Historia

MORONE, GIOVANNI DE (1509-1580)

Giovanni de Morone, cardenal italiano, nació en Milán el 25 de enero de 1509 y murió en Roma el 1 de diciembre de 1580.

Giovanni de Morone
Giovanni de Morone
Estudió derecho en Padua, pero ingresó en la carrera eclesiástica, siendo promocionado, por servicios hechos por su padre, al obispado de Módena por Clemente VII. Cuando Pablo III ascendió al trono papal en 1535 nombró al joven obispo como nuncio ante el duque de Milán y luego en Alemania, de donde Vergerio acababa de regresar. Su principal tarea fue promover, tanto ante el rey Fernando como en Hungría y en otras partes, la causa del propuesto concilio de Mantua, para disipar la oposición que se había levantado sobre la elección del lugar y para informar a la curia sobre todo lo que tuviera que ver con cuestiones eclesiásticas (los registros de su nunciatura fueron publicados con anotaciones por W. Friedetisburg, Gotha, 1892). Morone fue enviado otra vez más allá de los Alpes (1540) para la conferencia en sesión en Spira. Aunque estuvo igualmente presente en la de Regensburgo en 1541, sin embargo la parte decisoria allí la llevó el cardenal Contarini. Morone, que mientras tanto había sido investido cardenal, regresó a Módena en 1542, donde encontró serias desviaciones doctrinales, especialmente entre los miembros de la academia local de Grillenzoni. Se había hecho habitual leer Sommario della Sacra Scrittura, deduciéndose ideas protestantes sobre varias doctrinas. Tras algunos prolongados procedimientos, los que estaban bajo sospecha firmaron ciertos artículos por los que se adherían a la doctrina católica. Morone mismo pertenecía al círculo de gente que valoraba grandemente el libro Del beneficio de la muerte de Cristo, un elemento que sería llevado al juicio contra él por acusación de herejía. Ni los servicios que había realizado para la curia durante sus nunciaturas, ni los que había rendido como legado en el concilio de Trento fueron suficientes para amainar las sospechas del fanático Pablo IV. El papa incluyó a Morone, junto con otros dos obispos y el cardenal Pole, en un escrito de acusación (junio de 1577) y una vez encerrado en prisión en el castillo de Santángelo fue obligado a estar allí hasta la muerte de Pablo IV (1559). Pío IV, en cuya elección Morone, liberado tras la muerte del antecesor, tomó parte, lo declaró inocente y anuló el proceso, designando a Morone, cuando el concilio de Trento fue reabierto, como uno de sus presidentes. Este experimentado diplomático fue empleado también por Gregorio XIII, quien le envió a Génova y en 1576 a Regensburgo como enviado ante Maximiliano II. Morone pasó sus últimos años en Roma, donde había sido nombrado deán del colego de cardenales. Está enterrado en la iglesia de Santa María sopra Minerva.