Historia
NAYLER, JAMES (c. 1617-1660)

Nayler estaba arando cuando quedó convencido de su llamamiento a un ministerio itinerante. Al no obedecer inmediatamente cayó enfermo y al recuperarse dejó súbitamente su hogar (1652) y se fue a Wesmoreland. En Swarthmoor Hall, Lancashire, encontró a Fox, quien le presentó a Margaret Fell. Acompañó a Fox en una misión a Walney, Lancashire, y estuvo presente en un juicio de Fox en Lancaster, del que escribió un relato el 30 de octubre de 1652. En Orton, Westmoreland, fue arrestdo por predicar doctrinas dañinas. Había mantenido contra Francis Higginson (1587-1630), vicario de Kirkby Stephen, Westmoreland, que el cuerpo de Cristo resucitado no era físico sino espiritual. Fue llevado a Kirkby Stephen, donde Francis Howgill estaba arrestado y los dos fueron enviados a Appleby. Fue juzgado allí en enero de 1653 por Anthony Pearson, que era cuáquero, y otros jueces, por la blasfemia de afirmar que 'Cristo estaba en él' y le mandó a prisión veinte semanas. Margaret Fell 'le envió dos libras, pero él tomó sólo cinco centavos.' También mandó (18 de febrero de 1653) su tratado Spiritual Wickedness con algunos otros a su marido en Londres, para que fuera impreso. Esta parece ser la primera hornada de tratados cuáqueros que fue envida a la imprenta. Al recuperar su libertad Nayler retomó la predicación en el norte. Fue a Londres a principios de 1655 y pronto se hizo famoso por su ferviente oratoria, rica en sentimiento y con más cohesión de lo que era común en las apelaciones cuáqueras de aquel tiempo. En julio de 1655 tuvo una discusión pública en una de las reuniones separatistas (posiblemente la de Hanserd Knollys); en noviembre dirigió 'una reunión en casa de Lady Darcy', cuando varios de la nobleza y clero presbiteriano y Sir Henry Vane, estaban presentes. Mientras tanto, había celebrado fructíferas reuniones con Fox en Derbyshire, participando en una discusión con el vicario John Cope.
Las mujeres cuáqueras casi le adoraban y su entusiasmo le hizo perder la cabeza. El cuaquerismo no había salido todavía de su estapa ranter y la disciplina de Fox estaba todavía en fase de desarrollo. Nayler era un hombre de notoria presencia. El arreglo de su cabello y barba le daba un aire en común con los retratos de Cristo. Principal entre sus seguidoras fue Martha, hermana de Giles Calvert, editor, y esposa de Thomas Simmons, o Simmonds, impresor. A principios de 1656 propuso, en ausencia de Nayler, que fuera puesto a la cabeza de la misión de Londres. Las reuniones de mujeres todavía no estaban establecidas, pero Martha Simmons y sus amigas se rebelaron contra Edward Burrough y Howgill, siendo reprendidas por interrumpir las reuniones. Fueron a Nayler con su queja y aunque él se negó a apoyarlas contra Burrough y Howgill, fue doblegado por sus apasionadas lágrimas y se puso en sus manos.
Fox estaba en ese tiempo en la prisión de Launceston, Cornualles. La relación de Nayler con él había sido muy estrecha y era siete años mayor que Fox. Durante los primeros tres años (1653-5) de autoridad de Fox, Nayler se había unido a él en la producción de tratados y Fox había estimulado grandemente la predicación y disputaciones de Nayler. En esta crisis Nayler partió para Launceston para ver a Fox. Su 'compañía' iba con él, haciendo una especie de recorrido triunfal por el oeste de Inglaterra. En Bristol provocaron un disturbio y de allí se fueron a Exeter, donde en junio Nayler y otros fueron echados a la cárcel por las autoridades.
Liberado de Launceston (13 de septiembre de 1656) Fox viajó a Exeter y la noche del sábado (20 de septiembre) visitó a Nayler. Inmediatamente percibió que Nayler 'estaba enajenado y equivocado, lo mismo que su compañía.' Al siguiente día Fox celebró una reunión en la prisión a la que Nayler no asistió. El lunes vio a Nayler de nuevo y le encontró obstinado, pero deseoso de amistad. Sin embargo, Fox rechazó su despedida. 'Después de haber estado peleando con el mundo ahora había un espíritu malvado surgido entre los Amigos contra el que pelear.' Escribió dos duras cartas a Nayler, avisándole que 'será más difícil para ti organizar tu ruda compañía que crearla.' Pero una serie de extravagantes cartas llegaron a Nayler de Londres. John Stranger, fabricante de peines, le escribió (17 de octubre): 'Tu nombre no será llamado más James sino Jesús.' Thomas Simmons le denominó 'el cordero de Dios,' Sus seguidores llegaron a Exeter en número creciente justo antes de salir de la cárcel. Tres mujeres, Hannah Stranger (esposa de John), Martha Simmons y Dorcas Erbury of Bristol, viuda de William Erbury, se arrodillaron ante él en la prisión y besaron sus pies. Dorcas Erbury afirmó que la había levantado de la muerte; había estado dos días muerta cuando puso sus manos sobre su cabeza en la cárcel de Exeter, diciendo: 'Dorcas, levántate.' En las habladurías del tiempo se habla de cargos de inmoralidad con esas tres mujeres, pero no hay evidencia.
Puesto en libertad de la cárcel de Exeter, Nayler regresó con sus seguidores a Bristol. En Glastonbury y Wells se extendieron prendas por el camino. El 24 de octubre de 1656, mientras llovía torrencialmente, entró en Bristol a caballo por la puerta de Redcliffe, precediéndole descalzo Timothy Wedlock, de Devonshire, guiando su caballo las mujeres Simmons y Stranger, mientras un grupo de seguidores cantaba hosannas y clamaban: 'Santo, santo, santo, Señor Dios de Israel.' Julian Widgerley fue el único cuáquero que protestó. Se dirigieron hacia White Hart en Broad Street. Nicholas Fox era el arrendador y era propiedad de Dennis Hollister († 13 de julio de 1676) y Henry Row, ambos cuáqueros destacados. Los magistrados arrestaron inmediatamente a Nayler y a siete de sus seguidores, entre los cuales estaba 'Rob. Crab', que tal vez fuera Roger Crab el ermitaño; fue soltado con otro el 31 de octubre. El resto fueron llevados a Londres el 10 de noviembre para ser interrogados por la Cámara de los Comunes sobre el informe de Robert Aldworth, alguacil de Bristol, y uno de los miembros de esa ciudad. No fueren enviados a la cárcel, pero fueron custodiados en una taberna donde recibieron numerosas visitas, repitiendo Sarah Blackbury y otras el homenaje de arrodillarse.
El 15 de noviembre fueron llevados ante un comité (nombrado el 31 de octubre) de 55 miembros de los Comunes, siendo Thomas Bampfield el presidente. Tras cuatro sesiones el comité informó a la Cámara el 5 de diciembre. El informe mencionaba los asuntos de Roper en un repaso de la vida de Nayler. Éste les desafió a que investigaran su pasado, no siendo interrogados los testigos bajo juramento. Nayler fue llevado al tribual de la Cámara el 6 de diciembre y declarado el día 8 culpable de 'blasfemia horrorosa.' La blasfemia era hipotética; Chalmers observa que no parece que Nayler pronunciara palabra alguna en la incriminación. Bajo interrogatorio dijo que los honores que se le habían dado no eran para él sino 'para Cristo dentro' de él. Se presentaron peticiones contra los cuáqueros recomendando más severidad en varios condados. Durante siete días se debatió si la sentencia debía ser pena capital; fue desechada por 96 votos contra 82 el 16 de dicimebre. El 18 de diciembre Nayler estuvo en la picota durante dos horas en New Palace Yard, siendo luego azotado. El 20 de diciembre estuvo en la picota dos horas, perforándosele la lengua con hierro candente y grabándose la letra B (de blasfemo) en su frente. Luego fue llevado a Bristol por los magistrados de Londres, conducido por la ciudad con su rostro detrás de la cola del caballo y siendo luego azotado en la ciudad. Finalmente, fue devuelto a Londres y mantenido en Bridewell en duro y solitario trabajo, sin poder usar pluma ni tinta, dependiendo su alimento de lo que trabajaba. El 17 de diciembre fue conducido para recibir la sentencia. Dijo que no sabía de qué se le acusaba. El presidente, Thomas Widdrington, le dijo que conocería su delito por el castigo.

Salió sobrio y penitente. Su primer acto fue publicar un corto tratado, Glory to God Almighty (1659), y luego fue a ver a George Fox, que estaba enfermo en Reading. No le fue permitido verlo, pero después Fox sancionó su regreso a la obra misionera. Fue a Bristol y allí hizo confesión pública de su delito. A principios de 1669 estaba predicando con George Whitehead en Westmoreland. Poco después se alojó con él en Watlin Street, Londres.
En el otoño de 1680 dejó Londres quebrantado en su salud, intentando regresar a pie a su familia en Yorkshire. Un cuáquero que le vio sentado en el camino cerca de Hertford le ofreció hospitalidad, pero él continuó. Unos pocos kilómetros al norte de Huntingdon cayó exhausto, siendo asaltado por bandidos. Al encontrarle en el campo, un campesino le llevó a casa de un cuáquero en Holme, cerca de King Ripton, Huntingdoshire, donde le visitó Thomas Parnel, un médico cuáquero. Pero ya era demasiado tarde. Dejó viuda e hijos. La parroquia de Wakefield registra los bautismos de Mary (28 de marzo de 1640), Jane (8 de mayo de 1641) y Sarah (25 de marzo de 1643), hijos de James Naylor. Joseph Naylor de Ardsley fue un destacado cuáquero local en 1680-94.
Richard Baxter en su relato de los cuáqueros no menciona a Fox y nombra a Nayler como 'su principal dirigente' anterior a Penn. Parece probable que las autoridades compartieran el error de Baxter, suponiendo que al aplastar a Nayler estaban suprimiendo el cuaquerismo. El misticismo emocional de los devotos de Nayler fue una de las desbocadas fuerzas activas en el campo religioso y ya era anterior al cuaquerismo. A Fox, al principio de su carrera, se le dirigió un lenguaje tan exaltado como el que se le dio a Nayler. Con un poco de ánimo Margaret Fell habría ido tan lejos como Hannah Stranger. Pero Fox cortó esta tendencia y la subyugó, mientras que Nayler fue su víctima. No la muestra en sus escritos, que por profundidad de pensamiento y belleza de expresión merecen un lugar de primer rango en la literatura cuáquera. Sus documentos de controversia contrastan favorablemente, por su comedido tono, con los de muchos de sus ayudantes. Algunas de las otras piezas llevan la impronta de alto vuelo espiritual. Para una defensa de su especial misticismo véase Satans Design Discovered, 1655.
Sus escritos cayeron en el olvido, pero una admirable Collection la editó en 1746 Whitehead con Impartial Account de su carrera. How Sin is Strengthened, and how it is Overcome, &c., 1657, uno de los muchos tratados escritos durante su largo encarcelamiento, fue reimpreso frecuentemente. Su Last Testimony, comenzado con: 'Hay un Espíritu que siento', ha sido citado por la fuerza de su sentimiento. Bernard Barton lo parafraseó (1824) en estrofas que no son tan poéticas como la prosa original.