Historia
NETTER, THOMAS (c. 1380-1431)
Aunque se dice que Netter escribió varios comentarios a las obras de Aristóteles, así como Super sententias libri quatuor y Super omnes Bibliorum libros postilla scholastica, sólo existen dos de sus libros: Doctrinale antiquitatum fidei ecclesia catholica (3 volúmenes, París, 15LM-32; 4ª edición, por T. B. Blanchiotti, Venecia, 17.57-59) y Fasciculi zizaniorum Magistri Johannis Wiclif cum tritico (edición de W. W. Shirley, No. 5 de Rolls Series, Londres, 1858). El primero fue escrito entre 1415 y 1429 aproximadamente y, como el segundo, es una colección de documentos sobre la historia de Wycliffe y los lolardos, escrita para contrarrestar las ideas de Wycliffe. La apelación de éste a las Escrituras es aceptada por Netter bajo la premisa de la exégesis de los Padres, especialmente porque la interpretación individual se usa muchas veces como base de la herejía. Si, como en la caso de Wycliffe, sólo se reconoce la autoridad de Cristo, entonces Cristo, la cabeza, queda cortada de su cuerpo, la Iglesia; y aunque la autoridad de un solo Padre pueda ser dudosa, el consenso de prácticamente todos debe respetarse. Más aún, la costumbre de la Iglesia, su 'fe viva', arroja luz cuando las fuentes escritas fallan o no concuerdan. Si la autoridad canónica fue dada a la Biblia por la Iglesia y la ley de Cristo alcanza en esos libros su perfección, entonces ningún libro dudoso ni doctrina extraña puede ser aceptado o enseñado por la Iglesia o por los individuos. Por lo tanto, las extrañas doctrinas de Wycliffe deben ser rechazadas.
A partir de la estricta exégesis patrística católica, pero ignorando relativamente el escolasticismo y en completa armonía con la posición teológica de su tiempo, Netter refutó en detalle las enseñanzas de Wycliffe, con cuyos escritos se muestra familiarizado, apoyando sus argumentos con la Biblia y citas de los Padres y antiguos teólogos y eclesiásticos. Sus especiales objetos de ataque son la predestinación de Wycliffe, que guía al determinismo y al panteísmo, además de subvertir la libertad y el servicio, y su antropología y cristología. El primer libro de su Doctrinale está dedicado primordialmente a las doctrinas teológicas, pero el principal interés de Netter es práctico; el segundo libro trata de la Iglesia, el tercero de la perfección en la religión, el cuarto de la cuestación, el quinto de los sacramentos y el sexto de los sacramentales. En el segundo libro demuestra la primacía de Pedro y el papa, rechazando la doctrina de que la Iglesia es 'la totalidad de los predestinados'. En el tercer libro la 'religión de los hechos perfectos' se defiende por los ejemplos de los setitas, recabitas y Samuel; en el libro cuarto la petición de limosna se fundamenta en el encuentro de Cristo con la mujer samaritana y la enseñanza de los apóstoles. En el quinto libro acusa a Wycliffe de despreciar los sacramentos, defiende celosamente la adoración de la hostia y la transubstanciación. Condena las tendencias utraquistas, pues si el 'todos' de Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella;[…]Mateo 26:27 se interpretara rígidamente implicaría que incluso los niños y los pecadores odiosos recibirían la copa. El concepto escolático de 'carácter', que dispone el alma para cumplir los mandatos de Dios y recibir la gracia sacramental, se mantiene sobre el bautismo y se relaciona con 1 Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, 3 esforzándoos por preservar la unidad del Esp[…]Efesios 4 y los Padres. Defiende la naturaleza primitiva de la jerarquía, así como las usuales doctrinas de la confesión auricular y el 'poder de las llaves'. Sobre la distinción entre pecados mortales y veniales afirma que está en la Biblia, como en el caso de Caín; los pecados veniales son cometidos por ignorancia y fragilidad, pero los mortales por desprecio. El libro final trata en detalle de los sacramentales, discutiendo, entre otros asuntos, la oración, ritos, misa, intercesión, veneración de santos, canonización, peregrinaciones y adoración de la cruz.