Historia

OTTO DE BAMBERG (c. 1060-1139)

Otto de Bamberg, apóstol de Pomerania, nació en Suabia hacia el año 1060 y murió en Bamberg, a 53 kilómetros al norte de Nuremberg, el 30 de junio de 1139. Destinado a la vida eclesiástica desde sus primeros años, llegó a la corte del duque polaco Ladislao cuando todavía era joven, servicio que cambió antes del año 1090 por el del emperador Enrique IV. Parece que fue canciller en el 1101 y al año siguiente obispo de Bamberg. Aunque recibió su investidura de Enrique IV le fue imposible conseguir la consagración hasta 1105, siendo consagrado en Roma al año siguiente. Sin embargo, Otto nunca fue partidista en política, permaneciendo no sólo agradecido a Enrique IV sino fiel a Enrique V, a pesar de la suspensión del sínodo de Friztlar en 1118. Tres años más tarde fue un sincero abogado de la paz y de la conferencia celebrada en Würzburgo. Durante el periodo de batalla religiosa, Otto se dedicó mayormente a la administración de su diócesis, aumentando sus territorios, castillos, iglesias y especialmente sus monasterios, de los que construyó o restauró más de veinte. En su ancianidad fue llamado para intervenir en el establecimiento de la paz religiosa, abriendo por el tratado con Polonia de 1120 a Pomerania al cristianismo. Tras los sucesivos esfuerzos fallidos de Boleslao III de Polonia para establecer un clero polaco e italiano en Pomerania, solicitó ayuda alemana y en acuerdo con el papa, Enrique V y los príncipes alemanes, recayó la elección en Otto. En mayo de 1124 el obispo dejó Bamberg, saliendo para Pomerania y tras bautizar a varios miles de convertidos cerca de Pyritz, llegó a la capital pomerana, Cammin, donde la duquesa le recibió tan cordialmente como el duque había hecho. Tras tiempos de peligro en la rica ciudad comercial de Julin, el cristianismo halló hueco y entonces Otto se adentró en Kolberg y Belgard. Durante su gira estableció once iglesias en nueve ciudades y bautizó a más de veintidós mil personas, regresando en febrero de 1125 desde Pomerania a Bamberg. Sin embargo, el paganismo permaneció, siendo adoradas en Stettin las antiguas deidades, además del Dios de Otto. Tres años después, Otto regresó a Pomerania, rescatando un número de cautivos en Demmin, en la frontera con Mecklenburg y convirtiendo a todos los nobles de la tierra mediante un poderoso sermón en Usedom. Tras fundar nuevas iglesias en Wolgast y Gutzkow y fortalecer la fe en Stettin y Julin regresó a Bamberg hacia Navidad, donde desempeñó sus deberes como obispo y príncipe hasta su muerte.