Historia
ONCKEN, JOHANN GERHARD (1800-1884)

En las mentes de Oncken y de su pequeño grupo de discípulos surgieron dudas sobre el bautismo de niños y en 1834, él, junto con su esposa y cinco personas, fueron bautizadas por el bautista Barnas Sears. De esta forma se fundó la primera congregación bautista en Europa continental. Etiquetado como "anabaptista" y al perder su antiguo apoyo y su relación con la sociedad de tratados, fue respaldado por recomendación de Sears por la Baptist Missionary Society. La congregación creció hasta contar con 68 miembros en 1836, entre los cuales Julius Köbner fue uno de los más prominentes. Mediante la distribución de literatura religiosa y sus viajes, sus ideas sobre el bautismo fueron ampliamente conocidas, por lo que en 1837 una pequeña congregación se fundó en Berlín, bajo el liderazgo de Gottfried Wilhelm Lehmann. Ese mismo año, a causa de un desorden público, Oncken fue encarcelado durante cuatro semanas en Hamburgo y sus seguidores quedaron esparcidos; pero los refugiados se convirtieron en propagandistas por donde fueron. De este modo resultaron nuevas congregaciones; principalmente, en Stuttgart y Oldenburg, 1838, y la primera congregación bautista en Dinamarca, 1839-40, quedando abierto el camino para la expansión a Suecia. En 1849, en una conferencia general en Hamburgo, hubo 56 delegados representando a 37 congregaciones bautistas, con más de 2.000 miembros y en la misma Oncken efectuó la organización de las Congregaciones Unidas de Cristianos Bautizados en Alemania y Dinamarca, según el orden de los independientes. Oncken entonces viajó por Inglaterra y América y realizó viajes incluso hasta Rusia, levantando un fondo para una capilla central en Hamburgo. Esta capilla fue ampliada y reconstruida en 1867. Cuando se celebró el veinticinco aniversario en 1859, los siete miembros originales habían aumentado a 1.288. La última parte de la vida de Oncken se vio ensombrecida por una controversia sobre política eclesiástica. En contraste con los independientes y bautistas de Inglaterra y América, Oncken pretendía una unión más estrecha de las congregaciones alemanas, pero a pesar de todos sus esfuerzos en esa dirección no pudo evitar la marea de descentralización. Sus seguidores se vieron amenazados con una división durante un tiempo, aunque al menos se evitó una separación, cuando Oncken se sometió a la oposición.