Historia

MOSHEIM, JOHANN LORENTZ VON (1694/5-1755)

Johann Lorentz von Mosheim, historiador eclesiástico luterano alemán, nació en Lübeck el 9 de octubre de 1694 o 1695 y murió en Gotinga el 9 de septiembre de 1755.

Johann Lorentz von Mosheim. Medallón en Gotinga - Fotografía de Wenceslao Calvo
Johann Lorentz von Mosheim. Medallón en Gotinga - Fotografía de Wenceslao Calvo
Asistió al instituto en su ciudad natal entre 1707 y 1712, donde se despertó el interés por su lengua materna y la afición por la poesía, entrando en 1716 en la universidad de Kiel, atrayendo como estudiante la atención no sólo de sus profesores, sino también de hombres como Leibniz, Buddeus y Lacrose. En 1719 era miembro de la facultad de filosofía y en 1723 aceptó una invitación como profesor a Helmstädt. En 1726 fue nombrado abad de Marienthal y en 1727 de Michaelstein. En 1729 se le confió la dirección de todos los asuntos escolares y obtuvo una decisiva influencia sobre toda la Iglesia luterana. En 1726 fue inducido a prometer no dejar Helmstädt sin el consentimiento del gobierno. Llegó a ser más y más el principal apoyo y soporte de esta universidad, cuya influencia palideció rápidamente ante la recién creada institución en Gotinga. Aunque no podía ir a Gotinga, fue muy activo en la organización de su facultad teológica, elaborando sus estatutos y ayudando en la designación de sus profesores. Fue sólo en 1747 que pudo aceptar una llamada para la nueva universidad como su primer y único canciller. Pero a pesar de su alta posición, no disfrutó de la misma autoridad y libertad en Gotinga como la que tuvo en Helmstädt.

Mosheim no sólo fue el teólogo más entendido de la Iglesia luterana de su tiempo, sino también uno de los primeros autores y eruditos alemanes de su época. Su estilo era puro, elegante, fluido y oportuno, ya fuera en alemán o latín. Esta cualidad estética estaba alimentada por su temprano conocimiento de la literatura de Inglaterra, Francia e Italia, a la que principalmente se debe la amplitud de perspectiva que le permitió ir más allá de la ciencia teológica de su día, especialmente en la historia eclesiástica. Como teólogo ocupó una posición intermedia entre los extremos del pietismo y el deísmo. Se opuso a la ortodoxia confesional sobre el fundamento de que la teología quedaba excluida de la cultura científica. Pero por otro lado, fue uno de los primeros en Alemania en atacar a los deístas y la autoridad de la razón. Aunque la importancia de Mosheim yace principalmente en su aspecto polifacético por el que recorrió todo el campo de la teología, sus obras históricas muestran mejor el rango de su saber y su largo horizonte, así como la exactitud de su observación y su atención para el detalle, su tersa delineación y su fiel presentación de luces y sombras. Recopiló sus primeros tratados sobre historia de la Iglesia tales como Vindiciæ antiques Chrstianorum disciplinæ (Kiel, 1720) en Observationes sacræ et historico-criticæ (Ámsterdam, 1721) y en Dissertationes ad historiam ecclesiasticam pertinentes (1732-43). Investigó exhaustivamente la historia de la religión y de la Iglesia en su traducción latina (con notas, Jena, 1733) de la obra de Cudworth, Intelectual System. Trató cuestiones de la historia de la Iglesia antigua, tales como la fecha de las apologías de Tertuliano y Atenágoras y la influencia del platonismo sobre la Iglesia, tocando otras esferas de la historia eclesiástica, como puede verse en Historia Tartarorum ecclesiastica (Helmstädt, 1741) y Erzählung der neuesten chinesischen Kirchengeschichte (Rostock, 1748). Procuró popularizar la historia eclesiástica por su traducción de los ocho libros de Orígenes contra Celso (Hamburgo, 1745). Escribió también historias de las herejías, con los títulos Versuch einer unparteiischen Ketzergeschichte (Helmstädt, 1746) y Anderweitiger Versuch einer vollständigen und unparteiischen Ketzergeschichte (ib. 1748). Ya en 1746 había escrito una exposición exhaustiva de la historia de la Iglesia con el título Institutiones historiæ ecclesiasticæ Novi Testaments. La edición de 1737 fue ampliada en 1741 con la porción restante de la historia de la Iglesia posterior. Institutiones historiæ Christianæ maiores (Helmstädt, 1739) pretendía ser más detallada, pero Mosheim terminó sólo el primer siglo. La falta fue suprimida hasta cierto extremo por Commentarii de rebus Christianorum ante Constantinum Magnum (Helmstädt), que es su logro más maduro en historia eclesiástica. Poco antes su muerte apareció Institutiones historiæ ecclesiasticæ antiquæ et recentioris (ib. 1755). La importancia de Mosheim como historiador eclesiástico yace en el hecho de que se propuso un nivel muy elevado e intentó alcanzarlo.

Mosheim hizo contribuciones a casi cada rama de la ciencia teológica. Dejó comentarios sobre el Nuevo Testamento y trabajos sobre enciclopedia teológica, dogmática, polémica, política eclesiástica y homilética. Su obra más importante en el departamento de la teología sistemática fue Sittenlehre der heiligen Schrift (5 volúmenes, Helmstädt, 1735-53; vols, vi-ix añadidos por J. P. Miller). Como predicador fue muy admirado y sus sermones, publicados en siete volúmenes (1725), fueron estimados como modelos.