Historia

OGDEN, SAMUEL (1716-1778)

Samuel Ogden, predicador popular inglés, nació en Manchester el 28 de julio de 1716 y murió el 22 de marzo de 1778.

Samuel Ogden
Samuel Ogden
Era el único hijo de Thomas Ogden, tintorero de Manchester, quien murió en 1766, siendo bisnieto de Samuel Ogden. Ogden puso en la iglesia colegiata de Manchester, en memoria de su padre, una placa de mármol con una inscripción en latín. Fue educado en la escuela de Manchester, siendo admitido en King College, Cambridge, como 'estudiante pobre' en marzo de 1733, pero 'muy felizmente se escapó', en agosto de 1736, a St. John College, con la excusa de disfrutar de una exhibición de Manchester. Se graduó en humanidades en enero de 1738, obteniendo la maestría en 1741, la licenciatura en teología en 1748 y el doctorado en 1753; fue elegido miembro del consejo rector de St. John College el 22 de febrero de 1758, permaneciendo en ese cargo hasta 1768. Se incorporó a Oxford el 11 de julio de 1758. En junio de 1740 fue ordenado diácono en la Iglesia anglicana por el obispo de Chester, siendo promovido al sacerdocio por el obispo de Lincoln en noviembre de 1741. Desde esa fecha hasta 1747 tuvo la coadjuditoría de Coley en Halifax, siendo director de la escuela en Halifax, imprimiendo en sus alumnos 'su propio modo gramatical exacto de la institución' desde 1744 hasta 1753, cuando regresó a Cambridge, aunque retuvo la coadjuditoría en Eland, en su antigua parroquia, hasta 1762.

Ogden aceptó la secuestrada iglesia de Holy Sepulchre en Cambridge, donde predicó durante 18 años a nutridas congregaciones, consistentes mayormente de universitarios. Realizó su ejercicio para el doctorado en teología contra John Green, posterior obispo de Lincoln, en presencia del duque de Newcastle, canciller de la universidad, que quedó muy gratificado por la contienda intelectual, otorgándole, en 1754, la vicaría de Damerham en Wiltshire. El duque le habría otorgado más promociones, pero Ogden no era 'un hombre pulido, pues era ordinario en sus formas y hablaba muy libremente en toda ocasión.' En 1764 fue nombrado para el profesorado Woodwardian de geología en Cambridge, puesto que mantuvo hasta su muerte. Dimitó del beneficio de Damerham en 1766 en favor del reverendo Charles Haynes, al haberle prometido el lord canciller la rectoría de Stansfield en Suffolk. Desde ese año hasta 1778 Ogden tuvo el beneficio de Lawford en Essex, con la rectoría de Stansfield. Gunning proporciona un divertido ejemplo de las cartas que solía redactar a los poseedores de promociones valiosas siempre que cualquier porción de patrocinio quedaba vacante; pero sus esfuerzos fueron infructuosos. Fue candidato a la dirección de St. John College en 1765 y 1775, pero en la segunda ocasión sólo consiguió tres votos.

Ogden predicó en Cambridge hasta casi el final de su vida, cuando fue atacado por una parálisis, siendo enterrado en el lado meridional de la mesa de comunión en la iglesia de Holy Sepulchre. En su memoria se puso una inscripción. Al ser bastante mísero había acumulado una considerable fortuna, que pasó a sus parientes. Quiso que el doctor William Craven, rector de St. John College, fuera su legatario, dejándole su testamento; pero cuatro años después, Craven, por influencia de Ogden, fue nombrado para el profesorado de árabe y devolvió el testamento de Ogden al considerar que tenía suficiente para sus necesidades. Todo lo que se quedaría eran los libros de árabe.

Ogden fue 'un excelente erudito clásico, un teólogo riguroso y un adelantado en lenguas orientales.' Hay varias descripciones de él en el púlpito. Gilbert Wakefield le describe como 'un figura alta, oscura, ceñuda, un cuerpo pesado con un sombrío semblante, ensombrecido por los horrores de una peluca de marta cibelina. Su voz era ronca y sus frases inconexas, cortantes e irritables.' Mainwaring se fija en su 'corpulenta figura, aire dignificado, ancho semblante, tez oscura y ojos penetrantes, con un habla solemne, enfática e imponente.' Paley se refiere a lo raro de su 'muy solemne, lento y quejumbroso tono; parecía creer que siempre estaba en el púlpito.' Pero todos esos escritores testifican del efecto de sus alocuciones, que estaban 'entremezcladas con observaciones eminentemente brillantes y agudas, pero demasiado epigramáticas.'

Ogden fue el predicador favorito de Jorge III, y Ernesto, rey de Hanover, recomendó sus sermones a sus capellanes como modelos de brevedad y laconismo. Boswell admiró su 'sutileza de razonamiento', que captó la atención de Johnson, haciendo mención de ellos en Tour to the Hebrides tantas veces que en las caricaturas de Rowlandson es representado con un volumen en su mano o su bolsillo. Johnson, finalmente, leyó en voz alta su sexto sermón sobre la oración 'con expresión distinguida y agradable solemnidad. Alabó... su elegante estilo y destacada agudeza, diciendo que atacaba a los incrédulos con sus mismas armas.'

Los sermones publicados de Ogden fueron: Dos predicados en la universidad de Cambridge; diez sobre la eficacia de la oración y la intercesión (1770); veintitrés sobre los Diez Mandamientos (1776); catorce sobre los artículos de la fe cristiana (1777); el obispo Hurd se deleitaba en ellos, procurando ponerlos en las manos de los jóvenes príncipes; Collected sermons to whih are now first added "Sermons on the Lord's Supper". With an account of the Author's Life, and a Vindication of his Writings against some late Objections (1780); el biógrafo fue el obispo Samuel Hallifax y el objetor John Mainwaring ('colega y amigo del colegio'), en un volumen de Sermons, with a Dissertation on that Species of Composition (1780). Se defendió contra las críticas de Hallifax en su anónimo Remarks on the Pursuits of Literature (1798). Por otro lado Mathias, en una nota al anuncio de la cuarta parte de Pursuits alaba a Hallifax por este 'bondadoso y desinteresado oficio.' En 1832 el reverendo T. S. Hughes publicó los sermones de Ogden en el volumen xxii de Divines of the Church of England, con un nuevo relato de su biografía.

Ogden contribuyó a las colecciones de poesías de Cambridge. La serie con ocasión del acenso de Jorge III al trono fue suya, en latín, inglés y árabe, con la que elaboró un mordaz epigrama del primer Lord Alvanley.