Historia

PACCANARI, NICOLO († c. 1809)

Nicolo Paccanari, católico, fundador de la Compañía de la Fe de Jesús (baccanaristas, paccanaristas), nació en Val Sugana, cerca de Trento, a 128 kilómetros al sudoeste de Innsbruck, hacia mediados del siglo XVIII y murió después de 1809. Originalmente era un comerciante, pero quedó bajo influencia del jesuita Gravita en Roma, sintiéndose impulsado, aunque era laico, a intentar la restauración de la Compañía de Jesús, que había sido disuelta por Clemente XIV. Con unos pocos compañeros Paccanari fundó su sociedad en 1797, imitando la organización jesuita en detalle y siendo él mismo escogido superior. Esta sociedad fue confirmada por Pío VI en 1798, y los padres, doce originalmente en número, residieron al principio cerca de Spoleta. Gracias a cartas a varios príncipes eclesiásticos de Italia y al confiar a la sociedad la educación de los estudiantes de la propaganda expulsados de Roma por los republicanos franceses, Pío VI ayudó en el rápido crecimiento de la organización. En 1799 la organización quedó unida con la sociedad francesa del Sagrado Corazón de Jesús, que había hallado refugio en Austria, siendo Paccanari superior general del organismo y en 1800 fue ordenado sacerdote. Aunque la orden se difundió rápidamente desde Austria e Italia a Francia, Bélgica, Holanda e Inglaterra, comenzó a declinar pronto. A Paccanari le faltaba capacidad administrativa y su imperioso temperamento se opuso a la unión con la rama rusa de los jesuitas. Por tanto, en 1804 varios miembros italianos se pasaron a los jesuitas que habían sido restaurados en el reino de las Dos Sicilias. Al mismo tiempo, los padres de la sociedad en Holanda e Inglaterra comenzaron a emigrar a Rusia para convertirse en novicios jesuitas; mientras los miembros franceses de la orden dejaron a su incapaz fundador y escogieron como cabeza a Varin, el segundo superior de la antigua sociedad del Sagrado Corazón de Jesús. En 1808 Paccanari fue destituido por el Santo Oficio y condenado a 10 años de reclusión. Obtuvo su libertad al año siguiente, cuando los franceses invadieron de nuevo Roma, pero había perdido su importancia y desde entonces permaneció en el anonimato.