Historia

NICÉFORO (c. 758-829)

Nicéforo, célebre escritor bizantino y patriarca de Constantinopla, nació en Constantinopla cerca del año 758 y murió en el monasterio Tou Agathou el 2 de junio de 829. De una familia estrictamente ortodoxa que había sufrido de la anterior iconoclastia, no obstante entró al servicio del Estado, siendo secretario del gabinete y bajo Irene tomó parte en el sínodo de 787 como comisionado imperial. Luego se retiró a un claustro que él había fundado sobre el Propontis, hasta que fue nombrado director del hogar más grande para los destituidos en Constantinopla. Tras la muerte de Tarasio, siendo todavía laico, fue escogido patriarca por deseo del emperador (Pascua, 12 de abril de 806). La elección anticanónica halló oposición de la facción estrictamente clerical de los estuditas, intensificándose esta oposición en una abierta ruptura cuando Nicéforo, que en otros aspectos era un rígido moralista, se mostró cómplice de la voluntad del emperador al resistir al excomulgado sacerdote José. Tras la muerte del emperador (811), Nicéforo cooperó en el traslado de Staurakios y en la elevación del inaceptable Miguel Rhangabe. Con el emperador León el Armenio, que fue elevado al trono por el ejército en 813, Nicéforo estuvo al principio en buenos términos. Sin embargo, cuando este emperador revivió con dureza creciente la política iconoclasta de los isaurios estalló el conflicto, que al mismo tiempo facilitó la reconciliación de Nicéforo con los estuditas. Tras vanas disputas teológicas, en diciembre de 814 se desembocó en insultos personales. Nicéforo al principio replicó a su remoción de su cargo mediante la excomunión, pero al final se vio obligado a someterse a la fuerza y fue llevado a uno de los claustros que él había fundado, Tou Agathou, y posteriormente al denominado Tou hagiou Theodoru. Desde allí continuó la polémica literaria por la causa de los adoradores de imágenes contra el sínodo de 815. Con ocasión del cambio de soberanos, en 820, finalmente obtuvo la promesa de tolerancia. Murió reverenciado como confesor. Sus restos fueron solemnemente llevados a Constantinopla el 13 de marzo de 847, siendo enterrado en la iglesia de los Apóstoles, donde fueron anualmente objeto de devoción imperial.

Comparado con Teodoro el Estudita, Nicéforo aparece como un amigo de la conciliación, entendido en patrística, más inclinado a tomar la defensiva que la ofensiva y poseído de un estilo simple y comparativamente casto. Fue suave en sus reglas eclesiásticas y monásticas y no sectario en su tratamiento histórico del período desde 610 a 769 (Historia syntomos, breviarium). Sus fábulas de historia universal (Cronographykon syntomon), en pasajes ampliados y continuados, tuvieron gran favor entre los bizantinos y también circularon en el oeste en la versión latina de Anastasio. Las principales obras de Nicéforo son tres escritos referidos a la iconoclastia: Apolegeticus minor, probablemente compuesta antes de 814, una obra explicativa para laicos sobre la tradición y la primera fase del movimiento iconoclasta; Apologeticus major con los tres Anthirretici contra Mamonas-Constantino Coprónimo, una dogmática completa de la creencia en las imágenes, con una discusión exhaustiva y refutación de todas las objeciones hechas en escritos opuestos, así como las extraídas de las obras de los Padres; la tercera de esas grandes obras es una refutación del sínodo iconoclasta de 815 (edición de Serruys, París, 1904). Nicéforo está falto de originalidad y sigue la senda marcada por Juan de Damasco. Su mérito es la totalidad con la que traza pruebas literarias y tradicionales y sus detalladas refutaciones son útiles por el conocimiento que aportan de textos importantes aducidos por sus oponentes y en parte extraídos de la antigua literatura eclesiástica.