Historia
OLEY, BARNABAS (1602-1686)
En 1659 Oley regresó a Gransden, cuando Sir John Hewett de Waresley en Huntingdonshire le dio algún mobiliario, siendo el 9 de julio de 1660 restaurado a su puesto en el colegio por orden del conde de Manchester. Por la 'mediación voluntaria' del arzobispo Sheldon fue presentado el 3 de agosto de 1660 a la tercera prebenda de la catedral de Worcester y el 8 de noviembre de 1679 fue propuesto, por Gunning, su antiguo alumno, a la archidiaconía de Ely. Al año siguiente dimitió de esa promoción por dudas en cuanto a su capacidad para ejercer el cargo, pero retuvo el puesto en Worcester hasta su muerte, siendo entonces 'prebendario senior de venerable memoria' por sus cualidades piadosas y por haber sido el medio de establecer una celebración semanal en la catedral.
Oley editó en 1652 Herbert's Remains, or sundry pieces of that Sweet Singer, Mr. George Herbert, conteniendo A Priest to the Temple, or the country parson, Jacula Prudentum. Prefijado iba un 'bosquejo de la vida y virtudes del autor y las excelencias de ese libro' que fue escrito por Oley aunque sin firmar. En la segunda edición iba un nuevo prefacio firmado por Barnabas Oley y comenzando con una confesión de la autoría del anterior. El manuscrito de The Country Parson fue propiedad del amigo de Herbert, Wodenote, quien 'lo puso en las manos' de Oley y de sus prefacios fueron extraídos algunos de los hechos expuestos en la memoria de Herbert de Izaak Walton. Bajo el cuidado editorial de Oley aparecieron tres volúmenes de las obras de Thomas Jackson, presidente de Corpus Christi College, Oxford, en 1653-57. El primero de ellos (1653) contiene un relato suyo de la obra, reconociendo a Jackson como su 'maestro en teología' y declarándolo 'teólogo de rango y época.' Los tres volúmenes fueron vueltos a publicar en 1673, con una dedicatoria general de Oley a Sheldon, entonces arzobispo de Canterbury, y con un prefacio al lector ampliado y alterado 'de los tres compuestos antes.' Descansa en la debilidad de la memoria de Oley 'por la súbita aparición de una letargia o apoplejía.' Oley fue uno de los encargados por Gunning para clasificar y revisar todos sus papeles, habiendo una larga carta del doctor Roberty Byng a él sobre Ferrar impresa en Life of Ferrar de Peckard. Algunas de sus cartas estuvieron anteriormente en posesión de Bigg, vicario de Great Gransden, y otras están en Clare College.
Los dones caritativos de Oley fueron amplios. A la iglesia de Gransden dio, en vida, el púlpito (1633) y los asientos revestidos en la cancela (1681). Fue el 'primer contribuidor y principal benefactor' de la escuela de ladrillo, 1664, a la que dotó con veinte libras al año. Edificó casas de ladrillo para seis pobres en su propio terreno, prestándolas durante mil años a los custodios venideros de la iglesia por un alquiler nominal; construyó la vicaría con granero, establo, casas y un muro de ladrillo al lado de la calle y contra el cementerio. También dio un acre de tierra para 'ampliar los terrenos comunes en Hanginton Layes' en esa parroquia y seis baldes de cuero para prevenir incendios en la localidad. A King College, Cambridge, dio cien libras para poner doseles y apoyos para los bancos en la capilla y una suma similar a la catedral de San Pablo.
En su testamento, fechado el 23 de mayo de 1684, con la excepción de unos pocos legados específicos, toda su propiedad la destinó a usos piadosos, dejando sólo doce peniques a su hermano, Joseph Oley, y una copia de The Duty of Man a cada uno de sus hijos, al haberles dado grandes sumas en vida. Los libros que había tomado de la biblioteca del doctor Timothy Thurscrosse fueron para la vicaría de North Grimson, Yorkshire, en sucesión. Sus propios libros fueron vendidos y las ganancias para ser gastadas por William Nicolson, obispo de Carlisle, para comprar las obras de ciertos teólogos para tantas parroquias como pudiera.
Sólo dejó ciertos objetos de mobiliario para Sir John Hewett a cambio de los que recibió en 1659. Al deán y capítulo de Worcester dio doscientas libras para reforzar el coro y capilla en el lado este de la catedral; a Clare College dejó cien marcos ingleses para construir una biblioteca y diez libras a los descendientes de John Westley 'ese buen obrero que construyó el colegio', por temer que la omisión de consignar sus cuentas antes de que los monárquicos fueran expulsados de la universidad podría ser perjudicial para sus intereses.