Historia
NILO DE SINAÍ († c. 430)
La colección de sus cartas, editadas por P. Poussin (París, 1657) contiene trescientas cincuenta y cinco; las publicadas por León Allatius (Roma, 1668) contiene mil sesenta y una, incluyendo breves notas, pero probablemente ninguna de ellas es auténtica en su forma actual. Dos series de sentencias éticas y ascéticas (Migne, Patrologiae cursus completus, lxxix. 1239-62) no son tampoco de su mano. Los escritos de Nilo dan en general un cuadro edificante del monasticismo de su día. Pero con toda su admiración por la vida monástica, reconoce sus peligros, avisando a sus discípulos contra el orgullo y la pereza y contra las consecuencias perjudiciales del exagerado ascetismo. Pone su sabiduría frecuentemente en forma de proverbios, cuya forma de ritmo y epigrama recuerdan a los del Antiguo Testamento. Su contenido es una notoria combinación de ecos de la literatura y filosofía clásicas con ideas cristianas y principios ascéticos. A estos últimos no duda en referirlos directamente a Cristo. El 'filósofo' cristiano debe ser libre de los lazos afectivos, cuidados terrenales y obstáculos del cuerpo. La renuncia de los bienes mundanos y deseos sensuales libera al alma para la comunión directa con Dios y la incorporación mística con Cristo. La altura de esos ideales contrasta cuando desciende a las condiciones actuales, admitiendo el poder de la naturaleza, rechazando a los que no son llamados a la vida ascética, reprendiendo a los vagabundos ociosos que van de lugar en lugar, aliviando los rigores extremos mediante consejos saludables y llamando en su ayuda a la fuerza del hábito, que en última instancia suplirá una nueva naturaleza en lugar de la antigua. Las cartas, asumiendo que la mayor parte son genuinas, muestran por la variedad de personas desconocidas a quién van dirigidas (hombres y mujeres, clérigos y laicos, abades y monjes) y cuántos lazos unían todavía a un venerado ermitaño con el mundo que había dejado.