Historia

PAGNINO, SANTES (1470-1541)

Santes Pagnino (Pagninus, Pagnini), dominico italiano, nació en Luca, ciudad de la Toscana, en 1470 y murió en Lyón en 1541.

Santes Pagnino
Santes Pagnino
Nacido de humildes padres pasó los primeros años de su vida ocupado en trabajos del campo, y a los dieciséis años, cansado ya del mundo, resolvió entrar en la orden de predicadores, siendo admitido en 1486 en el célebre convento de San Marcos de Florencia. Comenzó desde muy joven a ejercer el ministerio de la predicación y lo desempeñó más de cuarenta años. Combatió en la ciudad de Lyón al protestantismo y de la portada de una de sus obras se infiere que fue profesor y tal vez maestro en teología. Pero en lo que más se distinguió fue en las ciencias filológico-bíblicas. Pagnino, siguiendo la tradición característica de su orden, comprendió bien pronto la necesidad de recurrir a los textos originales, de recoger las variantes y de servirse de todos los medios que proporciona una sabia crítica. Pagnino se entregó con ahínco al estudio de las lenguas clásicas, cosa que hizo desde muy joven y con tanto acierto que fue nombrado profesor del colegio de lenguas orientales fundado por León X. Sin duda, fruto de sus enseñanzas en este colegio, son las tres primeras obras que del autor conocemos, verdaderos arsenales de filología semítica bíblica. En ellas se manifiesta el autor muy versado en la literatura árabe, cuyos gramáticos explotó y dio a conocer en sus obras. La primera vio la luz pública en Roma en 1523 con el siguiente epígrafe: Enchiridion soepositionis vocabulorum Haruch, targum, Midrascim..., Hebraicae linguae aliisque libris apprime accommodum, ab auctore dicatum Francisco cardinali de Claromonte, etc., impresa a expensas del dominico florentino Tomás Strozzi. Fue reeditada en París en 1657. La segunda data de 1525 y se publicó en Aviñón. Es un verdadero curso de lengua griega comparable a las mejores obras modernas en claridad, método y riqueza de léxico. Consta de dos tomos divididos en siete libros con gramática, análisis y un excelente léxico que es, al decir del editor, el mejor y más copioso hasta entonces conocido. Lleva por título Isagogæ graecæ, etc. Otra tercera obra, donde el autor se revela gran hebraísta y arabista, apareció en Lyón en 1526, dedicada al mismo cardenal que era entonces legado an aquella ciudad. Lleva por epígrafe: Hebraicarum Institutionum libri quatuor, Sancte Pagnino Lucensi auctore ex Nobbi Kinchi priore porte fere transcrita. Fue reeditada lujosamente por el gran impresor Robert Estienne de París en 1549, y más tarde apareció un resumen de la misma en Lyón (1528, 1599) y París (1546, 1556). A estas obras de filología hebrea y griega sigue en la fecha de su publicación otra más notable que dio al autor un renombre universal. Se trata de Veteris et novi testamenti nova translatio per Sanctem Pagninum nuper edita approbante Clemente VII (Lyón, 1527). Aunque no exclusivamente, estuvo trabajando al autor en ella veinticinco años consecutivos, como él mismo lo dice y lo confirma Pico della Mirandola en una carta de felicitación que le dirige en 1528. Sin embargo, no es completamente intachable, aunque todos sus contemporáneos e incluso sus denigradores han reconocido unánimemente su valor y fidelidad a los originales. A juicio de sus censores era excesivamente literal y estaba un poco picada de rabinismo; mas estas mismas cualidades fueron precisamente las que atrajeron sobre el autor y su obra los mayores elogios de parte de los hebraístas y rabinos.

En 1526 se imprimieron las Instituciones hebreas ya mencionadas y continuó la publicación de la versión de la Biblia "con toda diligencia de verbo ad verbum", acabándose el 24 de enero de 1527. Aun siendo de difícil impresión, esta obra fue reeditada más veces que ninguna de las otras en Colonia (1541), Lyón (1542), interpolada por Miguel Servet, París (1557), corregida por R. Estienne, y Génova (1568). Con pequeños cambios fue insertada por Arias Montano en la Políglota de Amberes (1572), como traducción interlinear y luego tirada aparte más de 10 veces en menos de veinte años. Las correcciones de Montano en vez de perfeccionarla, vinieron más bien en desdoro de la traducción de Pagnino, porque, pecando ésta por demasiado literalismo, Arias la hizo mucho más aún, "sustituyendo el buen latín de Pagnino por voces bárbaras e inusitadas gua ofenden los oídos latinos" (Walton). Tal es el perecer de este gran crítico y el de Ricardo Simon. En el libro IV de la Biblioteca Santa de Sixto Sinense, contemporáneo en parte del autor, se puede ver una buena descripción del modo como Pagnino llevó a cabo su edición y del método seguido en la obra. En 1528 publicó el autor otras dos obras no menos importantes. La primera es de filología y lleva por título Liber interpret. hebrai., graec., etc. (Lyón,1528), reeditada en 1538. La segunda, más importante, es una hermenéutica excelente, formada toda de reglas sacadas de las obras de los antiguos Padres, singularmente de Agustín, a cuya imitación la escribió. La obra se titula Isagogae seu introd. ad sacras litteras liber unus ad Johanneus cardinalem du Bellay directus (Lyón, 1528-36). A ésta añadió el autor otra introducción a los sentidos místicos de la Sagrada Escritura que constaba de 18 libros. Junto con la primera vio la luz pública en 1536 bajo los auspicios del ya conocido Champies. Fue reeditada en Colonia en 1543. En 1529 editó el autor su mejor obra filológica, el famoso Thesaurus linguae sanctae, que es el mejor diccionario hebreo conocido desde tiempos anteriores al autor hasta la publicación de Gesenius, que supo explotarle bien. Fue reeditado en París (1548), Génova (1614), edición interpolada por los protestantes, Amberes (1616), compendiado, y Lyón (1681). A imitación de los autores medievales publicó Catena argentea in Pentateuchum, seae magna continens volumina (Lyón, 1536). Tiene otra Cadena sobre el Salterio que consta de tres grandes volúmenes y unas anotaciones a todo el Antiguo Testamento quae multa continent volumina. Tradujo al latín la gramática de David Kimchi; la gramática hebrea llamada Ephde, el libro Cheter-corona de divinis nominibus. Tenía, además, varios manuscritos vistos por Champies, entre los cuales estaban la traducción de la Odisea y de nueve libros de la Ilíada, con comentarios; varios sermones sobre Isaías, Joel, Zacarías, evangelios, epístolas paulinas y Apocalipsis. Su biografía se publicó en Roma en 1553, doce años después de su muerte.