Mónica nació posiblemente en Tagaste hacia el año 332 de padres cristianos y murió en Ostia, en la desembocadura del Tíber, el 4 de mayo de 387.
Agustín y su madre Mónica, por Ary SchefferSe casó joven con Patricio de Tagaste, con quien tuvo tres hijos: Agustín, Navigio y una hija de la que no se sabe el nombre. Su marido era tosco, colérico e infiel, pero el testimonio y la vida de Mónica fueron el medio de su conversión. Fue bautizado en 371, muriendo poco después. Mónica compartió con Patricio la ambición respecto a la carrera de Agustín, pero quedó profundamente entristecida cuando Agustín abandonó la fecatólica. Durante muchos años oró por él, haciendo finalmente el viaje a Milán para estar con él, cumpliéndose allí su deseo tanto tiempo anhelado. Agustín se convirtió en 386 y fue bautizado por Ambrosio el 25 de abril de 387. Mónica estuvo entre la pequeña compañía de amigos que Agustín había reunido a su alrededor antes y después de su bautismo. Una vez que el propósito de su encuentro se hubo cumplido, la conversión y bautismo de Agustín, madre e hijo partieron para África, pero en el camino Mónica enfermó y murió. Mónica será siempre recordada como madre de uno de los más grandes Padres de la Iglesia Latina, y ella misma como una mujer sabia, amorosa y cristiana. En 1430 sus restos fueron trasladados por el papaMartín V de Ostia a Roma y enterrados en la iglesia de San Agustín. Pero su monumento más imperecedero son las Confesiones de su ilustre hijo, quien describió su propia conducta desleal como hijo con un candor insuperable, acabando la biografía de su madre con un arrebato de tristeza por su muerte.