in the midst of Heathen Darkness, a Sermon on Isaiah ix. 2, preached before the Directors of the London Missionary Society, &c., with Notes, Londres, 1840; Missionary Labours and Scenes in Southern Africa, Londres, 1842; Mr. Moffat and the Bechwanas, 1842; Visit to the Children of Manchester, 1842; Hymns in the setswana Language, Londres, 1843; Rivers of Waters in Dry Places; an Account of the Introduction of Christianity into South Africa, and of Mr. Moffat's Missionary Labours, 1863; New Testament translated into setswana, 1872; The Bible translated into setswana, 1872.