Oswald Myconius, reformador suizo, nació en Lucerna en 1488 y murió en Basilea el 14 de octubre de 1552.
Oswald MyconiusSu apellido original era Geisshüsler. Tras terminar su educación en Basilea, donde conoció a Zwinglio, Holbein y Erasmo, fue maestro en la escuela cantonal de Zurich en 1516. Aquí publicó dos tratados, en uno de los cuales (1518) sostenía que el papa debe ser obedecido sólo hasta donde no mande nada contrario al cristianismo. Tomó una decisiva parte en el llamamiento de Zwinglio a Zurich. En 1522 sus ideas le obligaron a retirarse de su posición. Tras enseñar durante un tiempo en Einsiedeln regresó a Zurich, primero como profesor en la escuela asociada a la Fraumünster. Aquí dio clases sobre el Nuevo Testamento, además de tomar parte silenciosa, aunque activa, en todas las medidas de Zwinglio. A este período pertenece Ad sacerdotes Helvetiæ qui Tigurinis male loquuntur suasoria ut male loqui desinant (1524). En 1531 Myconius fue llamado a la iglesia de St. Albans en Basilea y en 1532 fue nombrado sucesor de Ecolampadio. Aunque aceptó esto a condición de que pudiera dimitir tan pronto como encontrara algo más valioso, continuó desempeñando el doble oficio de cabeza de la iglesia en Basilea y profesor de teología hasta su muerte. Estuvo envuelto en muchas dificultades con Carlstadt, quien formó una facción en la facultad para subordinar la Iglesia a la universidad, siendo derrotado por Myconius y cuando éste procuró llevar a cabo las medidas reformadoras de Ecolampadio, Carlstadt declaró al consejo que su rival deseaba hacer a las autoridades civiles esclavas de los sacerdotes y al pueblo que Myconius desaprobaba todo lo que a la gente le agradaba. A pesar de esto el prestigio de Myconius se incrementó en todas partes.
En la cuestión eucarística, aunque permaneció generalmente en acuerdo con la posición de Zwinglio, como se desprende de sus cartas y de su comentario a Marcos (Basilea, 1538), Myconius se aproximó a Lutero en ciertos aspectos. En la Primera Confesión Helvética, elaborada en 1536, denominó a la Cena comida mística y habló de comer la carne y la sangre de Cristo no como alimento físico perecedero, sino como nutriente de vida eterna. Procuró reconciliar a Lutero y Zwinglio en sus ideas eucarísticas, siguiendo una línea parecida en la controversia con Osiander. El discípulo más distinguido de Myconius fue Theodor Bibliander, a cuya edición de las cartas de Ecolampadio y Zwinglio (Basilea, 1536) Myconius contribuyó con una breve biografía de Zwinglio (impresa en la Vitæ quatuor reformatorum, edición de Neander, Berlín, 1841).