Historia
OTTO, RUDOLF (1869-1937)
- Primeros años y carrera académica
- Actividad académica
- Influencias de Schleiermacher
- La idea de lo santo
- Últimas obras

El padre de Otto fue fabricante, pero de sus primeros años se sabe poco, salvo que fue educado en el gymnasium en Hildesheim, antes de ser estudiante de teología y filosofía en la universidad de Erlangen y posteriormente en la de Gotinga, donde desempeñó la tarea de Privatdozent en 1897, enseñando teología, historia de las religiones e historia de la filosofía. En 1904 fue designado profesor de teología sistemática en Gotinga, un puesto que mantuvo hasta 1914, cuando fue profesor de teología en la universidad de Breslau. En 1917 era profesor de teología sistemática en la universidad de Marburgo y durante un año (1926-27) fue rector de la universidad. Se retiró de su cargo universitario en 1929, aunque continuó viviendo en Marburgo el resto de su vida. Otto extrajo tiempo de sus obligaciones académicas, más por sentido del deber que por preferencia, para participar en los asuntos públicos y comunitarios. Fue miembro del parlamento prusiano desde 1913 a 1918 y de la cámara constituyente en 1918, donde ejerció una influencia liberal y progresista. Más tarde estuvo involucrado con las cuestiones políticas de la república de Weimar. También participó ampliamente en actividades cristianas ecuménicas, tanto en la comunidad cristiana como con otras religiones.
Actividad académica.
Lo que inicialmente impulsó a Otto a investigar en la experiencia del hombre sobre lo santo, fue un interés específicamente cristiano, incluso protestante, que se había despertado en él mientras estudió la vida y obra de Lutero. Este interés por elucidar el carácter distintivo de la interpretación religiosa del mundo se refleja en su primer libro, Die Anschauung vom heiligen Geiste bei Luther (1898). Su investigación la iba a ampliar en otro titulado Naturalistische und religiöse Weltansicht (1904), en el que contrastaba las formas naturalistas y religiosas de interpretar el mundo, indicando primero su antítesis y planteando luego la cuestión de si las contradicciones podían o debían ser reconciliadas. Otto se resistió a una reconciliación fácil entre la idea del mundo ofrecida por la ciencia y por la religión, pero igualmente se opuso a la hostilidad religiosa hacia la ciencia y de los científicos hacia la religión. Las dos perspectivas, insistió, han de ser aceptadas y consideradas, pues ambas pretenden desvelar el mundo en el que los hombres viven. Sin embargo, es claro que la intención principal de Otto era justificar y clarificar que la interpretación religiosa del mundo, incluso en su aspecto racional, comunica al hombre una particular dimensión del entendimiento que está más allá de los descubrimientos de la ciencia. Cinco años más tarde llegaría su obra Kantische-Fries'sche Religionsphilosophie (1909), una discusión del pensamiento religioso de los filósofos Immanuel Kant y Jacob Friedrich Fries, en el que busca especificar la clase de racionalidad que es apropiada para la investigación religiosa. Durante 1911-12 emprendió un largo viaje, visitando muchos países, comenzando con el norte de África, Egipto, Tierra Santa, continuando por la India, China y Japón, y regresando vía Estados Unidos. Esas experiencias le sirvieron para situar su problema en un contexto mundial, llevándole a una exploración de las diversas maneras en las que la respuesta religiosa se ha manifestado entre las diversas religiones del mundo. Demostró estar bien equipado para tal investigación, por su dominio de las lenguas y su conocimiento de la historia de las religiones. Además de moverse como pez en el agua con las lenguas de las religiones del Extremo Oriente, había aprendido suficiente sánscrito para traducir antiguos textos hindúes al alemán y para escribir varios volúmenes comparando al cristianismo con el hinduismo.
Influencias de Schleiermacher.
El mentor inicial que guió a Otto en su investigación del carácter específico de la respuesta religiosa fue el eminente filósofo y teólogo alemán Friedrich Schleiermacher. Especialmente su obra más temprana y concretamente el libro Über die Religion. Reden an die Gebilden unter ihren Verächtern (1799), al que Otto prestó particular atención. Lo que le apeló en esta obra fue la manera nueva de Schleiermacher de percibir la religión como un sentimiento único de conciencia, distinto de los modos de percepción éticos y racionales, aunque no exclusivos de ellos. Schleiermacher, posteriormente, hablaría de este sentimiento único como 'sentimiento de absoluta dependencia'. Otto quedó profundamente impresionado por esta definición, atribuyendo a Schleiermacher el redescubrimiento del sentido de lo santo, en la edad posterior a la Ilustración. No obstante, luego criticaría la formulación, porque Schleiermacher había puesto de relieve nada más que una analogía estrecha con el sentimiento ordinario o 'natural' de dependencia. La 'dependencia absoluta' la sustituyó Otto por el 'sentimiento de criatura'. El sentimiento de criatura es un primer y subjetivo efecto concomitante de otro sentimiento religioso, que lo refleja como una sombra, aunque en sí mismo, indudablemente, tiene una referencia inmediata y primaria a un objeto fuera de sí mismo. Otto llamó a este objeto 'lo numinoso', o 'lo totalmente otro', es decir, lo que trasciende totalmente la esfera mundana, pareciéndose a lo 'sobrenatural' y 'trascendente', en el uso tradicional.
La idea de lo santo.
Varias influencias habían repercutido sobre la reflexión de Otto en el paso de los años, ayudándole a reformular la categoría religiosa que le llevaría más allá de Schleiermacher. Su profesor en Gotinga, Albrecht Ritschl, había situado la religión en la esfera del juicio de valores, mientras que su colega teológico en Gotinga, Ernst Troeltsch, buscó en lo religioso a priori la base de la interpretación religiosa. Otto quedó impresionado por la perspicaz profundidad de William James en The Varieties of Religious Experience (1902), aunque halló el método empírico de James inadecuado para interpretar tal fenómeno. Otto se sintió particularmente atraído por el pensamiento de J. F. Fries, cuya noción de Ahndung (forma obsoleta de Ahnung, literalmente 'presentimiento' o 'intuición'), un anhelo que produce el sentimiento de la verdad, le abrió un camino para tratar con el fenómeno religioso de forma sensible y apropiada. Esos 'sentimientos de verdad' son los que esquematizó en La idea de lo santo. En esa obra Otto era consciente de que estaba yendo más allá de sus anteriores esfuerzos, al explorar más específicamente los aspectos no racionales de la dimensión religiosa, para lo cual acuñó el término 'numinoso', del latín numen.
'Lo numinoso elude la formulación precisa en palabras, igual que la belleza de una composición musical no racional elude el análisis conceptual completo, de ahí que deba ser discutido en términos simbólicos.'
'Estamos tratando con algo para lo cual hay una sola expresión apropiada, mysterium tremendum...'
Últimas obras.
El método que había desarrollado en La idea de lo santo, lo empleó en tres grandes publicaciones que vinieron después: West-Östliche Mystik (1926), Die Gnadenreligion Indiens und das Christentum (1930) y Reich Gottes und Menschensohn (1934). El interés de Otto para experimentar lo numinoso le dio motivo para experimentar con nuevas formas de liturgia que proporcionaran urgencia y vivificación a tales experiencias en los cultos de adoración protestantes, bajo condiciones controladas críticamente. Aquí empleó un 'sacramento del silencio' como fase culminante, un tiempo de espera comparable al momento de silencio de los cuáqueros, que reconoció haberle sido de estímulo para su propia innovación. Otto estimó todas las religiones seriamente como ocasiones de experimentar lo santo, yendo más allá de su propia fe histórica como cristiano, para involucrarse en encuentros frecuentes con personas de otras tradiciones religiosas. Tuvo mucho respeto por las características distintivas de las diversas religiones, resistiéndose a universalizar la religión en el sentido de reducirlas todas a un común denominador. Impulsó fuertemente el intercambio entre representantes de las diversas religiones, plasmándose este impulso en la creación en Marburgo de la Colección Religiosa de Símbolos y Rituales del Mundo, con el propósito de investigar y promover el establecimiento de una Liga Inter-religiosa que fuera 'un intercambio cultural en el que lo más noble... de nuestro arte y ciencia y de nuestra herencia espiritual fuera mutuamente interpretado y compartido.'