Historia
MONOÏMOS
Monoïmos fue un gnóstico árabe conocido sólo por la Refutatio de Hipólito (VIII, v-viii; X, xiii). Su sistema, hasta donde se conoce, es una mezcla de pitagorismo y nociones bíblicas. El Ser Supremo es el "Hombre" ingenerado y perfecto y de él procedió el Hijo del hombre, no a modo de procreación, sino como la luz procede del fuego. El Hombre perfecto tiene por símbolo la "iota única" y es, por tanto, una mónada. Pero como la iota en griego es el símbolo numérico para diez, él es igualmente dekas, una década. Los hombres imaginan que el Hijo del hombre ha nacido de mujer, pero todos los que sostienen ese error son incapaces de captar su belleza. (El argumento de Monoïmos refleja un aguda fase de docetismo, si no un total rechazo del Cristo histórico). El mundo no fue creado por el Hijo del hombre, sino por la héxada, contenida en la década. Este pensamiento se basa en la narrativa de Moisés de los seis días de trabajo y es un intento obvio de derivar el mundo de otro que no sea el Ser Supremo, aunque no intenta torcerlo dualísticamente. Monoïmos interpretó el Antiguo Testamento alegóricamente. Su uso del Nuevo se desprende de la circunstancia que cita de Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley hasta que toda se cumpla.[…]Mateo 5:18.