Historia

MÜHLENBERG, HENRY MELCHIOR (1711-1787)

Henry Melchior Mühlenberg, patriarca de la Iglesia luterana en Norteamérica, nació en Eimbeck, a 62 kilómetros al sudeste de Hanover, Alemania, el 6 de septiembre de 1711 y murió en New Providence (Trappe), Pensilvania, el 7 de octubre de 1787.

Henry Melchior Mühlenberg
Henry Melchior Mühlenberg
En la escuela latina de su población natal se pusieron los fundamentos de su excelente preparación clásica. Desde 1735 a 1738 estudió teología en Gotinga, ejerciendo luego como profesor en las instituciones de Francke en Halle. Habiendo sido ordenado en Leipzig en 1739 fue llamado a Grosshennersdorf por la influencia de la baronesa von Gersdorf, patrocinadora del cargo. En el año 1741 Francke le animó a aceptar una invitación de las tres congregaciones luteranas en Pensilvania (New Providence, New Hanover y Filadelfia), que le había sido transmitida por el reverendo Fiedriech Michael Ziegenhagen en Londres. En abril de 1742 llegó a Londres y en junio del mismo año se embarcó para Georgia, donde visitó a los colonos de Salzburg bajo los pastores Bolzius y Gronau, cerca de Savannah. Llegó a Filadelfia el 25 de noviembre de 1742.

En el momento de su entrada en el nuevo mundo, Mühlenberg estaba en la plenitud de su juventud. Al haber tenido una buena educación clásica hablaba con fluidez en latín. También podía usar las lenguas holandesa e inglesa en la predicación, además de su alemán nativo. Era un teólogo erudito, firmemente arraigado en la confesión luterana. El ligero toque de pietismo que había recibido demostró ser una sólida característica en sus tratos pastorales con los individuos. Era digno y atractivo en su apariencia personal, bien equilibrado en su juicio de los hombres y las cosas, agradable y cordial en su relación con las personas de alta o baja posición y dotado con destacados poderes de organización y administración. Por lo tanto estaba particularmente bien equipado para poner orden en la caótica condición de los dispersos luteranos en América y para establecer el fundamento para una sólida organización. Entre los emigrantes alemanes en la provincia de Pensilvania hasta mediados del siglo XVIII los menonitas, schwenckfelders y otros grupos estaban fuertemente representados. Los reformados alemanes eran también bastante numerosos. Pero la mayoría pertenecía a la confesión luterana. Sin embargo, apenas había provisión para suplir sus necesidades espirituales. Hombres que nunca habían sido llamados al ministerio o que habían sido disciplinados y depuestos, indignos del oficio en el antiguo país, como Valentin Kraft, insistieron ante los rebaños que estaban sin pastor y asumieron el cargo pastoral. Casi diez años antes de la llegada de Mühlenberg las congregaciones de Pensilvania ya mencionadas habían solicitado a Ziegenhagen en Londres y a Francke en Halle que se les proporcionaran pastores luteranos dignos. Su paciencia se había visto seriamente probada por incansables negociaciones. Sólo un año antes de la llegada de Mühlenberg, Nicholas Ludwig Zinzendorf apareció en Pensilvania bajo el nombre de conde von Thuernstein y procuró congregar en torno a su persona una especie de unión de los mejores elementos de los cristianos alemanes. Demostró ser particularmente agresivo hacia los luteranos. En Filadelfia, Zinzendorf sometió a Mühlenberg a un Examen rigurosum, que él soportó con dignidad. Al exigirle el alcalde de la ciudad que entregara los registros eclesiásticos de los luteranos, Zinzendorf dejó la ciudad el 1 de enero de 1743 y regresó a Europa.

Ahora el campo estaba despejado para que Mühlenberg acometiera la obra de organizar la Iglesia luterana en el nuevo continente, lo que sería la obra de su vida. El servicio de las tres congregaciones que le habían llamado era muy exigente, al haber una distancia de 50 kilómetros entre una y otra, sin caminos que las conectaran. Se dedicó a la enseñanza de los jóvenes, insistió en la disciplina espiritual para los miembros, ordenó ancianos y diáconos y construyó escuelas e iglesias. Otras congregaciones le pidieron también su consejo y servicios; por ejemplo, los luteranos del río Raritan, New Jersey, en Pensilvania sudoccidental (Frederick) e incluso iglesias del Hudson superior, fundadas por los inmigrantes del Palatinado y los luteranos holandeses en Nueva York, a quienes sirvió como pastor durante dos veranos sucesivos. De este modo su influencia gradualmente se extendió sobre todo los luteranos en las provincias de Norteamérica.

Ante su apremiante solicitud desde Halle enviaron ayudantes adicionales al campo americano: Peter Brunnholz, Nicolas Kurtz, Johann Helfrich Schaum, Johann Friedrich Handschuh, Johann Friedrich Schmidt, Justus Heinrich Christian Helmuth y Johann Christopher Kunze, el más prominente y entendido de ellos, quien después sería yerno de Mühlenberg. En 1748, con ocasión de la dedicación de la Iglesia de St. Michael en Filadelfia, Mühlenberg organizó el primer sínodo luterano en el continente americano, el ministerium de Pensilvania. Los luteranos suecos en Pensilvania y Delaware estaban en plena simpatía con él y sus trabajos, tomando parte el preboste Johann Sandin en la inauguración del sínodo y siendo el preboste Magnus Wrangel de Saga su íntimo amigo y consejero en todas las cuestiones eclesiásticas importantes. En 1761 Mühlenberg fijó su residencia en Filadelfia y preparó el primer borrador de una constitución para la congregación, que fue firmada por 500 cabezas de familias y se convirtió en el modelo para muchas iglesias luteranas en Pensilvania. En 1766 acometió la construcción de la gran iglesia de Sión, en la esquina de las calles Fourth y Cherry, Filadelfia, que podía acomodar a dos mil personas y durante mucho tiempo fue considerado el más grande y más bello edificio eclesiástico en Norteamérica. En esta iglesia celebró el Congreso el servicio memorial por Washington en 1799. En 1776 Mühlenberg regresó de nuevo a Providence, pero su dimisión de la congregación de Filadelfia sólo se aceptó en 1779. Desde agosto de 1774 a febrero de 1775 realizó otro viaje al sur, para resolver ciertas dificultades que habían surgido entre los colonos Salzburg en Georgia, allí logró establecer la paz entre las partes contendientes y presentó a la congregación una constitución preparada por él mismo. La última década de su vida la pasó entre sus congregaciones rurales, a las que continuó sirviendo con la Palabra y los sacramentos, hasta donde su fuerza, que flaqueaba, le permitió. En aquellos años preparó el borrador del primer himnario de Pensilvania (1786), que hasta hoy se conoce como el "Himnario Mühlenberg". Aunque mostraba aquí y allá influencias del pietismo de Halle, fue el mejor himnario luterano en Norteamérica hasta que fue reemplazado por el impuesto por el concilio general en 1877.

Mühlenberg llevó la carga de "plantar iglesias" bajo las más difíciles y extenuantes circunstancias. Encontró a su gente en un estado de profunda desintegración y desmoralización. Los diversos elementos, viniendo de diferentes regiones de la patria natal e inclinados a hacer un mal uso de su desacostumbrada libertad, quedaron unidos bajo una sólida disciplina eclesiástica. Incluso la oposición de pastores de mente mundana, que resistían su obra de organización en todo momento, fue vencida con toda paciencia y sabiduría. Sus propios colaboradores en el sínodo no pocas veces le molestaron con su falta de tacto y sabiduría pastoral.

Murió con el último párrafo del himno de Paul Gerhardt, "Commit thou all thy griefs", en sus labios. La congregación de Filadelfia quiso enterrarlo bajo el púlpito de la iglesia Sión, pero la familia se decidió en favor del cementerio de Augustus-Church en New Providence (Trappe). Su tumba lleva la profética inscripción:

Qualis et quantus fuerit
Non ignorabunt sine lapide
Futura sæcula
. Mühlenberg se casó con Anna Weiser, la hija del famoso Conrad Weiser, Jr., quien, como comisionado indio e intérprete, tuvo una posición muy prominente en el gobierno provincial. Tres de sus hijos, que fueron educados en Halle y destinados a entrar al servicio de la Iglesia luterana como ministros, fueron ilustres en la historia americana. John Peter Gabriel, nacido en Trappe, Pensilvania, en octubre de 1746, ordenado en 1768, fue pastor en New Jersery y después en Woodstock, Virginia. En enero de 1776 cambió la indumentaria de ministro por el uniforme de coronel, y, a la cabeza de su regimiento, tomó parte en la guerra contra Inglaterra. Llegó a ser general en el ejército americano y disfrutó de la íntima amistad de Washington. Tras la guerra fue vice-gobernador de Pensilvania, miembro del Congreso y senador. Murió en Filadelfia el 1 de octubre de 1807. El segundo hijo, Frederick August Conrad nació en Trappe, Pensilvania, el 1 de enero de 1750, siendo ordenado en 1770 y fue pastor de Christ Church, Nueva York, fundando en esa ciudad el ministerium de la Iglesia evangélica luterana. Después siguió la carrera política, convirtiéndose en miembro de Congreso, portavoz de la legislatura de Pensilvania y presidente de la convención que ratificó la constitución de los Estados Unidos. También presidió en el primer y el tercer Congreso como portavoz. Murió en Lancaster el 4 de junio de 1801. El hijo menor, Gotthilf Heinrich Ernst, nació en Trappe, Pensilvania, el 17 de noviembre de 1753, siendo el único que continuó en el ministerio. Fue ordenado en 1770, ayudó a su padre en el ministerio y se convirtió en el tercer pastor de la congregación de Filadelfia. Desde 1780 a 1815 sirvió en la iglesia evangélica luterana Trinity en Lancaster, Pensilvania, muriendo allí el 23 de mayo de 1815. Logró reputación como competente botánico.