Cornelis Willem Opzoomer, teólogo holandés, nació en Rotterdam el 20 de abril de 1821 y murió en Osterbeek el 22 de agosto de 1892.
Cornelis Willem OpzoomerEducado en la escuela superior en Leiden, fue profesor de filosofía en la universidad de Utrecht a la edad de 24 años. La jurisprudencia era su especialidad, pero se distinguió también en literatura oriental y clásica, arte y filosofía, pero es en su especialidad para la apologética, al reconciliar la relación conflictiva de ciencia con religión, por lo que es mencionado aquí. Cuando llegó a Leiden era un joven entusiasta de la confesión reformada, pero pasó por la influencia de la heterodoxia de la teología de Groningen sobre la infalibilidad de las Escrituras y pronto se vio envuelto en una violenta controversia, como indica su Antwoord aan Isaac Da Costa, ter wederlegging van het stukje: Rekenschap van gevoelens (1843). Con el avivamiento de la apologética, Opzoomer distinguió lo actual de lo ideal en el cristianismo; para lo primero demandó la prueba histórica y se identificó con la escuela de Tubinga; para lo segundo no demandó sino bases racionales. Recomendó sinceramente el sistema y método de K. Krause, ganándose la acusación de archi-hereje y panteísta. De leer van God bij Schelling, Hegel, en Krause fue un esfuerzo para establecer la fe cristiana sobre bases filosóficas. Enseguida provocó un mayor antagonismo al volverse de la especulación a la experiencia, filosofía y lógica inductiva de John Stuart Mill como método, no sólo para el pensamiento sino también para la ética, a causa de los resultados de la ciencia natural. El fruto de su investigación resultó en De twijfel des tijds, de wegwijzer der tockomst (1850); De weg der wetenschap (Utrecht, 1851); Het wezen der kennis (Ámsterdam, 1863); Wetenschap en Wijsbegeerte (1857); Geschiedenes der Wijsbegeerte (1860) y Een nieuwe kritiek der wijsbegeerte (1871). Fue acusado de ser un predicador del sensualismo y de una moralidad grosera (Het teeken des tijds, 1858), pero injustamente, porque dio al empirismo una nueva aplicación al complementar la percepción sensual como la única fuente de la ciencia natural, con una percepción espiritual independiente subjetiva. Se propuso construir una teoría del universo que poseyera certeza científica, surgida de la experiencia inmediata y de la lógica, con los materiales de los que distinguió las sensaciones sensuales, estéticas y morales como mutuamente independientes, a las que añadió una cuarta, esto es, "la sensación religiosa" (De waarheid en hare kenbronnen, 1859). La posición de Opzoomer enseguida ganó partidarios; su aula de clase se abarrotó y por su profundo pensamiento, clara presentación y brillante retórica se convirtió en el dirigente de los liberales y uno de los fundadores de la teología moderna en su propia tierra. También se propuso popularizar la filosofía entre el laicado (Cartesius, 1861) y también la ciencia (Natuurkennis en Natuurpoezie, 1858).
La presuposición fundamental de la original filosofía religiosa de Opzoomer fue la veracidad de la religión y la imposibilidad de concebir una contradicción esencial entre religión y ciencia. Al principio afirmó un monismo en el que identificó fe y razón. Presupuso una conciencia supersensual y, a través de un minucioso análisis de la misma, imaginó levantar una conciencia de lo absoluto. La existencia de Dios, la libertad ética, la conciencia de pecado y la inmortalidad las desarrolló desde la concepción del ser infinito. Rechazó el antropomorfismo y los milagros al resolver la antítesis del deísmo y el panteísmo, la trascendencia y la inmanencia, lo natural y lo sobrenatural, en la realización de que lo finito está totalmente condicionado por lo infinito. La ética es sólo una emanación de la fe religiosa (Het wesen der deugd, 1848; De wrucht der godsdienst). Sin embargo, con la revolución de su posición filosófica desechó la identidad fe y conciencia. La fe declara el dictum Dios reina, la ciencia responde a la cuestión de cómo reina. La religión era adaptable a todas las teorías científicas y los ataques de la ciencia se debían a la adherencia de la religión a una hipótesis anticuada. El postulado del empirismo era la ley de causación, en el conocimiento científico y también en la realidad histórica, cuya aplicación era imperativa sobre la narrativa bíblica. Excluyó los milagros de lo espiritual y lo material y en el nombre de la religión desterró el libre albedrío. En la expulsión de lo no científico de la religión vio a ésta no sólo completa sino también la reconciliación de fe y ciencia y el advenimiento de otra Reforma (De geest der nieuwe richting, 1862; De godsdienst, 1864). Presidió la primera asamblea de la Unión Protestante Holandesa, organizada contra los conservadores por la exclusión, en 1857, de la instrucción religiosa en las escuelas estatales. Soñaba que la Iglesia del futuro estaría basada en la piedad solamente y abarcaría a todos los cristianos. El enemigo más peligroso lo veía en el escepticismo, que atacó como insostenible e irrazonable y además expuso cómo casi la religión filosófica delimita con la certeza científica si se emplean los métodos de las ciencias, viendo que la ciencia por sí misma se atreve a concluir sobre la realidad de la existencia únicamente desde la percepción. Estimó las matemáticas y la poesía como elementos dignos de los sistemas científicos y religiosos. Deploraba una ciencia materialista y percibía en una evolución científica parcial una penumbra de pesimismo y de amenaza para la cultura. Sólo la unión armoniosa de ciencia y religión satisfaría todas las demandas de la vida y por tanto para él la filosofía era la ciencia soberana que era capaz de reconciliar al hombre consigo mismo.