Historia

OPTATO DE MILEVI

Optato de Milevi, obispo de esa ciudad en Numidia, fue el autor de una reconocida obra titulada De schismate Donatistarum adversus Parmenianum. Agustín, en su obra contra Parmeniano, le denomina 'obispo de Milevi de venerable memoria' y Fulgencio le pone al lado de Agustín y Ambrosio, como defensor de la fe católica. Aparte de su libro nada se sabe de su vida. Según Jerónimo, su obra la escribió en los reinados de Valentiniano y Valente (364-375); el hecho de que Optato se refiera a que la persecución de Maximiano ocurrió sesenta años antes, nos permite fecharla hacia el año 368. Es verdad que habla (ii. 3) de Siricio como obispo de Roma, que no lo fue hasta el 384, pero esas palabras fueron consideradas una interpolación incluso por eruditos antiguos. Parece que la obra consistía de seis libros, siendo conocida por Jerónimo en esa forma; el séptimo es una adición independiente, que posiblemente fue escrita por Optato mismo el año 384, cuando pudo haber revisado la obra entera. Se trata de una respuesta desde el lado católico al tratado perdido del donatista Parmeniano, siendo una de las más importantes fuentes para la historia de la controversia.

La obra está escrita en un tono conciliatorio y aunque el autor lanza graves acusaciones contra sus oponentes, se retrae a sí mismo, considerando que son sus hermanos cristianos. Sabe diferenciar entre herejes y cismáticos, siendo los primeros los 'falsificadores y desertores del credo', no siendo cristianos en consecuencia, mientras que los donatistas son cristianos rebeldes. Los herejes no tiene el verdadero bautismo, ni el poder de las llaves, ni adoración verdadera, pero los donatistas, aunque están fuera de la Iglesia católica, 'derivan sus sacramentos de la fuente común'. Por lo tanto, va más lejos de lo que fue Cipriano en los últimos días de la controversia novaciana, al negar la legitimidad de la fe y los sacramentos de los cismáticos, poniéndolos al mismo nivel que a los herejes. Sin embargo, Optato se apresura a decir que la posesión de esos dones por los cismáticos es infructuosa, al ser una 'cuasi-iglesia'. Las marcas características de la verdadera iglesia son, primero la posesión de los sacramentos, siendo aquí Optato confuso si no contradictorio; segundo, la catolicidad en extensión, mientras que los donatistas sólo están en África, aparte de una pequeña colonia en Roma. En ambos puntos prepara el camino para Agustín sobre la doctrina de la Iglesia, lo cual constituye su importancia para la historia del dogma. De nuevo toma una dirección distinta a Cipriano en su doctrina de la santidad de los sacramentos, resumida en la proposición 'los sacramentos son santos en sí mismos, no por la santidad de los hombres.' Esta afirmación de la objetividad de los sacramentos, fue de fundamental importancia para el desarrollo de la doctrina occidental. Otra parte del argumento muestra que la idea de Cipriano sobre la unidad del episcopado, resumida y representada en la cátedra de Pedro, era todavía aceptada y acogida en África. Donde Parmeniano enumera seis 'dones' de la Iglesia (porciones esenciales de su investidura), Optato admite sólo cinco; cathedra, unidad ecuménica; angelus, obispo legítimo; spiritus; fons, verdadero bautismo y sigillum, credo ortodoxo de la Trinidad. En oposición a los donatistas, que negaban la autoridad del Estado sobre sus acciones eclesiásticas, expuso la proposición que después sería tan dañina: 'El Estado no está en la Iglesia, sino la Iglesia en el Estado, que es el Imperio Romano.' El libro séptimo muestra una actitud más conciliadora que los otros, siendo la concepción de la unidad de la Iglesia aún más fuertemente subrayada.