Historia

MYCONIUS, FRIEDRICH (1490-1546)

Friedrich Myconius (Mecum), reformador alemán, nació en Lichtenfels en la Alta Franconia, a 32 kilómetros al nordeste de Bamberg, el 26 de diciembre de 1490 y murió en Gotha el 7 de abril de 1546.

Friedrich Myconius
Friedrich Myconius
Tras graduarse en la escuela de su ciudad natal, fue enviado en 1504 a la escuela latina en Annaberg, donde encontró a Tetzel (1510) que estaba viajando por toda Alemania como comisario de indulgencias. Al estar grandemente perturbado por su condición espiritual se persuadió en 1510 para entrar al monasterio franciscano. Desde Annaberg fue al monasterio en Leipzig y en 1512 al de Weimar. Allí estudió diligentemente a Pedro Lombardo, Alejandro de Hales, Buenaventura, Gabriel Biel y especialmente a Agustín, cuyas obras le causaron profunda impresión. En 1516 fue ordenado sacerdote en Weimar y pronto recibió una posición como predicador. Con gran satisfacción escuchó a Lutero cuando comenzó su lucha contra las indulgencias, estando Myconius entre los primeros que siguieron la nueva senda. Pero como las autoridades de Weimar mantenían una actitud reservada hacia la Reforma, se hizo más y más difícil para él desempeñar su oficio. Su relación y correspondencia estaban siendo vigiladas estrechamente y se le amenazó con un confinamiento de por vida en un monasterio, siendo enviado a los monasterios de Leipzig y Annaberg. Pero en 1524 logró escapar y recibió en Zwickau una posición como predicador en un hospital. A instancias de Wenceslao Linck y Gabriel Didymus fue llamado a la congregación en la pequeña localidad de Buchholz. En el mismo año (1524) el duque Juan le llamó a Gotha por petición del consejo y la congregación. Aunque el fundamento había sido establecido por la Reforma, los asuntos eclesiásticos y los seculares estaban todavía en una condición paupérrima. El clero alto y bajo había degenerado y se apreciaba un mecanicismo eclesiástico muerto. La educación estaba en manos de monjes ignorantes e indolentes y en el gobierno de la ciudad y entre los miembros del consejo reinaban la avaricia y el desorden. Myconius controló la situación por su sabiduría y energía. Hacia 1525 Lutero entró en contacto con él y le animó a no acobardarse por los campesinos rebeldes, mientras que Melanchthon, que comenzó escribirse con él en 1527, le avisó contra la interferencia imprudente en asuntos no religiosos. Myconius reformó las escuelas de la ciudad y avivó el interés de los ciudadanos en ellas. En el monasterio agustino construyó una escuela, cuyo primer rector desde 1524 a 1535 fue Basilius Monner de Weimar. Myconius ejerció gran influencia tanto por sus sermones y su labor pastoral práctica, como por su conducta ejemplar. Acompañó como predicador al príncipe Juan Federico tres veces al bajo Rin, a Colonia, Jülich y Cleves, y en 1534, una vez que el príncipe fue hecho elector, a Düsseldorf, Brunswick y Celle. En esos viajes, Myconius predicó a grandes congregaciones. Con Melanchthon, Menius y otros tomó parte en las visitaciones eclesiásticas de Turingia en 1527 y 1533, también en muchas importantes convenciones de la Reforma, en el coloquio religioso de Marburgo en 1529, en la Asamblea de Wittenberg en 1536, en la convención de Esmalcalda de 1537, en las negociaciones en Francfort y Nuremberg en 1539 y en la convención de Hagenau en 1540. En 1538 fue a Inglaterra con Franz Burkhardt y Georg von Boyneburg para discutir los artículos de la Confesión de Augsburgo con los teólogos de Enrique VIII. Logró introducir la Reforma en Sajonia tras la muerte del duque Jorge en 1539, al principio en su amada Annaberg y luego en Leipzig, donde predicó el primer sermón evangélico en la iglesia de San Nicolás. Los príncipes le permitieron que llevara a cabo la obra de la Reforma; se quedó nueve meses, hallando una obstinada y violenta oposición, pero finalmente dominó la situación. Se ganó el afecto de los ciudadanos en tal grado que al elector Juan Federico se le pidió que le dejara allí dos años, pero en 1540 regresó a su congregación. Su salud había sido siempre muy delicada y sus tareas muy arduas. Debido a la presión con ocasión de la visitación en Turingia, se vio obligado tras el año 1539 a interrumpir sus trabajos esporádicamente, especialmente al aparecer problemas bronquiales.

Friedrich Myconius
Friedrich Myconius
Pocas personalidades de la Reforma suscitan tanta simpatía como Myconius. Igual que Lutero obtuvo la luz y la verdad del evangelio por la experiencia personal. Su carácter quedó firmemente fijado en la primera etapa de su vida y no fue removido por las disputas teológicas y las opiniones del tiempo. En Lutero reconoció con alegría desde el principio "al hombre escogido de Dios y el último Elías" y su devoción por Melanchthon no era menos sincera. La pureza de su carácter era indudable y le procuró el respeto de amigos y enemigos. A pesar de su facilidad con las lenguas latina y alemana y sus dones populares no aspiró a la fama de escritor o erudito, sino que ejerció su actividad en la obra práctica de la Iglesia. No obstante dejó algunos tratados que son todavía valiosos, como por ejemplo Wie man die einfeltigen und sonderlich die kranchen, im Christenthumb unterrichten soll (Wittenberg, 1539; nueva edición, Francfort, 1598, ampliada por el tratado Wie man mit den besessenen Leuten umgehen soll). Cuando la condición de su garganta le impidió predicar, se ocupó en la investigación de los archivos de la iglesia, monasterios y el hospital y publicó extractos de los mismos bajo el título Neues Erbbuch und Kopey der Ministratur 1542; escribió Historia Reformationis 1517-42, existentes ambos en manuscrito en la biblioteca archiducal en Gotha. Esta historia refleja experiencias e impresiones en una forma no pretenciosa, sino fresca y plástica, siendo una valiosa contribución de un contemporáneo a los acontecimientos.