Historia

MOODY, DWIGHT LYMAN (1837-1899)

Dwight Lyman Moody, evangelista americano, nació en Northfield, Massachusetts, el 5 de febrero de 1837 y murió en esa localidad el 22 de diciembre de 1899.

Dwight Lyman Moody
Dwight Lyman Moody
Era hijo de Edwin Moody, albañil, y su esposa Betsey (Holton) Moody. Hey era de ascendencia puritana, descendiente por sexta generación de John Moody, quien emigró de Inglaterra en 1633 y fue uno de los colonos originales de Hartford, Connecticut, en 1635, y de William Holton, que llegó de Inglaterra en 1634 y también se instaló en Hartford. Su padre murió cuando Dwight tenía cuatro años, quedando su viuda al cuidado de nueve hijos, todos menores de trece años de edad. Su madre murió en 1895, a la edad de noventa años. Muchacho sano, lleno de energía y dado a las bromas, el joven Moody asistió a la escuela hasta los trece años, yendo luego a trabajar en granjas o pueblos cercanos. Inquieto y ambicioso, se cansó de esta manera de vida, y a los diecisiete años se fue de casa para buscar fortuna en Boston, consiguiendo finalmente empleo en una zapatería dirigida por su tío, Samuel Holton.

Con el resto de su familia, había sido bautizado por el ministro de la Iglesia unitaria en Northfield. En Boston comenzó a asistir a la iglesia congregacional Mount Vernon, donde, gracias al interés de su maestro de escuela dominical, Edward Kimball, experimentó lo que recordó siempre como su conversión. Al solicitar la membresía de esta iglesia, le fue concedido un estado a prueba únicamente, debido a su ignorancia de sus doctrinas. Casi antes de que transcurriera un año, el 3 de mayo de 1856, fue recibido a la membresía completa de la iglesia. En septiembre de 1856 se marchó a Chicago, donde, primero como empleado minorista, luego como vendedor ambulante para una empresa mayorista de zapatos, se inició en el camino al éxito en los negocios. A los veintitrés años logró, por sueldos y comisiones, más de cinco mil dólares anuales. Mientras tanto, la religión y el bienestar humano comenzaron cada vez más a reclamar su tiempo e interés. En Plymouth Church, a la que se unió, pronto reservó cuatro bancos, llenándolos cada domingo de hombres a quienes invitaba de hoteles, pensiones y esquinas en las calles. Ofreciéndose como voluntario para enseñar en una escuela dominical misionera, reunió una clase de jóvenes de los barrios marginales. En 1858 organizó la North Market Sabbath School, que se reunía en una sala al lado de uno de los mercados de la ciudad, e indujo a John V. Farwell, destacado comerciante, a convertirse en su superintendente. En relación con esta escuela desarrolló un notable programa de cultos evangelísticos, reuniones de oración, visitas domiciliarias, recreación social, obra filantrópica de socorro y bienestar. En 1860, después de una lucha que luego describió como la más dura de su vida, decidió dar todo su tiempo a esta tarea, renunciando a los negocios para convertirse en misionero urbano independiente, sin salario o manutención asegurada.

Por razones de conciencia, Moody no se alistó como soldado en la guerra civil; pero, con John Farwell y B. F. Jacobs, organizó un comité de la YMCA Chicago y más tarde lo conviritó en una rama de la Comisión Cristiana de los Estados Unidos. Se dedicó activamente a su trabajo de promover el 'bien espiritual, la mejora intelectual y bienestar social y físico' de los soldados. Nueve veces sirvió en el frente como delegado de la Comisión. En los intervalos entre estos periodos de servicio con el ejército, se dedicó a su obra misionera en Chicago. En relación con su escuela dominical, organizó en 1863 una iglesia no denominacional, construyendo para ella un edificio. En 1866 se convirtió en presidente de la YMCA de Chicago, a la que había estado sirviendo algún tiempo como secretario, construyendo en Farwell Hall el primer edificio de esa entidad en el país. Le dio un tiempo considerable a las convenciones rurales, estatales y nacionales de los trabajadores de la escuela dominical y dirigentes de la YMCA y ayudó en la organización nacional de esos movimientos.

Moody visitó Gran Bretaña en 1867, donde hizo algunas amistades valiosas y algo de obra evangelizadora. Uno de sus convertidos fue John Kenneth Mackenzie. Nuevamente fue a Gran Bretaña en 1870, para familiarizarse con los dirigentes cristianos y estudiar sus métodos. En junio de 1873, por invitación de amigos británicos, se embarcó para una tercera visita, esta vez para llevar a cabo actividades de evangelización. Se llevó consigo a Ira D. Sankey, organista y cantante, que le había estado ayudando como corista en la escuela dominical y la iglesia en Chicago. Llegaron a Liverpool el 17 de junio de 1873 y celebraron su primer culto en York, trabajando los evangelistas durante cinco meses en el norte de Inglaterra, despertando tal interés que fueron invitados a Edimburgo, donde lograron conseguir la cooperación de ministros y hombres de la universidad, tanto de la Iglesia de Escocia como de la Iglesia libre, en una serie de reuniones que continuaron durante más de dos meses. Muchos profesaron la conversión o un avivamiento espiritual en sus vidas; los asuntos eclesiásticos de facción quedaron relegados a un segundo plano; los informes de las reuniones recibieron una atención cada vez mayor en el público y la prensa religiosa; incluso la tradicional antipatía escocesa al uso de la música instrumental en el culto a Dios, cedió ante el órgano de Sankey. Después de Edimburgo, se llevó a cabo una fructífera serie de reuniones en Glasgow; luego durante cuatro meses predicó, en períodos más cortos, en varios lugares en toda Escocia. En septiembre de 1874 los evangelistas desembarcaron en Irlanda, donde trabajaron durante tres meses, recibiendo una cálida bienvenida tanto en Belfast como en Dublín. El siguiente invierno dedicaron meses a reuniones en Manchester, Sheffield, Birmingham y Liverpool. La obra de los evangelistas culminó en una misión de cuatro meses en Londres, llevada a cabo en el mayor de los edificios disponibles en cada una de las cinco secciones de la ciudad. En el curso de esta misión de Londres, se llevaron a cabo reuniones a las que asistieron un total de 2.530.000 personas.

Durante la misión de Moody y Sankey en Newcastle, Inglaterra, en 1873, apareció la primera edición del himnario familiar que llevaba sus nombres en respuesta a la necesidad de tener un libro adaptado a sus necesidades. Este libro fue originalmente poco más que un simple cuadernillo, pero aumentó en contenido y forma para dar cabida a más material. La venta del libro en sus diferentes formatos fue enorme. Hasta 1900 se habían pagado más de un millón y cuarto de dólares a sus compiladores. De su parte en este dinero Moody hizo un noble uso, abriendo un capítulo en su vida que no ha sido tan conocido públicamente, pero que es indisoluble de su predicación. Con el dinero fundó, o ayudó a fundar, la cadena de instituciones educativas que llevan su nombre.

Moody y Sankey regresaron a América en agosto de 1875. Su visita a Gran Bretaña se había prolongado más de dos años, siendo los instrumentos en un despertar religioso comparable sólo a la de la predicación de Wesley y Whitefield. Habían ido desapercibidos, pero regresaron en un resplandor de curiosidad e interés público, que les trajo muchas más invitaciones de las que podían aceptar. Moody se fue quietamente a Northfield, donde desde entonces hizo su hogar. Aquí, en esta comparativamente remota ciudad de Massachusetts, llevó a cabo dos series de reuniones semanales; luego, con excelente estrategia, escogió Brooklyn, Filadelfia y Nueva York como ciudades en las que emprender campañas de evangelización en el otoño e invierno de 1875-76. Una cuidadosa organización preliminar, cooperación garantizada de las iglesias, juiciosa divulgación y generosa publicidad, admisión por entradas distribuidas gratuitamente y métodos bien planificados para tratar a las multitudes que asistían a las reuniones, ayudaron a despejar el camino para un pleno efecto persuasivo de la predicación de Moody y la música de Sankey. Su éxito en estas ciudades americanas fue tan notable como en Gran Bretaña.

Moody había encontrado la obra de su vida. Estaba experimentando, para usar una frase querida por él, 'lo que Dios puede hacer con un hombre totalmente rendido a su voluntad'. En 1876-77 consiguió pasar la prueba de extensas campañas en Chicago, donde era más conocido, y en Boston, tradicionalmente conservador y no avivamentista. Dedicó el año 1877-78 a las ciudades más pequeñas de Nueva Inglaterra: Burlington y Montpelier, Vermont; Concord y Manchester, New Hampshire; Providence, Rhode Island; Springfield, Massachusetts; Hartford y New Haven, Connecticut. Cambiando su plan en interés de una cooperación aún más estrecha con las iglesias, pasó el invierno de 1878-79 en la obra evangelizadora en Baltimore, 1879-80 en St. Louis, y 1880-81 en San Francisco. Mientras tanto, sus intereses se estaban ampliando. Creía en el tipo de evangelismo que se manifiesta en el servicio social; él mismo era un hacedor más que un simple predicador. En 1879, despertado por la necesidad de los jóvenes en las colinas alrededor de su casa, e influenciado por el consejo de Henry F. Durant, quien había fundado recientemente Wellesley College, estableció una escuela para niñas, el Seminario Northfield, destinado principalmente a las que tuvieran escasos medios. En 1881, en líneas algo similares, fundó una escuela para niños, Mount Hermon School, cerca de Northfield. En el verano de 1880, en los edificios del Seminario Northfield, celebró una conferencia general de trabajadores cristianos, que fue seguida por una conferencia similar cada verano sucesivo, excepto durante tres años, cuando Moody estuvo en el extranjero.

Dwight L. Moody predicando en Opera House, Haymarket, Londres
Dwight L. Moody predicando en Opera House, Haymarket, Londres
Su segunda campaña evangelizadora en Gran Bretaña la emprendió en el otoño de 1881 en respuesta a invitaciones de Irlanda, Escocia, Inglaterra y Gales, y culminó en una misión de ocho meses en Londres, que acabó en junio de 1884. En una de las reuniones de Londres un joven médico, Wilfred T. Grenfell, se sintió atraído por la hábil salida de Moody a una tediosa oración de un clérigo: 'Mientras nuestro hermano está terminando su oración cantaremos el número 75' y se inspiró en el sermón de Moody para entregar su vida para trabajar como médico misionero en Labrador. En 1891-92 Moody participó en un último año de trabajo en Gran Bretaña y en la primavera de 1892 visitó Tierra Santa. Fue a su regreso a Londres ese otoño cuando tuvo las primeras dolencias de corazón que finalmente le causarían la muerte. Pudo ser esta experiencia la que le indujo durante el resto de su vida a buscar la profundización de la vida espiritual de los cristianos profesantes, mediante cultos de iglesia de tipo ordinario, en vez de dirigirse a enormes multitudes en toda clase de edificios, como había hecho en los tiempos anteriores.

Los siete años entre 1884 y 1891 los dedicó a la obra de evangelización, por breves períodos, en muchas ciudades grandes y pequeñas de los Estados Unidos y Canadá. Durante los primeros cuatro meses de 1887 llevó a cabo una campaña evangelística en Chicago, que resultó en la fundación del Instituto Bíblico de Chicago, inaugurado formalmente en 1889, principalmente para la formación de hombres y mujeres que no habían tenido el privilegio de recibir una educación universitaria, pero que se habían sentido impulsados a entrar en el servicio misionero como obreros laicos. En conexión con esta escuela organizó, en 1894, la Bible Institute Colportage Association para la publicación y venta de libros religiosos a precios lo suficientemente bajos como para asegurar una amplia circulación.

Estudio de Moody
Estudio de Moody
En la dácada de los ochenta su mente se volvió hacia los estudiantes universitarios. En 1876 había visitado Princeton y en 1878, después de realizar una campaña evangelizadora en New Haven, había aceptado la invitación de los estudiantes de Yale para darles una serie especial de predicaciones a ellos. En sus dos extendidas visitas a Gran Bretaña le había interesado la universidad y muchos habían asistido a sus reuniones. Por invitación suya, J. E. K. Studd, un joven graduado de la universidad de Cambridge, que más tarde sería alcalde de Londres, visitó América en 1885 y contó al público estudiantil la historia del despertar espiritual en las universidades británicas. En julio de 1886, Moody dirigió una conferencia de estudiantes universitarios en Mount Hermon, a la que asistieron doscientos cincuenta jóvenes de ochenta universidades en veinticuatro Estados. Transferida a Northfield en el año siguiente, la conferencia se hizo memorable por la participación de Henry Drummond, quien dio una alocución sobre The Greatest Thing in the World, que se publicó más tarde y se convirtió en uno de sus escritos más leídos. Después, la conferencia se llevó a cabo anualmente y una conferencia similar para estudiantes de los colegios de mujeres comenzó en 1893. Estas conferencias estimularon en las universidades el desarrollo de la YMCA y organizaciones voluntarias similares de estudiantes dedicados a propósitos cristianos. Uno de los resultados inmediatos de la primera reunión fue la iniciación del Student Volunteer Movement, una organización de estudiantes universitarios comprometidos en solicitar un puesto en el servicio misionero extranjero. Con su entusiasta lema - 'la evangelización del mundo en esta generación'- el movimiento hizo mucho al término del siglo XIX y comienzos del XX para reclutar fuerzas misioneras de las iglesias protestantes.

Después de su última visita a Gran Bretaña, Moody reanudó su trabajo en varias ciudades de los Estados Unidos y Canadá. Osada, pero fructífera, fue una campaña de seis meses de cultos de evangelización que dirigió en Chicago de mayo a noviembre de 1893, durante la Exposición Universal. Entre otras ciudades en las que trabajó en esta década estuvieron Nueva York, Boston, Filadelfia, Providence, Scranton, Washington, Richmond, Birmingham, St. Louis, Denver, Montreal, Toronto y Winnipeg. En los primeros meses de 1899 celebró reuniones en el suroeste y en la costa del Pacífico, y en noviembre de ese año comenzó una campaña en Kansas City, Missouri, pero mientras celebraba uno de esos cultos en esa ciudad el 16 de noviembre de 1899 sufrió un infarto y, aunque pudo llegar a casa, murió poco después.

Moody y su esposa con sus nietas
Moody y su esposa con sus nietas
Moody era un laico. Nunca buscó la ordenación. Su trabajo fue característico de la creciente asunción por parte de los laicos de la responsabilidad en las tareas cristianas, que comenzó alrededor de mediados del siglo XIX, y poderosamente estimularon ese movimiento. Era honesto, predicando un credo calvinista que aceptaba con todo su corazón, siendo un maestro en un estilo efectivo. Sus sermones y cortas alocuciones abundan en alusiones personales y brillantes ilustraciones. Odiaba el fingimiento y tenía poco respeto por las personas que solo buscaban su propia reputación. No tenía gran preparación académica, pero conocía su Biblia y la aceptaba literalmente. Le gustaba tratar a los personajes bíblicos muy familiarmente y daba vida a sus sermones meditante conversaciones imaginarias con ellos y entre ellos. Hablaba a su público de hombre a hombre, simplemente, incluso coloquialmente. Usaba cortas frases y las simples palabras anglosajonas de la vida común. Su énfasis estaba en el evangelio del amor paternal de Dios, en lugar de los terrores del fuego del infierno. Su discurso era vívido, conmovedor, pero no sensacionalista. No hay duda de que estuvo comprometido en promover el reino de Dios en las maneras que él pensaba más eficaces. Como otros grandes evangelistas fue alabado en manera poco deseable, pero nunca se le subió a la cabeza. Tampoco permitió que su audiencia se excitara hasta el punto de postrarse a sus pies. Por solidez, sinceridad, espiritualidad y logros Moody está entre los grandes predicadores evangelistas de todos los tiempos. Hombre de gran capacidad administrativa y ejecutiva, se ganó la confianza de los hombres de negocios que le recibieron como a uno de ellos y contribuyeron al apoyo de sus proyectos, porque confiaban tanto su juicio como en su sinceridad. Sin avaricia, se negó a aceptar para su beneficio personal el producto de su trabajo, entregando él y Sankey todas las ganancias obtenidas por la venta de sus himnarios a un consejo de administración encabezado por William E. Dodge, que dedicó estos fondos principalmente para la dotación de las escuelas de Northfield. Comprendiendo y usando los métodos de publicidad eficaz, desdeñó sus formas más baratas y personales. Creía en el evangelismo personal y nunca perdió al individuo en la masa. Su evangelio era de amistad. La 'sala de consultas' para las entrevistas personales fue invariablemente incluida en la organización de sus campañas, siendo experto en reclutar y capacitar ayudantes para este servicio personal. 'Es mejor poner a diez hombres a trabajar, que hacer el trabajo de diez hombres', decía a menudo. Con sencillez de propósito, combinó la grandeza de espíritu y un grado inusual de sentido común. Carecía de la censura que ha empañado la obra de muchos evangelistas itinerantes, o la pasión por las estadísticas de los convertidos que a veces los distrae. Amable y conciliador, no tuvo caprichos personales o diferencias sectarias que se interpusieron en el camino del evangelio que predicó y vivió. Trabajó eficazmente con hombres como Sir George Adam Smith y Henry Drummond, cuyas posiciones fueron en algunos aspectos lejanas a la suya. Resistió la tentación de ejercer como un sanador de fe y se negó a dejar que esa enseñanza se afianzara en su escuela de Chicago. Hombre de oración, fue un incansable y clarividente hombre de trabajo. 'De nada sirve pedirle a Dios hacer cosas que puede hacer usted mismo', decía. Siendo un laico, Moody inspiró a ministros; siendo un evangelista, comprendió la importancia de la educación cristiana; sin formación académica, se ganó la admiración y cooperación de estudiantes universitarios; hombre de gran capacidad empresarial, se dedicó sin reservas a lo que concibió ser el mayor negocio en la tierra o el cielo, la salvación de las almas. En su vinculación local Moody pertenecía a la Chicago Avenue Church, aunque en sus actividades pertenecía a la Iglesia universal.

El 28 de agosto de 1862 se casó con Emma C. Revell, hija de Fleming H. Revell, un armador de Chicago, y hermana de Fleming H. Revell, quien se convirtió en editor de libros religiosos. Ella entró en su trabajo con simpatía y buen juicio, siendo su influencia en la vida de Moody incalculable. Tuvieron dos hijos y una hija.


Bibliografía:
Luther Allan Weigle, Dictionary of American Biography; W. R. Moody, D. L. Moody (1930), reemplazando a The Life of Dwight L. Moody (1900) por el mismo autor, contiene una extensa biografía. Lyman Abbott, Silhouettes of My Contemporaries (1921); J. V. Farwell, Early Recollections of Dwight L. Moody (1907); W. S. Carson e I. D. Sankey en Boston Daily Globe, 23 de diciembre de 1899; Gamaliel Bradford, D. L. Moody, A Worker in Souls (1927). Moody publicó dieciocho volúmenes, principalmente sermones.