Historia

MORE, HENRY (1614-1687)

Henry More, uno de los más distinguidos miembros de la escuela de platonistas de Cambridge, nació en Grantham, a 37 kilómetros al sudoeste de Lincoln, Lincolnshire, Inglaterra, en 1614 y murió en Cambridge el 1 de septiembre de 1687.

Henry More, por Peter Lely
Henry More, por Peter Lely
Fue educado en Eton y Christ' College, Cambridge (licenciatura en humanidades, 1635; máster en humanidades, 1639), siendo elegido miembro del consejo rector y ordenado. Pasó prácticamente el resto de su vida detrás de los muros de su colegio, rechazando todas las promociones salvo una prebenda en Gloucester, que ejerció durante un corto tiempo en 1676, aunque le fueron ofrecidas tres rectorías, ser deán de San Patricio en Dublín y dos obispados. Estuvo fuertemente vinculado a la causa de la Iglesia y del rey, incluso en el periodo de la supremacía parlamentaria, siendo un infatigable y voluminoso autor. Sus obras, por su carácter místico, no se recomendaban a sí mismas para el práctico y escéptico siglo XVIII, pero John Wesley las alabó grandemente, declarando Coleridge que contenían más ideas cristianas originales, elevadas y amplias que las que había encontrado en cualquier otro volumen. Su obra mejor conocida es Divine Dialogues, 1668, en la que varios interlocutores discuten los atributos y providencia de Dios. Este libro contiene, en forma condensada, la mayoría de sus ideas características en filosofía y religión. Su método y base de pensamiento lo ocupa la línea de la escuela de Cambridge. Fue un vigoroso abogado de los derechos de la razón y el principal campo de sus estudios fue demostrar la racionalidad de la fe cristiana. Pues mientras la razón era para él la única fuente segura de la verdad divina, defendió fuertemente el reconocimiento de un alto principio 'más noble e interior que la razón misma', al que da el nombre de 'sagacidad divina'. El énfasis que puso en el hecho de que para captar la más alta verdad divina, hay que aproximarse con una disposición recta y un intelecto libre y sin prejuicios, es la nota clave de su sistema. Con tales bases racionales para su pensamiento, es sorprendente que desarrollara un elemento de misticismo e incluso de credulidad. Fue un firme creyente en los cuentos de brujería y relatos de fantasmas y apariciones, proponiéndolos como demostraciones de lo sobrenatural.

En Antidote against Atheism 1652, el primer y segundo libro presentan los argumentos teístas en una manera aguda y lógica, mientras que el tercero está dedicado a cuentos de esa clase. Su tendencia a la extravagancia mística parcialmente se explica porque, tras ser primero un ardiente admirador de Descartes, luego se opuso a él incluso con encono, siendo su Manual of Metaphysics 1671, una refutación del cartesianismo. Su objetivo, y el de la escuela de Cambridge en general, fue la vindicación de una verdadera esfera espiritual; la prueba y definición de las sustancias incorpóreas le parecen el único objeto de la metafísica. Manual of Ethics 1666, es la más clara y completa de sus obras. En la misma define la moralidad como 'el arte de vivir bien y felizmente'; la bondad y la felicidad son para él meramente diferentes aspectos de la ley superior de nuestro ser, o lo que los antiguos moralistas llamaron el summum bonum. La bondad moral es simple y absoluta; la recta razón es el juez de su naturaleza, esencia y verdad, pero su atractivo y belleza son sentidos por una cierta facultad, la 'boniformidad', no por el 'sentido moral' de escritores posteriores.