Historia

MOSCHUS, JOHANNES († c. 619)

Johannes Moschus fue un teólogo griego del siglo sexto que murió en Roma hacia el año 619. El lugar y fecha de su nacimiento se desconocen y los detalles de su vida son escasos. Su nombre, según los manuscritos, era Johannes, hijo de Moschus, pero es también conocido como "el continente" o "el monje." Focio relata que entró al monasterio de San Teodosio en Jerusalén, que luego moró durante un tiempo entre los ermitaños del valle del Jordán, tras lo cual se unió a los monjes en el nuevo monasterio de Gran Sabas, cerca del Mar Muerto. Viajó a Egipto y al Gran Oasis, acompañado por Sofronio en el reinado de Tiberio II (578-587). Posteriormente fue a Chipre y de allí a Roma, donde murió.

Su fama descansa sobre su "Prado", escrito en Roma y dedicado a Sofronio, probablemente su compañero y posterior patriarca de Jerusalén († 638), a quien se declaró ser (por Nicéforo, Juan de Damasco y el segundo concilio de Nicea) el autor del "Prado". Esta obra, en su forma actual, es una masa de relatos desconectados basados en antiguas fuentes, incluyendo un "Paraíso" tal vez idéntico con el "Libro de los antiguos padres", indudablemente una colección de apotegmas. Sin embargo, en su forma original el "Prado" parece estar en la línea de las Collationes de Casiano o de la Historia monachorum de Timoteo, relatando Moschus experiencias personales con ascetas famosos o trasmitiendo relatos edificantes contados por ellos. Los numerosos relatos a manera de tratados son probablemente interpolaciones. El objetivo de la obra era ser una contribución a la vida ascética, pero su estilo, comparado con escritos más antiguos de carácter similar, es vulgar y tosco, haciendo incierta la condición caótica de los manuscritos incluso la extensión original de la obra. No obstante, el "Prado" es una obra de importancia, conteniendo valiosa información sobre la vida monástica tanto en Tierra Santa como en los otros países visitados por el autor, describiéndose también la liturgia, las relaciones políticas del momento perturbadas por las invasiones de árabes y persas y proporcionando destellos de tales fases de la historia de la cultura como el desarrollo del culto a María. La obra fue durante largo tiempo popular en los monisterios y ejerció una influencia sobre la literatura posterior de carácter similar, al estar repleta de maravillas y herejías en una manera que la hacen importante para la historia del dogma.