Historia
PABLO DE SAMOSATA
La enseñanza de Pablo de Samosata es como sigue: Padre, Hijo y Espíritu Santo son una persona y aunque en Dios el Logos (Hijo) y la 'Sabiduría' (Espíritu Santo, en Pablo el Logos es idéntico con la 'Sabiduría') pueden distinguirse, sin embargo permanecen como cualidades de Dios. Dios envió al Logos de sí mismo desde la eternidad e incluso lo engendró, por lo cual el Logos puede ser denominado 'Hijo' y tiene existencia, aunque permanece como un poder impersonal. El Logos, que no puede ser manifestado, obró en los profetas, más aún en Moisés y sobre todo en el hijo de David nacido del Espíritu Santo de la Virgen María. El Redentor es, por tanto, humano en esencia y procede 'de aquí', mientras que el Logos obra en él 'desde arriba'. La unión del Logos con el hombre Jesús ha de considerarse una inhabitación (con una referencia de Pablo a ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que hace las obras.[…]Juan 14:10), por lo que el Logos es en Jesús lo que el apóstol llamó 'hombre interior' en el cristiano. Por otro lado, ya que el Logos no mora esencialmente en Jesús, los dos han de ser distinguidos, siendo el Logos más grande. María no dio a luz al Logos, sino a un hombre esencialmente como los otros hombres y el hombre, no el Logos, fue ungido con el Espíritu en el bautismo. A la vez, Jesús fue hecho peculiarmente digno de la gracia divina, siendo consecuentemente preservado del pecado. A consecuencia de su capacitación mental y su voluntad, Jesús fue como Dios y uno con él, no solo siendo sin pecado, sino también venciendo por su lucha y sufrimiento el pecado del primer padre de la humanidad. Al progresar Jesús éticamente de manera sostenida, el Padre le invistió con poderes milagrosos, de manera que se convirtió en el redentor y salvador de la humanidad, quedando inseparablemente unido con Dios para siempre, recibiendo como recompensa de su amor un 'nombre que es sobre todo nombre' y el poder de juzgar. Ha ido entronizado en honor divino, por lo que puede ser denominado 'Dios nacido de la virgen'. Su preexistencia puede ser postulada sobre la base de la presciencia y la profecía y en similar modo puede ser contemplado como nacido por la gracia de Dios. Indudablemente Pablo de Samosata, en su idea del bautismo, reconoció un grado especial de la inhabitación del Logos en el hombre Jesús, sosteniendo que Jesús no fue Cristo hasta su bautismo. En sus polémicas quiso mostrar que la creencia de que Jesús era por naturaleza Hijo de Dios llevaba al diteísmo, oponiéndose abiertamente a los exégetas de Alejandría y quitando de la liturgia todos los Salmos en los que la divinidad esencial de Cristo fuera mantenida. Mientras que las doctrinas de Pablo de Samosata muestran claramente una continuidad con las de Hermas y Teodoto, él no sólo adoptó la terminología corriente de su época, sino que también dio un fundamento filosófico, ético y bíblico al antiguo tipo heterodoxo de doctrina. Aunque en cierto sentido fue anticipado por la complicada teología de Orígenes y también tal vez por los alogos de Asia Menor y los teodocianos de Roma, su desarrollo de la naturaleza y voluntad en las personas, y el reconocimiento de la divinidad de Cristo únicamente a partir de su unión con la voluntad divina, permanece casi solo en toda la literatura dogmática de las iglesias orientales de los tres primeros siglos. Pablo de Samosata se caracteriza por su consciente sustitución de la historia y la ética por la metafísica, así como por su rechazo de la dogmática platonizante. Aunque consideró que la peculiar divinidad de Jesús consistía en su actitud y voluntad, más que en su naturaleza, sostuvo que el Espíritu y la gracia de Dios reposaban en medida especial (de acuerdo con las divinas promesas) sobre Cristo, como objeto peculiar de la predestinación de Dios, siendo la actividad y vida de Cristo en Dios y con Dios, única. Mediante esta teoría dejó sitio para una vida humana.
No obstante, Pablo enseñó un Hijo eterno de Dios y una inhabitación de ese Hijo en Jesús; proclamó la divinidad de Cristo, sostuvo la doctrina de las dos personas (Dios y Jesús) y como los teólogos alejandrinos rechazó el sabelianismo. El mismo sínodo de Antioquía que le condenó, supuestamente rechazó el término homoousios en deferencia a él, sobre la base de que (según Atanasio) si Cristo era de la misma naturaleza que el Padre, éste no sería la fuente de la divinidad, sino que ambos Padre e Hijo derivarían de una sustancia primordial, quedando así en la relación de hermanos. Pero también hay que considerar la posibilidad, como dice Hilario, de que el sínodo rechazó el termino homoousios porque Pablo mismo había declarado que Dios y el Logos (impersonal) eran de la misma sustancia. En cualquier caso, la mayoría del sínodo consideró las doctrinas de Pablo heréticas y aún con toda su incertidumbre sobre el preciso carácter del elemento divino en Cristo, detectaron un defecto real en la cristología de Pablo: su enseñanza práctica de los dos hijos de Dios, aunque la auténtica diferencia entre ambas partes descansa en el problema de la naturaleza divina del Redentor. Con la destitución de Pablo de Samosata no fue ya posible aceptar una cristología que negara la preexistencia personal, independiente del Redentor. No era suficiente interpretar su vida humana a partir de sus hechos, sino que era necesario afirmar su naturaleza divina. Sin embargo, la escuela de Pablo persistió durante un tiempo, inspirando la línea de Luciano de Samosata y sus seguidores, que finalmente se convirtieron en arrianos. En el siglo IV Fotino se acercó a la enseñanza de Pablo, cuya afinidad con el gran teólogo antioqueno es también cercana, aunque las líneas de esta escuela fueron independientes en su origen. Entre los grandes antioquenos, Pablo de Samosata fue condenado de nuevo y su nombre mencionado por tercera vez en la controversia monotelita. Incluso a comienzos del siglo IV el Acta Archelai muestra que en la cristiandad oriental había una cristología, aparte de las enseñanzas alejandrinas, que ha de ser catalogada como adopcionista.
La influencia de Pablo de Samosata se perpetuó probablemente en los paulicianos de Armenia y su nombre aparece en su epíteto denominacional. Es muy probable que la cristología adopcionista prevaleciera ampliamente en Armenia hasta el triunfo de la influencia griega, siendo celosamente mantenida por una minoría perseguida hasta que sus adherentes cristalizaron en el paulicianismo, cuyas principales peculiaridades eran el rechazo del bautismo de niños y el mantenimiento de la cristología adopcionista. La llave de la verdad, probablemente escrita en el siglo IX, pero que representa las doctrinas y prácticas de tiempos anteriores, es directamente adopcionista. En la parte sobre el bautismo de Cristo dice lo siguiente:
'Fue en el tiempo de su madurez cuando recibió el bautismo; entonces recibió autoridad, recibió el sumo sacerdocio, recibió el reino y el oficio de pastor principal. Más aún, fue entonces escogido, entonces obtuvo el señorío, entonces fue resplandeciente, entonces fue fortalecido, entonces reverenciado, entonces fue designado para guardarnos, entonces fue glorificado, entonces fue alabado, entonces quedó satisfecho y entonces se regocijó... Fue entonces cuando fue hecho jefe de los seres celestiales y terrenales, entonces fue hecho luz del mundo, entonces fue el camino, la verdad y la vida. Entonces fue la puerta del cielo, entonces llegó a ser la roca inexpugnable a las puertas del infierno, entonces fue hecho el fundamento de nuestra fe, entonces se convirtió en el salvador nuestro, entonces fue lleno de la Deidad... Más aún, entonces fue investido de los atavíos de luz que Adán perdió en el jardín. Entonces, por tanto, fue invitado por el Espíritu de Dios a conversar con el Padre celestial'.