Historia

OTTO DE FREISING (c. 1111-1158)

Otto de Freising, obispo de esa ciudad, nació entre 1111 y 1115 y murió en el monasterio de Morimund (en Morimont, diócesis de Langres, Borgoña) el 22 de septiembre de 1158.

Otto de Freising, vidriera del siglo XIII
Otto de Freising,
vidriera del siglo XIII
Era de noble linaje por parte de padre y madre, siendo destinado cuando todavía era niño al servicio de la Iglesia y llegando a ser abad de Klosterneuburg, cerca de Viena. Los ingresos obtenidos le permitieron estudiar durante varios años en París y adquirir todo el conocimiento de su tiempo, si bien no se sabe quiénes fueron sus profesores, a pesar de la evidente influencia ejercida sobre él por Gilbert de la Porrée, a quien debió visitar en Chartres. También conoció los escritos de Hugo de San Víctor, a quien pudo haber escuchado en París. A su regreso de Francia, Otto, con quince destacados clérigos, visitó el monasterio cisterciense de Morimund y allí, en 1134, ingresó junto con sus compañeros en la orden. En poco tiempo, aunque no antes de la segunda mitad de 1136, fue escogido abad. A la muerte de Enrique, obispo de Freising, el 9 de octubre de 1137, los canónigos de Freising le eligieron su sucesor. Al año siguiente fue a Freising, siendo consagrado. Entre 1143-46, durante el turbulento reinado de Conrado III, Otto escribió sus ocho libros de crónicas, con el título De duabus civitatibus (edición de R. Wilmans, MGH. Script., XX, 1868, páginas 83 y sig.), describiendo el conflicto entre la ciudad de Dios y la ciudad del diablo. En esa obra, Otto seguía a Agustín y como segundo modelo a Orosio. La crónica abarca desde la creación hasta el año 1146 en siete libros, siendo sus principales fuentes Orosio, Eusebio traducido por Rufino, y la crónica de Frutolf-Ekkehard hasta el año 1146. La única característica de la obra es la búsqueda de la causa y el efecto, comparada con la mera serie de acontecimientos expuesta por otros cronistas. Añadió un octavo libro sobre el Anticristo y el juicio final.

En 1147-48 tomó parte en la desastrosa cruzada de Conrado III, mandando una división que se separó del grueso del ejército y marchó por los países costeros de Asia Menor, donde fue aniquilada. Empobrecido y soportando las mayores privaciones, el obispo escapó a una localidad marítima, desde donde zarpó hacia Tierra Santa, visitando Jerusalén y otros lugares sagrados y regresando a Francia con Luis VII. Es incierto si llegó a estar con Bernardo de Clairvaux en 1150, de quien llevó una carta para Conrado. Tras su regreso a Alemania estalló la guerra con los güelfos de nuevo, pero con la ascensión de Federico I en 1152 acabó la larga batalla, pudiendo trabajar Otto por la paz y empleándose en los deberes de Estado, con más frecuencia que en el anterior reinado. Desde 1157 hasta su muerte escribió los dos libros de historia sobre su sobrino, el emperador Federico I; el primero narra los sucesos desde el comienzo de la batalla entre el emperador y el papa, bajo Enrique IV hasta la muerte de Conrado III y el segundo se extiende desde 1152 hasta el otoño de 1156; la obra en conjunto es de nítido valor.

Cuando en el verano de 1158 el emperador fue con un gran ejército a Italia se distanció de Otto, quien fue a Francia para asistir a un concilio general de los cistercienses. En el camino visitó su antiguo monasterio de Morimund, donde enfermó y murió. Su Gesta Friderici I se la encomendó a su capellán, el canónigo Rahewin, para que la continuara, por lo que los dos últimos libros de esta historia recibieron de Otto, como mucho, sólo la compilación preliminar del material. Otto era de carácter amigable y su posición fue siempre la de mediador. Fue una fortuna para él que nunca tuviera que elegir entre Federico I y Alejandro III, como habría sido el caso de haber vivido hasta el cisma de 1159. Aunque era un estricto cisterciense, estableció en su diócesis un monasterio premonstratense y dos benedictinos, siéndole debido el honor de haber introducido la filosofía en el de Freising.