Otfrid de Weissenburg fue un poeta alemán del siglo IX. Hubo dos monjes con este nombre en el monasterio de Weissenburg en Speyergau, bajo el abad Grimald, pero es totalmente dudoso saber cuál de ellos escribió el original de los dos documentos preservados en la copia de Weisenburg, uno sin fechar y el otro en el año 851. Ambos han de ser distinguidos del Otfridus mencionado en un fragmentario poema latino de Weissenburg, que está fechado a comienzos del siglo X. El conocimiento sobre Otfrid, el primer poeta en alto alemán, se reduce a la escasa información obtenida en las 7.416 líneas de su Liber Evangeliorum y su dedicatoria latina al arzobispo Liutberto. El dialecto franconio meridional, en el que está escrito el poema, era sin duda la lengua materna de Otfrid, de lo que se deduce que hubo de nacer cerca de Weissenburg, aunque parece que estudió en Fulda, bajo Rabán Mauro y Salomón. Esto debió de ser antes del 838, pues en ese año Salomón fue nombrado obispo de Constanza. Otfrid fue probablemente ordenadosacerdote a su vuelta a Weissenburg, donde concibió el plan para escribir su poema. Lo hizo en parte para contrarrestar la influencia de himnos paganos y seculares, que eran del desagrado de ciertos hombres aprobados, obviamente de rango eclesiástico, y en parte porque sus hermanos y una matrona de edad, llamada Judit, le alentaron a hacer una traducción parcial de los evangelios. Lo hizo principalmente para sus compañeros monjes, adaptándolo sólo para los laicos en tanto pudieran leer. De las porciones narrativas de los evangelios, Otfrid escogió aquellos pasajes señalados como lecturas por la Iglesia, aunque en su arreglo no siguió el orden eclesiástico del año. Incorporó material de los apócrifos, Padres de la Iglesia y teólogos medievales, especialmente de estos últimos para las interpretaciones 'místicas', 'espirituales' y 'morales', de ciertos sucesos narrados en la Biblia. Fue influenciado principalmente por las homilías de Gregorio Magno, ciertos escritos de Agustín, comentarios de Rabán Mauro, de Pascasio Radberto sobre Mateo, de Alcuino sobre Juan y de Beda sobre Mateo, Lucas y Juan, extrayendo todo este material, con toda probabilidad, de algún compendio de todas esas fuentes.
Fragmento del Evangeliorum de Otfrid, siglo IX. Viena
El poema está dividido en cinco libros, supuestamente para la purificación de los cinco sentidos. El primero está dedicado al nacimiento y bautismo de Cristo, el segundo a su vida, desde la tentación a la sanidad del leproso tras el Sermón del Monte, el tercero a milagros seleccionados hasta la sentencia a muerte del sumo sacerdote, el cuarto a la pasión y el quinto a la resurrección, ascensión y juicio final. Todos los libros están divididos en capítulos, que no fueron invariablemente escritos en el orden presente. Aunque la obra es el primer ejemplo de antiguo alto alemán, esta forma de poesía no era una innovación. Los modelos más antiguos de Otfrid habían derivado su forma de Francia, estando no sólo el sistema de rimas en agudo contraste con la aliteración germana, sino que los versos tienen cuatro acentos en lugar de dos. Sin embargo, en las partes más antiguas del poema hay huellas claras de la antigua poesía germánica de dos acentos con aliteración. El sistema de cuatro acentos, sin duda, surgió en Alemania, así como la estrofa de Otfrid, que consiste de dos líneas, cada una compuesta de dos medias líneas armonizando en rima y con cuatro acentos. Esta estructura se puede ilustrar por el siguiente ejemplo (i. 19):
Tras años de duro trabajo sobre el Liber evangeliorum, Otfrid tenía una copia del poema preparado por dos escribas, que él revisó de su propia mano y proporcionó al mismo tiempo cada semi-verso con sus acentos. Este autógrafo está preservado en el Codex V(indobonensis), pariente del P(alatinus) y del fragmentario D(iscissus). El manuscrito F(risingensis) no contribuye a la determinación textual. Otfrid envió copias del poema al rey Luis el Germánico, al arzobispo Liutberto de Maguncia, al obispo Salomón de Constanza y a los monjes Hartmuat y Wehrinbraht de Saint Gall, tal como aclara el prefacio de las epístolas en V y P. Esas epístolas sirven para fechar el Liber Evangeliorum entre los años 863 y 871, pues Liutberto era arzobispo en el año 863, Salomón murió en el 871 y al año siguiente Hartmuat fue nombrado abad de Saint Gall.
No hay huella demostrable de la influencia de Otfrid sobre escritores posteriores, permaneciendo su obra desconocida hasta 1495, cuando Trithemius aludió repetidamente a ella. El manuscrito F fue descubierto por Beatus Rhenanus en 1531 y cuarenta años más tarde Flacius Illyricus y Pirminius Gassar editaron el P, que estaba entonces en posesión de Ulrich Fugger. No es difícil explicar la poca popularidad del Liber Evangeliorum. Otfrid dedicó menos interés a los hechos de Cristo que a su interpretación simbólica, derivando las cuestiones dogmáticas de ello. Preocupado por la ortodoxia y fuertemente equipado de ciencia teológica, escribe para los entendidos. Su entusiasmo nacional y su interés puramente humano que halla expresión en ejemplos emotivos ocasionales, no puede esconder su melancolía, su prolijidad árida y su ingenuo alegorismo. Estéticamente, la obra es un híbrido teológico en torpe verso, que no es ni épico ni una serie de himnos piadosos, pero históricamente es un indicador de la enseñanza clerical del periodo carolingio. Lingüísticamente es casi la única fuente para un cierto conocimiento de la métrica, sintaxis y ortografía del antiguo alto alemán.