Historia

OLDCASTLE, SIR JOHN (c. 1378-1417)

Sir John Oldcastle (Lord Cobham), lolardo inglés, nació probablemente en la propiedad de Almeley, a 21 kilómetros al noroeste de Hereford, hacia 1378 y murió ejecutado en Londres el 14 de diciembre de 1417.

Sir John Oldcastle
Sir John Oldcastle
El apellido Old Castle deriva probablemente de alguna fortificación, tal vez romana, que había desaparecido en el siglo XV. Por tanto, es innecesario suponer que la familia haya estado relacionada con la pequeña localidad de Oldcastle en la esquina noroccidental de Monmouthshire, que una tradición ha situado como lugar de nacimiento de Sir John Oldcastle. Oldcastle ha sido reivindicado como galés, pero de ello no hay prueba, y menos de todo en el hecho, si es un hecho, de que fuera conocido entre los galeses como 'Sion Hendy o Went Iscoed', que es una mera traducción de John Oldcastle de Herefordshire. Por otro lado, es bastante probable que una familia que viviera tan cerca de las marcas, incluso de extracción original inglesa pura, llevara sangre galesa en sus venas, imaginando algunos que podían detectarse huellas celtas en su carrera. De esa carrera prácticamente nada se sabe antes de 1401, e incluso su parentesco y fecha de nacimiento no están resueltos. Según la obra Castles of Herefordshire era hijo de Sir Richard Oldcastle y nieto de John Oldcastle, que representó a Herefordshire en los parlamentos de 1368 y 1372. Thomas Oldcastle, que tuvo el mismo cargo en 1390 y 1393, fue magistrado del condado en 1386 y 1391, siendo probablemente su tío, quien murió entre 1397 y 1402, casándose con la heredera de la vecina familia de Pembridge, heredando su hijo Richard, que murió en 1422, las tierras en Herefordshire y Worcestershire.

Los biógrafos de Oldcastle le han representado usualmente como un hombre mayor de casi sesenta años cuando murió, situando la fecha de su nacimiento en 1360. Pero la evidencia disponible señala una considerable conjetura. Bale le confundió con John, tercer lord Cobham, abuelo de su futura esposa, haciéndole erróneamente dirigente de los lolardos en los parlamentos de 1391 y 1395. Esos errores y la forma en la que los escritores de los siglos XV y XVI usaron las sílabas de su apellido llevaron a una exagerada duración de su vida. Mucho más cercana a la verdad estaría la declaración de un contemporáneo de que nació en 1378. La conjetura de que Oldcastle se encontró con Wycliffe escondido en algún castillo de Juan de Gante en el oeste, debe considerarse de la misma categoría que la suposición de Bale de que fue prominente en la aprobación del acta de præmunire. Weever afirma, en su biografía poética de Oldcastle (1601), que en su juventud había sido paje de Thomas Mowbray, duque de Norfolk, quien fue desterrado en 1398 y murió en 1399.

Mapa de difusión del lolardismo en Inglaterra hasta la muerte de Ricardo II (1399)
Mapa de difusión del lolardismo en Inglaterra hasta la muerte de Ricardo II (1399)
La primera noticia segura en las autoridades contemporáneas lo presenta como criado de la corona en las marcas de Gales bajo Enrique IV, casi veinte años después de la muerte de Wycliffe, conociéndose poco de sus opiniones lolardas hasta que el clero se puso contra él en el primer año de Enrique V. En noviembre de 1401 'Monsieur Johan Oldecastille' fue enviado al Wye para hacerse cargo del castillo de Builth. Un año o dos después a Oldcastle se le pidió que ayudara al condestable de Kidwelly Castle en la costa de Carmarthenshire con cuarenta lanceros y ciento veinte arqueros. En septiembre tras la batalla de Shrewsbury el rey facultó a Oldcastle para perdonar o castigar a sus arrendatarios galeses que hubieran sido rebeldes. Se sentó como caballero del condado por Herefordshire en el prolongado parlamento que se abrió el 14 de enero de 1404. Sin embargo, en el verano fue llamado para hacerse cargo temporalmente del castillo de Hay en el Wye, a unos 13 kilómetros al suroeste de Alemey. Unos meses después formó parte de una comisión que tenía la imposible misión de detener las provisiones de armas a los distritos rebeldes de Gales. Fue magistrado de Herefordshire en el octavo año del reinado (1407) y en el décimo custodio del señorío de Dinas en la actual Brecknockshire.

La amistad personal entre Oldcastle y el príncipe de Gales ocurrió en los años en que Enrique fue lugarteniente de su padre en Gales. En ese tiempo era viudo por segunda vez, obteniendo en octubre de 1409 la mano de una heredera de Kent, Joan, lady Cobham, nieta de John, tercer lord Cobham de Kent, una figura prominente bajo Ricardo II. Cobham Manor y Cowlin o Cooling Castle, a unos seis kilómetros al norte de Rochester, en el límite de las marcas, pasaron a Joan. En ese momento ella tenía treinta años y acababa de perder (9 de octubre de 1407) a su tercer marido, Sir Nicholas Hawberk, que había servido en Gales. Poco después y probablemente a consecuencia de su matrimonio con Lady Cobham, Oldcastle fue citado en el parlamento como barón, en un escrito dirigido a 'Johannes Oldcastell, caballero' el 26 de octubre de 1409, recibiendo similar tratamiento el 22 de marzo de 1413.

El favor del príncipe le aseguró al recién nombrado barón una oportunidad añadida de distinción militar. En septiembre de 1411 el príncipe, que estaba prácticamente ejerciendo como vice-rey por la enfermedad de su padre, le tomó para enviar una fuerza inglesa bajo el conde de Arundel para ayudar al duque de Borgoña, estando asociado Oldcastle con Arundel y Robert y Gilbert Umphraville en el mando. Aunque la fuerza era pequeña, rompió el equilibrio entre las enfrentadas facciones francesas en favor de Borgoña. A mediados de diciembre los auxiliares ingleses fueron despedidos con una remuneración, que el duque tuvo que pagar empeñando sus joyas. En esos años Oldcastle indudablemente estaba en el pináculo del favor del príncipe, a cuya casa estaba oficialmente adscrito. Sin embargo, no hay indicios en las autoridades contemporáneas, que le eran hostiles, que apoyen la idea adoptada por los escritores posteriores del tiempo de Isabel, de que Oldcastle fuera uno de los camaradas de Enrique. De hecho, Bale le hace confesar en su juicio de 'glotonería, codicia y lascivia en su juventud', pero no hay certeza en cuanto a la autoridad de esa declaración y en cualquier caso no puede referirse al tiempo de la desordenada vida de Enrique en Londres, pues Oldcastle ya era entonces un convencido y destacado lolardo y cualquier inconsistencia en su vida habría sido notada enseguida. Es imposible decir cómo se hizo lolardo. Pero hay que hacer notar que Herefordshire y especialmente el distrito de Almeley era un bastión lolardo en la última década del siglo XIV. William Swinderby, de quien Foxe proporciona extensamente los procedimientos contra él en 1391, fue acusado de negar la validez de la absolución del sacerdote por pecado mortal, en Whiteney, a seis kilómetros al suroeste de Almeley; Walter Brute, un laico de Herefsordsire, se hizo odioso al clero por su predicación herética, siendo ayudado activamente, por lo que el rey ordenó en septiembre de 1393 a los oficiales y notables de Herefordshire, entre ellos Thomas Oldcastle, que cuidaran de que el obispo no interfiriera y que no se celebraran conventículos ilegales.

Lord Cobham predicando
Lord Cobham predicando
La evidencia más antigua de las propias opiniones lolardas de Oldcastle pertenece a 1410, cuando, debido a la predicación sin permiso de 'Sir John el capellán', las iglesias de Hoo, Halstow y Cooling, todas en las posesiones de su esposa, fueron puestas bajo entredicho. Se dice que hizo lo posible para convertir al príncipe a sus ideas. Elmham declara que Enrique ya le había despedido de su servicio a causa de sus herejías lolardas antes de llegar al trono. Pero esto parece contradecir la evidencia de los procedimientos contra él en 1413. La posición y seriedad de Oldcastle le hizo ser un formidable dirigente de la facción lolarda. Procuró la reforma del clero en el sentido lolardo y según Thomas Netter procuró, a ejemplo de Hus, la difusión de los escritos de Wycliffe.

En la primera convocación que se reunió en San Pablo el 6 de marzo de 1413, dos semanas antes de la muerte de Enrique IV, John Lay, un capellán allí presente, fue denunciado como hereje, confesando que había 'celebrado' esa misma mañana en presencia de Oldcastle. La convocación se reunió en el verano y acumuló renovada evidencia contra Oldcastle. Un gran número de los tratados de Wycliffe fueron confiscados, condenados y quemados. En el curso de las pesquisas se descubrió un libro conteniendo varios pequeños tratados mucho más peligrosos, en la tienda de un iluminador en Paternoster Row, quien confesó que el dueño era Oldcastle, que fue citado a Kennington y en el gabinete del rey se leyeron los tratados el 6 de junio en presencia de Enrique y 'casi todos los prelados y nobles de Inglaterra.' El rey expresó su horror por las ideas expresadas en ellos, al ser las peores contra la fe y la Iglesia que nunca había oído. Oldcastle, al ser interpelado por él, se dice que confesó que eran justamente condenables, alegando que no había leído más de dos hojas del libro, lo cual animó al clero a atacarle por su abierto mantenimiento de la herejía y los predicadores heréticos, especialmente en las diócesis de Londres, Rochester y Hereford. Sin embargo, se estimó prudente, en vista de la relación estrecha que el culpado tenía con el rey, consultar a Enrique antes de dar pasos añadidos. Los obispos fueron a Kennington y presentaron el asunto al rey, quien se lo agradeció, pero les pidió, por respeto a su relación con Oldcastle y su condición de caballero, posponer cualquier acción hasta que hubiera comprobado si la persuasión podía desarraigar los errores de Sir John. Si no lo conseguía prometió que la ley se ejecutaría con todo su rigor. El clero se resintió por la demora, pero sus dirigentes se plegaron a los deseos del rey. Enrique albergaba esperanzas del éxito de su intervención, pues el 20 de julio emitió una orden para el pago, en la fiesta de San Miguel de 1414, de cuatrocientos marcos, de una valiosa hebilla que le vendió Oldcastle y otras cuatro personas. Pero Oldcastle, tras una tormentosa entrevista en Windsor a principios de agosto, cuando el rey le censuró duramente por su obstinación, salió y se encerró en Cowling Castle. Enrique autorizó a Arundel (hacia el 15 de agosto) a proceder contra él y emitió (21 de agosto) una dura proclamación contra la ilegal predicación lolarda. El arzobispo le envió un emisario con una citación a Cowling, pero Oldcastle se negó a aceptar el servicio personal, fijándose otra en las puertas de la catedral de Rochester el 5 de septiembre, por la que se exigía se presentara ante el arzobispo en Leeds Castle, cerca de Maidstone, el día 11. Esas citaciones, según un relato, las rompieron los amigos de Oldcastle, y, al no comparecer en Leeds en la fecha fijada, fue declarado contumaz y excomulgado. Se publicó otra citación para el sábado 23 de septiembre, en la que debería demostrar por qué no debía ser condenado como hereje y entregado al brazo secular. Bale inserta una confesión de fe, que comienza con el Credo de los Apóstoles e incluye una definición de las funciones de los tres estados de la Iglesia militante: clero, nobleza y plebeyos, que Oldcastle llevó al rey. Enrique se negó a recibirlo e hizo oídos sordos a sus sugerencias posteriores de que un centenar de caballeros le declararían libre de herejía, permitiendo una notificación en su propia presencia. Oldcastle elaboró una apelación escrita de la jurisdicción del arzobipso al papa, a quien, según Bale, había denunciado como anticristo en sus anteriores encuentros con el rey. La narración de Bale se basa generalmente en el relato oficial del arzobispo, del que la forma más completa está en Fasciculi Zizaniorum, aunque añade una buena porción de fuentes que no pueden trazarse aun cuando mencione su autoridad.

Oldcastle fue arrestado por orden real y cuando el arzobispo constituyó su tribunal en el capítulo de San Pablo el 23 de septiembre, la presentación la hizo el teniente de la Torre. Arundel, con quien se sentaba Richard Clifford, obispo de Londres, y Henry Beaufort, obispo de Winchester, no estaban dispuestos a ir a los extremos, dando otra oportunidad a Oldcastle de lograr la absolución mediante la sumisión. Pero él presentó una confesión escrita de fe en inglés, en la que definía su posición basándose en cuatro o cinco puntos sobre los que su ortodoxia fue principalmente impugnada. Declaraba su creencia en todos los sacramentos ordenados por Dios, creyendo que el sacramento del altar era 'el cuerpo de Cristo en forma de pan' y con respecto al de la penitencia sostuvo que los hombres deben abandonar los pecados y hacer la debida penitencia con verdadera confesión o no podrán salvarse. Las imágenes era meramente calendarios de los iletrados, representando en la mente la pasión de Jesucristo y el martirio y vida edificantes de otros santos. En cuanto a las peregrinaciones sostenía que un hombre puede ir en peregrinación a todo el mundo y no obstante condenarse; pero que si conocía y guardaba los mandamientos de Dios, se salvaría 'aunque nunca hubiera ido a Canterbury o Roma o cualquier otro lugar.' Arundel, tras consultar con sus asesores, informó a Oldcastle que su 'agenda' contenía mucho de bueno y suficientemente católico, pero insistió en una declaración más plena de su creencia en los dos puntos, si en la eucaristía el pan consagrado seguía siendo pan material o no y si la confesión a un sacerdote debidamente cualificado era o no necesaria para la eficacia del sacramento de la penitencia. Pero Oldcastle se negó a añadir nada a lo que ya había dicho sobre los sacramentos, aunque fue avisado por el arzobispo de que si se negaba corría el riesgo de ser declarado hereje. Informado por el tribunal de lo que la 'santa Iglesia romana' había declarado sobre esos puntos de acuerdo con la enseñanza de los Padres, profesó disposición perfecta para creer y observar lo que la 'santa Iglesia' había decretado y Dios deseaba que creyera y observara, pero negó que el papa, los cardenales y prelados tuvieran algún poder para determinar tales cosas. La investigación se pospuso hasta el lunes (25 de septiembre), cuando el tribunal se reunió en el convento de los dominicos 'en Ludgate.' Estaba ahora reforzado por la presencia de Benedict Nicolls, obispo de Bangor; además de los obispos se sentaron doce doctores en derecho o teología como asesores, incluyendo a Philip Morgan, John Kemp y los cabezas de las órdenes mendicantes, entre los que estaba Thomas Netter. Exhortado a procurar la absolución, Oldcastle declaró que no la buscaría de nadie sino de Dios. La escena descrita por Bale en la que Oldcastle se arrodilla e implora la absolución divina por los pecados de su juventud, es tal vez sólo una expansión de esta declaración. El arzobispo le demandó que diera respuesta el domingo al resumen de la fe de la Iglesia y la determinación sobre la eucaristía, confesión, el poder de las llaves y las peregrinaciones que le había sido entregada 'en inglés para su mejor entendimiento'. En respuesta, definió bastante inequívocamente su posición sobre los dos puntos críticos surgidos al término de su primer interrogatorio. Si la Iglesia había determinado que el pan consagrado ya no era pan, debe ser porque el veneno de la propiedad la había infectado. En cuanto a la confesión a un sacerdote, a veces era saludable, pero no esencial para la salvación. Tras citar la Biblia en apoyo de sus ideas, Oldcastle denunció al papa como cabeza del anticristo, a los prelados como sus miembros y a los frailes como su cola. Luego se volvió a los circunstantes y les avisó de sus jueces, cuya enseñanza les llevaría a la perdición si la escuchaban. Arundel entonces pronunció la sentencia. Declaró a Oldcastle hereje y le entregó al brazo secular. Pero el rey, si no también el arzobispo, deseoso de salvarle la vida, concedió un receso de cuarenta días en espera de que se retractase. Los lolardos ya podían saber lo que les aguardaba si el propio amigo del rey era tratado así, por lo que cien mil hombres se declararon dispuestos a levantarse en armas por Lord Cobham.

El capellán de Enrique, que escribió antes de 1418, dice que Oldcastle fue liberado de sus grillos al prometer retractarse y someterse al juicio de la convocación que se reuniría en noviembre, aprovechando la oportunidad para escapar de la Torre. Su huida, que algunos de sus enemigos atribuyeron al diablo, fue ciertamente misteriosa. Un tal William Fisher, un hacedor de pergaminos en Smithfield, en cuya casa se ocultó, fue ahorcado en 1416 por ayudarle a escapar. Que había una amplia conspiración lolarda en marcha y que el fugitivo Oldcastle estaba en ella no se puede dudar, aunque la evidencia es imperfecta y su traición es descrita más negra de lo que fue. La acusación oficial les hacía responsables de maquinar la muerte del rey y sus hermanos, con los prelados y otros magnates del reino, la transferencia de los religiosos a empleos seculares, el expolio de los monasterios y la elevación de Oldcastle a la posición de regente del reino. Hubo un plan para apoderarse del rey en su tranquila residencia en Eltham el día de Epifanía, 6 de enero. Pero fue detectado o traicionado de antemano y Enrique se trasladó a Westminster. Allí le llegaron noticias de que veinte mil lolardos armados de todas partes del reino se encontrarían en los campos cerca del hospital de St. Giles, en el oeste de Londres, a apoco más de un kilómetro del palacio, el día 10. La noche antes el rey ordenó que se cerraran las puertas, aislando a los lolardos de Londres de los que venían a St. Giles Fields y llevando a sus fuerzas a los campos mismos. La oscuridad, que hizo que varios contingentes de lolardos tomaran a las fuerzas reales como si fueran aliadas, y la ausencia del contingente de Londres, que sin duda habría sido el más grande de todos, hizo que el propósito de dispersar una fuerza que no pudo consolidarse fuera fácil e incruento. Tal vez, la mayor parte supo lo que estaba sucediendo y retrocedieron. Sin embargo, muchos fueron hechos prisioneros y llevados a juicio, pero Oldcastle no estaba entre ellos.

Suplicio de Lord Cobham
Suplicio de Lord Cobham
Desde que escapó de la Torre estuvo escondido en Londres. Al día siguiente del colaspo del levantamiento (11 de enero) se emitió una proclama que ofrecía mil marcos a quien arrestara a Oldcastle. Si la captura la efectuaba una comunidad, se le otorgaría exención perpetua de impuestos. Redman, quien escribió bajo Enrique VIII, dice que a los pícaros se les prometió su libertad si le apresaban; pero no hay tal promesa en esa declaración. A todos los efectos la lealtad de sus amigos lolardos estuvo a prueba de tentaciones, quedando él libre durante casi cuatro años. Fue citado ante cinco tribunales en Brentford y al no comparecer fue formalmente proscrito (1 de julio). Se refugió en su propio condado, pues en 1415 estaba merodeando cerca de Malvern y un prematuro informe de la partida del rey a Francia le impulsó a decirle a Richard Beauchamp, lord Bergavenny, en el vecino castillo de Hanley, de que se tomaría venganza por los daños que había sufrido en sus manos. Al recibir esta notificación, Berganvenny se apresuró a reclutar cinco mil hombres de sus territorios para cazar a Oldcastle. Escapó pero algunos de sus seguidores fueron capturados, que al ser torturados dieron información sobre el lugar donde Oldcastle guardaba armas y dinero, en el hueco de un doble muro. Su estandarte y bandera, en los que figuraban el cáliz y la hostia en forma de pan, estaban con lo demás. Las nuevas del fracaso de la conspiración de Scrope en julio de 1415 le obligaron a esconderse de nuevo. En este tiempo fue cuando Hoccleve escribió su interpelación a Oldcastle para que abandonara sus errores lolardos. Cuando la impresión hecha por Agincourt hubo perdido su primer vigor, los lolardos comenzaron a moverse de nuevo. Un supuesto plan contra el rey cuando estaba en Kenilworth en Navidad de 1416 se le atribuyó a un seguidor de Oldcastle, publicándose nuevas proclamas para el arresto del 'Lollardus Lollardorum'. Se creía que había estado profundamente implicado en las intrigas con los ecsoceses. Su 'secretario y principal consejero', Thomas Payne, un galés de Glamorganshire, fue echado en prisión por el cargo de arreglar la huida del rey Jacobo desde Windsor y a Oldcastle se le atribuyó la instigación del ataque que el duque de Albany y el conde de Douglas hicieron sobre Berwick y Roxburgh en octubre durante la estancia del rey en Francia. Walsingham afirma que dicho ataque se organizó en una entrevista entre William Douglas y Oldcastle en Pontecraft, exhortando a los escoceses a enviar al seudo-rey Ricardo a Inglaterra. Otterbourne añade que los acuerdos entre Albany y el dirigente lolardo cayeron en manos del gobierno. Si el primer escritor ha de ser creído, se escondió durante algún tiempo en la casa de un plebeyo en St. Albans. Su presencia fue finalmente descubierta y la casa rodeada por los siervos del abad. Pero Oldcastle se había escapado, si bien se hicieron con algunos de sus amigos y libros, en los que las imágenes y nombres de los santos y la Virgen habían sido borrados. Pero puede ser dudosa esta información, al menos en cuanto al tiempo asignado, ya que la tradición local declara que estuvo escondido durante un año o más en las marcas galesas entre las colinas entre el Severn y el Vyrnwy. Pero sus enemigos se enteraron de su escondite y hacia finales de año (1417) fue sorprendido por un número de los seguidores de Sir Edward Charlton, quinto lord Charlton de Powis, dirigidos por los hermanos Ieuan ab Gruffydd y Gruffydd Vychan de Garth, cerca de Welshpool. Oldcastle fue apresado tras una desesperada resistencia, en la que varios de ambos lados fueron heridos o cayeron muertos, siendo él gravemente herido. En una versión del relato se dice que una mujer le rompió la pierna con una herramienta mientras él peleaba con sus enemigos. Sus heridas eran tan serias que cuando una orden del regente Bedford (fechada el 1 de diciembre) llegó a Welshpool o Powis Castle, de que si era capturado fuera llevado a Londres inmediatamente, tuvo que hacer el viaje en una litera. Sir John Grey, yerno del señor de Powis, le trasladó a la capital. No se perdió tiempo en llevarlo ante el parlamento el 14 de diciembre, cuando fue sumariamente condenado como traidor proscrito y hereje convicto. Walsingham dice que primero imploró a sus jueces que atemperaran la justicia con misericordia y luego negó su jurisdicción porque el rey Ricardo todavía vivía en Escocia; pero el registro oficial no dice nada de ninguna protesta y nadie se la habría permitido. Fue llevado a la Torre en la 'litera' y de allí el mismo día a la nueva prisión lolarda en St. Giles Fields, donde fue 'colgado y quemado.' Se supone generalmente que fue suspendido horizontalmente con cadenas y quemado vivo, pero las declaraciones de las autoridades son consistentes con que primero fue colgado y luego quemado. El señor de Powis recibió la gratitud del parlamento, pero el pago de la recompensa no había sido completado cuando murió en 1421.

Homenaje a Sir John Oldcastle
Homenaje a Sir John Oldcastle
Oldcastle se casó tres veces. De su primera esposa, Catherine, tuvo un hijo, Henry, y tres hijas, Catherine, Joan y Maud, una de las cuales se casó con un caballero de Kent, Roger, hijo de Richard Cliderowe que fue almirante parlamentario en 1406. Su segunda esposa, cuyo nombre se desconoce, no le dio hijos. De Lady Cobham tuvo una hija que murió joven. Su viuda se casó antes de 1428, por quinta vez, con Sir John Harpeden († 1458), muriendo en enero de 1434 y siendo enterrada en Cobham Church, donde hay una bella placa a su memoria.

Hasta que no pasara el fragor de la batalla no se podía esperar que hubiera un juicio calmado sobre Oldcastle. Sus ortodoxos contemporáneos, que habían visto la tierra moverse bajo sus pies, no fueron indulgentes con su virulento lenguaje y traición. Los mejores de ellos, los eclesiástios, Walsingham y el autor de Gesta Henrici hicieron plena justicia a sus proezas caballerescas y a la rectitud que le recomendó ante el joven príncipe, pero no le perdonaron su herejía. La fiereza que suscitó el odio hacia Oldcastle se refleja en los versos del prior de Lenton. Se creía popularmente que era Elías y que resucitaría al tercer día. Capgrave le acusó de denunciar la propiedad civil y el matrimonio. Con el surgimiento del protestantismo en el siglo siguiente se cambiaron las tornas y Bale, seguido por Foxe, sobrepasó a Elmham mismo en sus invectivas contra los enemigos del 'bendito mártir de Cristo, el buen Lord Cobham.' Pero en la etapa de Isabel la antigua contención contra el caballero hereje todavía coleaba y, por su amistad con Enrique en su desordenada juventud, fue descrito en palabras de Fuller como 'un amigo del alma, un jovial cortesano y para rematar un cobarde.' Aparece en el anónimo Famous Victories of Henry V, escrito antes de 1588, como un cínico camarada del príncipe en sus andanzas y Shakespeare le retrató en el gordo caballero de Enrique IV, reteniendo el nombre en su primer borrador y sustituyéndolo por el de Falstaff en deferencia a las protestas del Lord Cobham de su tiempo y tal vez por el crecimiento de la facción puritana. Aparece en la obra The First Part of the True and Honorauble Historie of Sir John Oldcastle, the good Lord Cobham atribuida a Munday, Drayton y otras dos manos, y también en el poema de John Weever, The Mirror of Martyrs; or the Life and Death of Sir John Oldcastle, que apareció en 1601. En el siglo XVIII volvió a surgir en la controversia entre los defensores y oponentes del derecho divino de los reyes, al apelarse a la carrera del mártir y rebelde lolardo.