Historia
NÉSTOR
Néstor fue un monje ruso del siglo XI, considerado incorrectamente el cronista ruso más antiguo. Según sus propias declaraciones entró al monasterio de Kiev poco después de la muerte del abad Teodosio en 1074, donde pronto fue ordenado diácono o archidiácono y donde escribió sus "Lecturas de la vida y muerte de los bienaventurados mártires Boris y Gleb" y "Vida del abad Teodosio"; ambas obras se caracterizan por el material edificante y retórico más que por la historia. El primer escritor histórico ruso, sin embargo, fue Jacob un monje del mismo claustro, posiblemente idéntico con el sacerdote Jacob, quien parece haber llegado desde el monasterio de Boris y Gleb en Pereiaslaf, a quien el abad Teodosio en su lecho de muerte propuso como su sucesor. Antes de 1072 Jacob escribió "Relato del martirio y eulogía del asesinato de los santos mártires Boris y Gleb" y "Memorial y eulogía del príncipe ruso Wolodimer."
A mediados del siglo XIII los anales rusos más antiguos quedaron relacionados con el nombre de Néstor, aunque incorrectamente pues el cronista expresamente señala que él fue un interno del monasterio durante la vida de Teodosio. Parece que nació en Kiev y entró al claustro poco después de 1065, cuando contaba 17 años de edad. Fue, con toda probabilidad, Silvestre, abad del monasterio de San Miguel, quien en 1116 señaló que él había escrito los anales en cuestión. Aunque la tomó de Juan Malalas y Gregorio Hamartolus este historiador pionero ruso se adhirió estrictamente a la forma cronista más simple.
Así describe Néstor la tarea misionera de Cirilo y Metodio entre los eslavos:
'Los eslavos [de Moravia] estaban ya bautizados, así como sus príncipes, cuando Rotislav, Sviatopolk y Kotsen se dirigieron al emperador Miguel y le dijeron: "Nuestro país está bautizado pero no tenemos maestros que nos instruyan y nos expliquen los libros sagrados pues no comprendemos ni la lengua latina ni la griega. Unos nos instruyen en una manera, los otros en la otra, de forma que no podemos captar ni la letra ni el sentido de las Escrituras. Envíanos maestros que sean capaces de expresarnos las palabras del libro y su sentido". Habiendo comprendido esto, el emperador Miguel convocó a todos los filósofos y les repitió las palabras de los príncipes eslavos. Los filósofos le dijeron: "Hay en Salónica un hombre llamado León. Tiene hijos que conocen la lengua eslava, dos hijos que son eruditos filósofos". Entendiendo esto, el emperador les mandó a buscar a Salónica diciendo a León: "Envíanos pronto a tus hijos Metodio y Constantino". Comprendiendo esto, León los envió inmediatamente. Llegaron ante el emperador, que les dijo: "Los eslavos me han enviado una delegación para pedirme un maestro que pueda explicarles los libros santos". Accedieron a la solicitud del emperador y éste les envió a la tierra eslava junto a Rotislav, Sviatopolk y Kotsel.
Desde el momento de su llegada, establecieron las letras del alfabeto eslavo y tradujeron los Hechos de los Apóstoles y los evangelios. Los eslavos se alegraron de poder entender en su lengua las grandezas de Dios. Tradujeron a continuación el Salterio, el Octoico y otros libros.
Algunos se levantaron contra ellos murmurando: "No conviene que ningún pueblo tenga otro alfabeto que el hebreo, el griego o el latino, según se deduce de la inscripción que hizo colocar Pilato sobre la cruz del Señor". El papa de Roma reprendió a los que murmuraban contra los libros eslavos diciendo: "Que se cumpla lo dicho en las Escrituras: que todas las lenguas alaben a Dios". Y añadió: "Todas las lenguas proclamarán las grandezas de Dios, según les dio a expresar el Espíritu Santo. Y si alguno censura la escritura eslava, sea apartado de la Iglesia hasta que se corrija, pues son lobos y no corderos. Conviene reconocerlos por sus frutos y guardarse de ellos. En cuanto a vosotros, hijos, escuchad la divina doctrina y no rechacéis la enseñanza de la Iglesia, tal y como os ha instruido vuestro maestro Metodio".'
(Crónica de Néstor o de los tiempos pasados)