Historia

PAJON, CLAUDE (1626-1685)

Claude Pajon, protestante francés, nació en Romorantin, a 40 kilómetros al sudeste de Blois, en 1626 y murió en Orleáns el 27 de septiembre de 1685.

Claude Pajon
Claude Pajon
Fue educado en Saumur bajo Amyraut y a la edad de veinticuatro años fue designado pastor en Machenoir. En 1666 fue llamado a Saumur como profesor de teología, pero sus ideas de que la presencia de Cristo y de su Espíritu en el creyente implicaban simplemente la presencia de la imagen de Cristo y un marco de mente correspondiente y de que los pecados eran debidos a la ignorancia, levantaron tal controversia que, aunque apoyado por el veredicto del sínodo provincial en 1667, dimitió como pastor en Orleáns en 1668. Aunque difundió sus teorías solamente por correspondencia y por vía oral, sus alumnos no observaron una prudencia parecida. El rumor de heterodoxia arminiano-pelagiana, en un tiempo de sensibilidad dogmática provocó su examen en 1676 por Jean Claude, el predicador reformado en París, lo que desembocó en una incomprensión mutua. Pero al año siguiente una segunda conferencia terminó en la adopción de medidas por las academias de Sedan y Saumur y los sínodos provinciales, contra los candidatos que habían adoptado las posiciones teológicas de Pajon, a pesar del rechazo hacia el pelagianismo que Pajon y sus alumnos habían hecho. Durante este periodo Pajon no publicó nada que apoyara sus ideas específicas; sus dos libros Examen du livre qui porte pour titre Prejugez légitimes contre les Calvinistes (Bionne, 1673) y Remarques sur l'Avertissement pastoral (Ámsterdam, 1685) eran en defensa de la Iglesia reformada francesa. Sus últimos meses se vieron amargados por la destrucción de su iglesia en Orleáns, la conversión de sus colegas al catolicismo y la pérdida de sus posesiones.

En su conjunto, las ideas de Pajon no eran diferentes de las del sistema reformado ortodoxo. Pajon continuamente negó la acusación de pelagianismo o arminianismo y declaró su lealtad a los Cánones de Dort. La discusión con Claude procuró primero un acuerdo sobre las cuestiones de la depravación total y la gracia irresistible, pero pasó por alto la principal controversia sobre el modo de operación de la gracia y el Espíritu. Presuponiendo la operación histórica de la gracia universal sobre el individuo, Pajon intentó adaptar la doctrina de la operación divina al sentido moral de su tiempo, no oponiéndose a la doctrina de la obra de la gracia misma. El Espíritu Santo nunca obra inmediatamente, sino siempre a través de la Palabra y la razón humana, lo cual era el único escape del éxtasis pietista. Esta teoría tenía como propósito principal declarar la obra divina de conversión en términos morales más que místicos. Más aún, los poderes del hombre se juzgan más oprimidos por la ignorancia que perdidos; pero si la Palabra viene a los hombres bajo circunstancias apropiadas y favorables, es captada por la razón, que, a su vez, es seguida por la voluntad. Se elude la doctrina de la salvación exclusivamente por la gracia sola, mediante la afirmación de que Dios ha ordenado todas las cosas para que en el elegido la iluminación por la Palabra ocurra necesariamente. Este Dios, sin embargo, no está presente y cercano, sino que es el Creador remoto que mueve el mundo según su pauta planificada. Las ideas de Pajon, de sabor deísta, fallaban en el contacto personal con el Dios del calvinismo ortodoxo, yendo sus alumnos más lejos que su maestro, volviéndose al arminianismo o incluso al catolicismo.