Historia

O'REGAN, ANTHONY (1809-1866)

Anthony O'Regan, tercer obispo católico de Chicago, nació en Lavallevoe, Irlanda, en 1809 y murió en Londres el 13 de noviembre de 1866.

Anthony O'Regan
Anthony O'Regan
Recibió una buena educación, decidiendo ser sacerdote para lo cual ingresó en Maynooth College, donde pasó ocho años estudiando. Poco después de su ordenación fue nombrado profesor en el colegio arzobispal de Tuam, St. Jarlith, y tras ocupar el puesto dos años fue presidente de la institución. Obtuvo una alta reputación como erudito y educador y su fama llegó a América; en 1849 el arzobispo Kenrick de St. Louis le invitó a ocupar el cargo del nuevo seminario teológico de St. Louis en Carondolet, Missouri. El doctor O'Regan aceptó la invitación y se convirtió en superior y profesor del seminario. En 1854 fue nombrado obispo de Chicago, pero rehusó el nombramiento y devolvió los documentos a Roma. De nuevo se le enviaron las bulas y en deferencia aceptó, siendo consagrado por el arzobispo Kenrick el 25 de julio de 1854, en la catedral de St. Louis. Chicago era entonces una pequeña ciudad y había pocas iglesias o sacerdotes. El obispo O'Regan comenzó a adquirir propiedades, de lo cual la diócesis de Chicago se benefició. En el corto tiempo de su episcopado además de comprar terrenos para construir iglesias e instituciones eclesiásticas, compró el terreno para Calvary Cemetery, construyendo una elegante residencia episcopal y trayendo a los jesuitas y redentoristas a la diócesis. Sin embargo, su administración no fue fructífera. Tuvo gran oposición de su clero, viéndose envuelto en ciertas dificultades que le desanimaron, haciéndole sentir que su utilidad en la diócesis estaba siendo obstaculizada. Visitó Roma en 1856 y pidió al papa que aceptara su renuncia. Presentó tan convincentes argumentos que finalmente pudo dimitir, fijando su residencia en 1858 en Michael Grove, Brompton, Londres, donde residió con el título de obispo de Dora. Dejó una considerable fortuna y legó una suma de dinero para la educación de sacerdotes para la diócesis de Chicago y Alton y otra suma para la construcción de un hospital católico en la ciudad de Chicago. El resto de su fortuna lo destinó a instituciones educativas en Irlanda. Fue un hombre de gran resistencia física, concienzudo estudiante y profundo erudito. Escribió considerablemente, pero nunca publicó sus obras.