Historia

PACOMIO (c. 292-346)

Pacomio, monje egipcio y fundador de monasterios, nació cerca de Esneh, a 40 kilómetros al sur de Tebas, hacia el año 292 y murió probablemente en Peboou, al norte de Tabennæ, a 56 kilómetros al noroeste de Tebas, el 9 de mayo del 346. Era de padres paganos y fue reclutado en una de las guerras egipcias de Constantino, probablemente la del 314, siendo convertido al cristianismo en Esneh. Tras la victoria de Constantino pudo regresar a su hogar y fue bautizado en Chenoboscion (Shenesit). Tras morar durante corto tiempo en una pequeña capilla en Chenoboscion, residió durante un largo periodo en la colonia eremita de Palæmon. Entonces construyó en Tabennæ, en la orilla derecha del Nilo, el primer monasterio, reemplazando las celdas esparcidas de los eremitas por una casa con muchas celdas, quedando la estructura total delimitada por un muro. Al quedarse pequeño, se edificó un segundo monasterio en Peboou, que en tiempo de Pacomio sería el centro de nueve monasterios y dos conventos de monjas. Acusado de tener visiones por los obispos en un sínodo celebrado en Esneh, a duras penas pudo escapar de los sangrientos altercados entre sacerdotes y monjes. Enseguida disfrutó del favor de Atanasio, quien visitó su monasterio en el año 330 y cuya ortodoxia celosamente sostuvo. Pacomio fue un hábil organizador. El grupo de monasterios se convirtió en una sociedad grandemente productiva bajo su administración, comprando materia prima y vendiendo el producto acabado. Dos veces al año, en Pascua y el 13 de agosto, se llevaba a cabo una estimación de la marcha general de los monasterios. En el año 351, cinco años después de la muerte de Pacomio, Apolonio, abad de Temoushons, intentó quebrar este sistema fuertemente organizado, pero la amenaza del cisma de la unión monástica amainó cuando Teodoro, quien había sucedido a Patronio, sucesor por poco tiempo de Pacomio, fue nombrado coadjutor de Horsiisi en el año 346. Teodoro construyó tres nuevos monasterios y otro para monjas, creciendo el número de monjes griegos rápidamente, al haber Pacomio admitido extranjeros y construido una casa especial para monjes griegos. En el año 404 Jerónimo calculó la cifra de monjes en la exagerada de cincuenta mil. Casiano estimó el número en cinco mil, mientras que Paladio y Sozomeno hablaron de unos siete mil monjes en Tabennæ. Hacia el año 460 se erigió una iglesia en honor de Pacomio por Martirio, abad de Peboou.

Mapa del monasticismo en Oriente
Mapa del monasticismo en Oriente
Para el funcionamiento de la vida monástica, Pacomio estableció una regla que demandaba absoluta obediencia, frenaba el capricho individual y prescribía ciertos ejercicios y abstinencias para todos los miembros de la comunidad. Según la forma más antigua de la regla, que aparentemente retrocede hasta Pacomio y que ha sido preservada por Paladio (Hist. Lausiaca xxxviii) y otras fuentes, cada celda del monasterio acomodaba a tres monjes. Todos los monjes debían vestir una prenda interior de lino, un cinto de cuero y una piel blanca de oveja o cabra; la piel y el cinto se podían quitar sólo cuando los monjes recibieran la eucaristía en sábado o domingo. Por la noche las pieles servirían de mantas a los monjes que dormían en bancos inclinados de mampostería. Las comidas comunes se hacían con la cabeza cubierta y en absoluto silencio. Se exigía un noviciado de tres años antes de la admisión al monasterio. Las huellas más antiguas de las horas monásticas se encuentran en esta primera regla; doce oraciones habían de ser recitadas cada día; tres a la nona, doce en el crepúsculo y doce en las vigilias de la noche, estando precedida cada oración por el cántico de salmos. Los monjes estaban divididos en veinticuatro clases según las letras del alfabeto, estando basada la división en la correspondencia del carácter de cada monje con el significado místico asociado a las letras. Esta clasificación fue reemplazada pronto por una división según los deberes manuales de los monjes, aboliéndose también el requerimiento de los tres años de noviciado.

La regla de Pacomio, que ha pasado por muchas recensiones en copto, etíope, griego y latín, ejerció una poderosa influencia en el desarrollo posterior del monasticismo. Los monasterios etíopes fueron modelados de acuerdo a ella; Atanasio la trajo al oeste durante su exilio entre los años 430 y 346. Jerónimo la tradujo en el 404 para su monasterio en Belén y Benito de Aniano la escogió en su reforma de los monasterios francos. Anselmo de Havelberg, en el siglo XII, encontró a más de quinientos monjes viviendo en un monasterio en Constantinopla, según la regla de Pacomio. Algunos fragmentos coptos de sermones de Pacomio y Teodoro y cuatro cartas de Horsiisi han sobrevivido, así como Doctrina de institutione monachorum, traducida también probablemente por Jerónimo.