Joseph Parker, congregacional inglés, nació en Hexham, a 32 kilómetros al este de Newcastle, Northumberland, el 9 de abril de 1830 y murió en Londres el 28 de noviembre de 1902.
Joseph ParkerSu padre era picapedrero y su madre se distinguió por su fe y vida sencilla. De su padre recibió una poderosa corriente de sangre irlandesa que explica sus poderes mentales, oratoria y vida. Su primera educación, recibida en tres diferentes escuelas, fue complementada por el estudio privado en matemáticas, latín y griego. Desde sus primeros años quedó bajo influencia religiosa y cuando era joven comenzó a predicar en su población. Pronto se hicieron notorios sus poderes y su genio como predicador, lo que determinó su carrera futura. No asistió a ningún colegio teológico, siendo un autodidacta que hacía todo lo posible para equiparse de todo lo necesario para ser un eficaz predicador y expositor de la Biblia. En 1852 fue a Londres, siendo ayudante de John Campbell en el Whitefield Tabernacle. Pronto su capacidad fue reconocida por personas de influencia, que quedaron impresionadas con su elocuencia y sugestivas declaraciones. Fue muy solicitado y en 1853 recibió y aceptó una invitación de una pequeña congregación en Banbury, Oxfordshire. Su éxito fue notorio. Tuvieron que agrandar la capilla y finalmente construir un edifico más grande, que pronto rebosó de asitencia. Se quedó en Banbury cinco años, recibiendo y aceptando un llamamiento de la Canvendish Street Congregational Church, Manchester, comenzando allí su ministerio el 25 de julio de 1858. La iglesia se convirtió en un centro de influencia y el pastor fue el motor de la mayor parte de sus instituciones y movimientos. Comenzó un colegio para el entrenamiento de predicadores, preparando la enseñanza él mismo. Editó periódicos religiosos, escribió algunos de sus mejores libros, tomó parte en movimientos públicos y desempeñó sus deberes pastorales puntillosamente. Su influencia fue creciendo y su poder se hizo sentir ampliamente en su denominación. En 1868 Parker recibió una invitación para ser pastor de la Poultry Chapel, Londres, que estaba moribunda, pero no aceptó hasta el año siguiente, comenzando su labor pastoral el 19 de septiembre de 1869. El viejo edifico pronto se quedó pequeño para las multitudes que asistían a los cultos, dándose pasos para construir un edifico de tamaño y prominencia, resultando en la construcción del City Temple, Holburn Viaduct, que tenía cabida para 3.000 personas. Allí ministraría hasta su muerte. Sus reuniones eran únicas y ninguna otra persona jamás ha mantenido tal serie de reuniones durante treinta y tres años. Duraban una hora y en cada reunión se podía ver a ministros, estudiantes, profesionales y hombres de negocios, obreros y mujeres de todas las edades. Predicó su último sermón el 2 de octubre de 1902.
Parker fue un voluminoso escritor y su pluma nunca quedó inactiva. Sus principales obras son Ecce Deus (Edimburgo, 1867); Springdale Abbey (Manchester, 1868); Hidden Springs (Londres, 1864); Ad larum (1868); Paraclete (1874); The Priesthood of Christ (1876); Tyne Chylde (1880); The People's Bible (25 volúmenes, 1884); Family Prayer Book (1889); Some One and None Like It (1894); Pater son's Parish (1898); Preacher's Life (1899; autobiográfico; Studies in Texts (6 volúmenes, 1901) y Pulpit Bible (1901). Además de editar varios periódicos publicó en total sesenta volúmenes.
De su sermón "Mensaje a los cansados" es la siguiente conclusión:
"Si conociésemos el nombre de nuestro dolor, lo llamaríamos pecado. ¿Qué es lo que necesitamos, pues, sino a Cristo el Hijo de Dios, el corazón de Dios, el amor de Dios? El es quien realmente nos dará descanso. El no añadirá nada al gran peso que aplasta a nuestras fuerzas. El nos dará su gracia, y por medio del poder que él nos suministre, toda nuestra debilidad desaparecerá. Algunos de nosotros bien sabemos cuán oscura se torna la vida cuando cae sobre ella la sombra de nuestro pecado, y cómo toda la ayuda que la tierra y el tiempo y el hombre pueden proporcionar sólo son una burla del dolor que no puede alcanzar. Nadie piense que Cristo no descenderá hasta el fondo del abismo para buscar a un ser tan vil e indigno como tú: Cristo te llama; yo mismo he oído su dulce voz flotar por encima de las ráfagas malsanas y preguntar a dónde habías huido, a fin de poder salvarte de la muerte y volverte al hogar. No hay enojo en su rostro ni en su voz; su mano no blande cruel espada coino diciendo con gozo cruel: "Ahora te tengo al fin en mi poder". Sus ojos brillan con amor; su voz traduce compasión; sus palabras son buenas nuevas; cada una de ellas. Si tú le muestras todo tu dolor por tu pecado y por la miseria que has causado, él te levantará del hoyo profundo y pondrá tus pies sobre la roca."