Historia

MÖHLER, JOHANN ADAM (1796-1838)

Johann Adam Möhler, historiador católico, hijo de Johann Friedrich Möller, nació en Igersheim, a 59 kilómetros al sudoeste de Würzburgo, Alemania, el 6 de mayo de 1796 y murió en Würzburgo el 12 de abril de 1838.

Johann Adam Möhler
Johann Adam Möhler
En 1814 ingresó en el liceo de Ellwangen, dedicándose al estudio de la filosofía y teología y en 1817 se trasladó con la facultad católica a Tubinga. Fue ordenado sacerdote en 1819, siendo vicario en Weilerstadt y Riedlingen, pero pronto regresó a Tubinga para prepararse para la actividad académica; en 1820 fue invitado por la facultad teológica a ser docente privado en historia eclesiástica y sus ramas adyacentes (1827). Tras visitar varias universidades comenzó en 1823 a enseñar sobre historia eclesiástica, patrología y política eclesiástica. Una serie de ensayos escritos en ese tiempo para Tübinger Quartalschrift (recopilados y publicados tras su muerte por Döllinger, en Gesammelte Schriften und Aufsätze, 2 volúmenes, Regensburgo, 1839-40) revelan una posición casi protestante. Entre otros abusos de la Iglesia católica, atacó la retirada de la copa a los laicos y el uso del latín en la adoración. Su primera gran obra Die Einheit der Kirche oder das Princip des Katholicismus, dargestellt im Geiste der Kirchenväter der drei ersten Jahrhunderte (Tubinga, 1825, 2ª edición, 1843), atrajo considerable atención entre los eruditos. Möhler distingue entre la unión mística del Espíritu Santo, que une a todos los creyentes en una comunidad espiritual, y la unidad racional, que los une en la doctrina de la Iglesia, que es expresión intelectual del espíritu cristiano, en oposición a las herejías, que son pluralidad sin unidad, y finalmente entre unidad y pluralidad, es decir, la preservación de la individualidad en la unidad de los creyentes. En la segunda parte de la obra se considera al obispo el centro de la unidad de la congregación. Una unidad eclesiástica superior se concentra en el metropolitano y el sínodo, una todavía más elevada en el episcopado entero y la más alta en el primado de Roma, cuyo desarrollo por etapas graduales se demuestra desde las condiciones históricas de la antigüedad y la Edad Media. La obra no pasó desapercibida en los círculos católicos, pero estableció la fama del joven Möhler. Al año siguiente le siguió otra gran obra Athanasius der Grosse und die Kirche seiner Zeit, besonders im Kampf mit dem Arianismus (Maguncia, 1827; 2ª edición, 1844), que demostró estar en perfecta armonía con las ideas de la Iglesia católica, presentando un cuadro de las batallas y tareas de la Iglesia en el siglo IV. En 1827 el autor fue nombrado profesor de historia de la Iglesia en Tubinga. Sus clases atrajeron grandes audiencias y ejercieron gran influencia. No obstante, su Kirchengeschichte (publicada por P. B. Gams, 3 volúmnenes, Regensburgo, 1867-70) no es su principal obra. Sintió que la teología católica estaba falta de un entendimiento más exhaustivo y profundo de los principios de la Reforma y de las divergencias entre catolicismo y protestantismo y tras exhaustivo estudio de los credos de las dos confesiones, publicó Symbolik oder Darstellung der dogmatischen Gegensätze der Katholiken und Protestanten (Maguncia, 1832; 5ª edición, ampliada y mejorada de Reithmayer, 1838; traducción inglesa de J. R. Robertson, Symbolism, or Exposition of the Doctrinal Differences between Catholics and Protestants as evidenced by their Symbolical Writings, 2 volúmenes, Londres, 1843). Hay una considerable idealización en su presentación del catolicismo y la del protestantismo no está libre de caricaturización. La sensación que la obra produjo fue grande, incluso entre los protestantes. F. C. Baur escribió contra ella (Der Gegensatz des Katholicismus und Protestantismus, Tubinga, 1834), al igual que C. I. Nitzsch (Eine protestantische Beantwortung der Symbolik Möhlers, Hamburgo, 1835) y otros. Möhler respondió en Neue Untersuchungen der Lehrgegensätze zwischen Katholiken und Protestanten (Maguncia, 1834), comenzando una prolongada controversia. Esta controversia, especialmente con su colega F. C. Baur, hizo que su estancia en Tubinga fuera desagradable, aceptando en 1835 una invitación a Munich. Pero el clima en esa ciudad no era el mejor para su constitución, quebrantándose su salud. Poco antes de morir se retiró a Würzburgo como deán del capítulo.