Historia
PAPÍAS
- Obra de Papías
- Argumento sobre el presbítero Juan
- Contenido de la obra
- Método de Papías y testimonio
- Otros fragmentos de Papías
- Caracterización
Obra de Papías.
Ocupa un lugar especial de interés en la historia de la Iglesia a causa de la "exposición de las palabras de Jesús" en cinco libros, que existió en manuscrito hasta 1218 pero que desapareció totalmente. Algunos de los fragmentos han llegado a través de Ireneo, Eusebio y otros, más o menos espurios, a través de escritores eclesiásticos posteriores; y a pesar del extraordinario interés son todavía tan problemáticos y oscuros que es imposible derivar conclusiones seguras de ellos. Dos fragmentos han ocasionado la mayor discusión: uno del prefacio y el otro de algún lugar desconocido en la obra. En el prefacio Papías escribe:
"No dudaré en ofrecerte, ordenadas juntamente con mis interpretaciones, cuantas noticias un día aprendí y grabé bien en mi memoria, seguro como estoy de su verdad. Porque no me complacía yo, como hacen la mayor parte, en los que mucho hablan, sino en los que dicen la verdad; ni en los que recuerdan mandamientos ajenos, sino en los que recuerdan los que fueron dados por el Señor a nuestra fe y proceden de la verdad misma. Y si se daba el caso de venir alguno de los que habían seguido a los ancianos, yo trataba de discernir los discursos de los ancianos: qué había dicho Andrés, qué Pedro, qué Felipe, qué Tomás o Santiago, o qué Juan o Mateo o cualquier otro de los discípulos del Señor; igualmente, lo que dice Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor. Porque no pensaba yo que los libros pudieran serme de tanto provecho como lo que viene de la palabra viva y permanente."
Todo el problema gira sobre el término presbyteroi. Se ve que el nombre Juan se usó dos veces. ¿Son ambos nombres de una y la misma persona? Ireneo señala (Hær., V, xxxiii. 4) que Papías fue discípulo de Juan y compañero de Policarpo. Inmediatamente tras citar esto, Eusebio (Hist. eccl., III, xxxix. i) afirma que las palabras de Papías en el prefacio de ninguna manera implican que él era un oyente y testigo ocular de los apóstoles, sino que había escuchado las doctrinas de aquellos que fueron sus amigos. Eusebio hace el primer esfuerzo conocido para determinar que el presbítero Juan no era el apóstol sino otro. Oponentes posteriores alegan que Eusebio necesitaba crear al presbítero Juan para atribuirle la autoría del Apocalipsis, a causa de su repugnancia a la literalidad con la que Papías lo interpretó, lo que hizo que Eusebio no pudiera admitir que el apóstol Juan fue el autor que instruyó a Papías. Se han hecho esfuerzos para enmendar el texto, especialmente por aquellos que rompen la cadena que soporta la autenticidad del cuarto evangelio. Renan leyó, en última instancia, en lugar de "discípulos del Señor", "discípulos de los discípulos del Señor"; Bacon, "discípulos de ellos", mientras que Momsen estima que la frase es una interpolación. Parecen ser dos las interpelaciones del término presbyteroi. Según una se refiere a un oficio distinto de ancianos en las congregaciones antiguas. Por otro lado, el término se refiere a una clase limitada de personas, del primer rango tradicional después de Cristo, incluidos con los apóstoles y sus discípulos. Según Rothe son hombres identificados con el nacimiento del cristianismo y estimados con veneración por la generación siguiente; la primera clase sería una cristalización de la segunda, siguiendo el primer período plástico. En el sentido de la segunda clase presbyteroi ha de traducirse por "Padres apostólicos." ¿Fueron los presbyteroi de Papías éstos o los primeros? Stilting ha sugerido que presbyteros con Juan al final del fragmento puede significar nada más que lo que presbyteroi, que precede tres veces, significa. Sin embargo, si los otros fueron del primer rango tradicional después de Cristo, entonces Juan el presbítero era igualmente de los mismos y por tanto fue Juan el apóstol. Lo mismo ocurre con Aristión. Sin embargo, si el nombre presbyteroi fue un término fijo, aplicado a una clase definida de hombres en el primer periodo cristiano, no puede ser idéntico con el nombre del segundo rango del oficio eclesiástico, sino que se debe referir a un rango tradicional superior con Papías así como con Ireneo; pero con esta diferencia, ya en el tiempo de Ireneo, Ignacio, Policarpo y Papías eran presbyteroi, mientras que en el de Papías solo un rango tradicional intervino entre él y Cristo. Por tanto en el sentido de Papías, prebyteroi ha de ser traducido "Padres apostólicos", en contraste con los de rango siguiente que pueden denominarse entre ellos hermanos.
Contenido de la obra.
El contenido de la obra de Papías no es tan incierto, siendo explicaciones de las palabras del Señor. Bajo el término logia, Papías no sólo incluye los dichos de Cristo, sino que, con referencia a los evangelios de Mateo y Marcos, también incluye los hechos. Además de Mateo y Marcos, también conocía el evangelio de los Hebreos y hace uso de 1 Juan y 1 Pedro. Permanece incierto si conocía Lucas; o, lo que es más probable, si sabía y empleó los cinco evangelios como base de su obra, complementados con otras fuentes. Su propósito no era tanto complementar, de fuentes orales, las palabras del Señor como exponer los evangelios para obtener material para la elucidación de las palabras de Jesús. La primera fuente fue su propia memoria o lo que él había escuchado de los apóstoles, Aristión y otros discípulos. La segunda fuente fue indirecta: inquirió de los seguidores de los primeros discípulos cualquier cosa que hubieran relatado sobre las palabras de Jesús y de un tiempo en el que discípulo y seguidor estaban en asociación personal; también de los seguidores de Aristión y Juan mientras ellos todavía vivían. Del tiempo presente (legousi) es deducible que Papías comenzó a reunir su material antes de que acabara el primer siglo. La necesidad de hacer investigaciones se presentó siempre que los discípulos de Juan y Aristión pasaban por Hierápolis. La recurrencia del nombre de Juan en el fragmento se explica porque el período de Jerusalén en la vida de Juan requiere el aoristo, eipon, mientras que el período de Éfeso requiere el presente, legousi. Eusebio se propone hacer que eipon se refiera a los seguidores del apóstol y legousi a los contemporáneos de Papías, esto es, Aristión y el presbítero Juan, eliminando a este último de los apóstoles, a pesar de que los títulos presbyteros y presbyteroi son el mismo en la forma y que Ireneo pudo haber unido los dos en Hær., IV, xxvii. 1.
Método de Papías y testimonio.
Es incierto si el material obtenido de la tradición oral consistía meramente de elucidaciones de las palabras de Jesús o incluía las palabras mismas, pero lo más probable es lo primero. Es también problemático si la primera cláusula del fragmento no iba precedida por una cláusula adversativa, como si las tradiciones orales posteriores fueran contrastadas con las escritas precedentes; o que las propias palabras de elucidación del Señor precedentes estuvieran contrastadas con las de otros que seguían, o si las fuentes mismas eran discutidas. Evidentemente, Papías puso especial valor sobre la tradición oral mantenida en vivo recuerdo por los testigos oculares, usándose constantemente la palabra "morar". Además de esto, Eusebio transmite muy poco de la obra de Papías, evidentemente porque las explicaciones de los logia no proporcionan nada para su propósito histórico, salvo donde cita alguna de las ilustraciones por las que Papías había iluminado sus explicaciones. Tales fueron los relatos de una hija de Felipe levantada de los muertos, de un tal Justo Barsabás que bebió veneno sin daño, de ciertas parábolas y palabras didácticas no encontradas en los evangelios y la mención de una mujer en el evangelio de los Hebreos, que fue acusada ante el Señor. De lo que se ha dicho, lo que es importante es que él interpretó y dilucidó los dichos de Jesús; la cuestión no es si él conocía todos los evangelios canónicos y cómo los empleó. Un fragmento muestra que conocía Mateo y Marcos; lo mismo se encuentra en Ireneo y Eusebio lo reproduce con la declaración de que Papías lo refirió al presbítero Juan. Relata que Marcos fue intérprete de Pedro y que escribió de memoria, exactamente, aunque no en el orden original, todo lo que Pedro había relatado de las palabras y hechos del Señor y que Mateo escribió su evangelio en hebreo, que cada cual tradujo lo mejor que pudo. Esas dos referencias han sido tema de una vasta cantidad de discusión desde el tiempo de Schleiermacher. Eusebio se preocupó de comunicar desde Papías el origen de esos dos evangelios, con una razón suficiente, que debe haber sido externa y no interna, pues la manera en la que Papías usó estos y otros evangelios no es de interés para él. Tal vez su silencio en cuanto al testimonio de Papías sobre los otros evangelios, sugeriría que Papías no los conocía. De hecho, Eusebio afirma el uso de otras fuentes pero explícitamente sólo cita 1 Juan, 1 Pedro y el evangelio de los Hebreos, como fuentes escritas. Su propósito al hacer esto es obviamente complementar su idea de que solo la primera epístola de cada uno de ellos es genuina, mientras que la segunda de ambos no lo es y la tercera de Juan es dudosa. En el mismo pasaje Eusebio coloca el evangelio de los Hebreos entre los antilegomena. Pero si el propósito de Eusebio es, con referencia a la selección de extractos, exponer la poca fiabilidad de Papías y, por otro lado, tiene como fin, con referencia a sus investigaciones y comunicaciones sobre el presbítero Juan, definirlo como otro distinto del apóstol, entonces, las deducciones que se han hecho del silencio de Papías en cuanto al cuarto evangelio han sido más bien precipitadas. No es Papías quien guarda silencio, sino Eusebio, y no sólo sobre el cuarto evangelio, sino también sobre los Hechos, las cartas de Pablo y la carta de Santiago, sin duda porque no contribuyen a esa faceta de Papías que tenía en mente presentar. Eusebio no declara expresamente que Papías conociera y usara el Apocalipsis, pero está implícito cuando se refiere a las declaraciones milenaristas de Papías y al condenarlo por tomar el sentido místico de las palabras literalmente. Sobre la misma base Andrés de Cesarea invoca a Papías como su principal autoridad para la autoría de Juan del Apocalipsis. Se puede concluir de Eusebio que ya que Papías usó el Apocalipsis tan frecuentemente, el primero intentó forzar la autoría sobre el presbítero Juan.
Otros fragmentos de Papías.
Hay otros restos que merecen una consideración aparte de los preservados en Eusebio. Del primer libro de Papías, Máximo en su escolio a Dionysii Areopagita de cœlesti hierarchia, ii. 32 (Amberes, 1634) ha preservado la anotación "llamaban hijos a quienes practicaban la sencillez hacia Dios", una costumbre por la que cita a Clemente de Alejandría así como a Papías como autoridad (posiblemente asociada a las palabras de Cristo en y dijo: En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.[…]Mateo 18:3; 19:14). En la crónica compilada por Georgius Hamartolos, en el siglo noveno, se afirma que en el segundo libro de Papías dice que Juan el hermano de Jacobo fue asesinado por los judíos en Éfeso y, para sustanciarlo, se hace referencia a las profecías de Cristo (Pero respondiendo Jesús, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber? Ellos le dijeron*: Podemos.[…]Mateo 20:22 y sig.; Pero Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizado?[…]Marcos 10:38) y al comentario sobre Mateo de Orígenes (Opera, iii. 719 y sig.). Pero el pasaje del que la cita se hace está preservado y no contiene tal declaración, estando la tradición generalmente desacreditada al ser tan contraria a las presentaciones de los Padres. Sin embargo, esta referencia fue usada por Hausrath para negar que Juan viviera en Asia Menor, afirmando que sufrió el martirio con Jacobo el Justo en Jerusalén el año 62 d. C. Ireneo proporciona un dicho de Cristo recibido de los ancianos que conocieron a Juan, cuya autenticidad apoya en Papías del libro cuarto de su obra. Este pasaje describe las bienaventuranzas de los creyentes en el milenio. Máximo Confesor también lo refiere al libro cuarto de Papías directamente y Eusebio lo refiere indirectamente (Hist. eccl., iii. 39), al afirmar que Papías aceptó la enseñanza milenarista en una forma sensual y malinterpretó las declaraciones de los apóstoles, al no reconocer el sentido parabólico y místico de las palabras, culpándole de arrastrar a Ireneo y a otros escritores de la Iglesia. Otros fragmentos están reconocidos por una cierta preferencia de Papías por la interpretación bíblica típico-alegórica; comp. Anastasio el Sinaíta, Anagogicarum contemplationum in Hexaemeron, i; edición de M. de La Bigne, Bibliotheca veterum patrum, i. 223 (París, 1609). Un fragmento que trata de la enfermedad final de Judas Iscariote que se aparta de Mateo y Lucas pertenece al libro cuarto; comp. Catena in Acta Sanctorum Apostolorum, edición de J. A. Cramer, p. 12 y sig. (Oxford, 1838) y Teofilacto, sobre el Apocalipsis, i. 18 y sig. Esto no parece ser un intento de mezclar los dos relatos canónicos (Zahn) ni prueba que Papías no conociera el evangelio de Mateo y los Hechos de los apóstoles, pero muestra que tuvo una tercera tradición oral cuya carencia de veracidad no pudo sospechar. Evidentemente el fragmento de las cuatro Marías se ha de atribuir a otro Papías. Ha de mencionarse la nota en el prefacio del cuarto evangelio en un manuscrito de la Vulgata en el Vaticano, que declara que Papías es el escritor del cuarto evangelio, lo que está apoyado por la Catena patrum Græcarum in Sanctum Johannem (edición de B. Cordeirus, Amberes, 1630) que declara que Juan dictó a Papías. Esa tradición no tiene apoyos.
Caracterización.
El veredicto de Eusebio sobre Papías es oscuro. La caracterización "de entendimiento limitado" (III, xxxix. 13) parece adjudicarla a Papías a causa de sus ideas milenaristas. El pasaje "un hombre de lo más entendido en todas las cosas y bien versado en las Escrituras" (III, xxxvi. 2) se afirma que es una interpolación. Que en los siglos posteriores Papías fue altamente estimado aparece en la discusión previa. No obstante, en ausencia de sus obras no puede ser valorado apropiadamente.

Bibliografía:
Benjamin W. Bacon, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge. Las colecciones de los fragmentos de Papías, además de las que figuran en el texto, se indican en la literatura bajo Padres Apostólicos, a las que hay que añadir M. J. Routh, Reliquiæ sacræ, i. 3-16, Oxford, 1846. La literatura sobre Papías anterior a 1885 está indicada por E. C. Richardson en ANF, Bibliography, págs. 19-21. Debe prestarse especial atención a Supernatural Religion, i. 444-485, ii. 320-336, iii. págs. xxi.-xxiii., 19-21, y a la réplica en la obra de Lighfoot citada en el texto, págs. 142-216. Consultar además: C. L. Leimbach, Das Papiasfragment, Gotha, 1875; G. Bickell, en ZKT, iii (1879), 799-803; A. Hilgonfoid, ZWT, xxix (1886), 257-291; T. Zahn, en TSK, xxxix (1886), 649-696; ib. Geschichte des neutestamentlichen Kanone, i. 2, págs. 849-903, ii. 2, págs. 790-797, Leipzig, 1888-92; Harnack, Litteratur, i. passim, ii. 1. págs. 335 sig., 356 sig., 658 sig.; Krüger, History, págs. 46-48; Schaff, Christian Church, ii. 693-698; DCB, iv. 185-190; A. S. Barnes, en Dublin Review, cxxxvi (1905), 1-11; y especialmente B. W. Bacon, The Fourth Goopel in Research and Debate; ... Essays on Problems concerning... Writings attributed to the Apottle John, Nueva York, 1910.