Historia
MUDGE, ZACHARIAH (1694-1769)

Mudge fue hecho prebendario de Exeter en 1736. En 1744 publicó una obra que hacía tiempo había estado preparando, An Essay towards a New English Version of the Book of Psalms from the original Hebrew, Londres, 1744. La traducción conserva la vieja fraseología y la traducción de ciertos Salmos es a menudo muy lograda. La puntuación era nueva, aunque las notas 'más ingeniosas que sólidas'; las conjeturas en cuanto a la autoría de los Salmos individuales son para el tiempo iluminadoras. En 1759, después de que la terminación de la albañilería había sido completada en el faro de Eddystone, e inscrito 'Laus Deo' en la última piedra puesta sobre la puerta del faro, Smeaton condujo a Mudge, su viejo amigo, a la cima de su 'torre de los vientos.' Allí en la linterna, bajo la dirección de Mudge, ambos 'elevaron sus voces en alabanza a Dios, y se unieron para cantar el gran 1 Salmo de acción de gracias. Aclamad con júbilo al SEÑOR, toda la tierra. 2 Servid al SEÑOR con alegría; venid ante El con cánticos de júbilo. 3 Sabed que El, el SEÑOR, es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y oveja[…]Salmo 100, como acción de gracias por la conclusión exitosa de esta ardua empresa.'
Smeaton fue solo uno de varios distinguidos amigos por quienes Mudge fue muy estimado. Reynolds le presentó a Johnson en 1762. Edmund Burke, cuando informó a Malone que se debía a Mudge la disposición de Reynolds a generalizar y 'sus primeros rudimentos de especulación', continuó diciendo: 'Yo mismo he visto al Sr. Mudge en la casa de Sir Joshua. Era un anciano culto y venerable, y, como estimo, muy versado en la filosofía platónica, y muy aficionado a ese método de filosofar'. Sir Joshua siempre solía decir que Mudge era el hombre más sabio que había conocido en su vida. Adoptó su definición de belleza en sus Discourses, y habló en ocasiones de publicar los sermones de Mudge, con una biografía de su propia pluma. La sagacidad y previsión de Mudge están bien ilustradas en su réplica a su hijo John, cuando el último le reprochó por no mostrar euforia ante la noticia de la victoria de Wolfe en Quebec: 'Hijo, hijo, irá muy bien mientras los estadounidenses tengan el mar a un lado y los franceses al otro; pero quítales a los franceses y no querrán nuestra protección.' Mudge fue enterrado al lado de la mesa de la comunión de St. Andrew, Plymouth, y su sermón fúnebre lo predicó John Gandy, su coadjutor durante muchos años, quien también (como Mudge había deseado) le sucedió en la vicaría. El doctor Johnson esbozó su carácter en London Chronicle el 2 de junio en términos genéricos. Sus principios, tanto de pensamiento como de acción, fueron grandes y completos. Mediante un examen solícito de las objeciones y una juiciosa comparación de los argumentos opuestos, logró lo que la investigación nunca consigue, si no es a base de industria y persistencia, una firme e inconmovible resolución de convicción; pero su firmeza fue sin aspereza, pues al saber con cuánta dificultad a veces se descubre la verdad, no se asombró de que muchos la hubieran perdido... Aunque estudioso era popular, aunque discutidor era modesto, aunque inflexible era sincero y aunque metafísico era ortodoxo.
Con su primera esposa, Mary, Mudge tuvo cuatro hijos: Zachariah (1714-1753), cirujano, que murió en Canton; Thomas; Richard (1718-1773), que tomó las órdenes y se distinguió localmente por sus composiciones y actuaciones con el clavicémbalo; John; y una hija, Mary. Mudge se casó, por segunda vez, en 1762, con Elizabeth Neell, que lo sobrevivió muchos años, y murió en 1782. De la primera señora Mudge se dijo que tenía tendencia a la tacañería. En la decimoctava taza de té del doctor Johnson, ella se atrevió a decirle: '¡Otra, doctor Johnson!'. '¡Señora, es usted una insolente!' replicó su invitado, que siguió sin interrupción hasta su límite máximo de veinticinco.